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Comentarios: Transparencia internacional y los índices de corrupción

FERNANDO HINTERHOLZER DIESTEL

El tema de la corrupción en México es un rubro tan complejo como delicado y que en verdad urge ya abordar frontalmente para poder lidiar con ella de manera efectiva. Dicho tema es complejo por la cantidad de facetas o aspectos que presenta, y es delicado porque la vida nacional se ha visto profundamente afectada por la omnipresencia y la omnipotencia de la corrupción.

Los mexicanos hemos perdido capacidad de asombro ante los latrocinios de nuestros gobernantes y ante el cinismo con que son procesados, pues frecuentemente quedan impunes. Con el asunto del rancho foxista y el consecuente circo que armó el ex presidente Vicente Fox quedó demostrado lo anterior.

El impacto económico de la corrupción es tan alto y evidente, que es señalado en encuestas internacionales como uno de los principales obstáculos para hacer negocios en Latinoamérica y particularmente en México. La agencia internacional denominada Transparencia Internacional se dedica a hacer mediciones sobre los índices de percepción de la corrupción en el mundo.

El Indice de Percepción de la Corrupción 2007 analiza las percepciones sobre la corrupción en el sector público en 180 países y territorios. El IPC es un índice compuesto basado en 14 encuestas de opinión de expertos. El índice clasifica a los países en una escala de cero a diez, donde el cero indica altos niveles de corrupción percibida y, el diez niveles bajos.

En el Informe 2007 de la organización Transparencia Internacional, México se ubica en la posición número 67 de entre 159 países, con una puntuación ligeramente inferior a la del año 2004 y que esta vez es la misma que la obtenida por Ghana, Panamá, Turquía y Perú, con una calificación de 3.5 esto es como corrupción grave.

Además, nuestro país se colocó en el lugar 14 de un total de 28 países americanos, por debajo de El Salvador, Colombia, Cuba, Trinidad y Tobago, Belice y Brasil, y todavía más lejos de Chile 7.0, y Uruguay 6.7 que fueron los primeros lugares de Latinoamérica.

El organismo internacional destaca que en México hay una intensa labor en la promoción de leyes federales y locales para el acceso público a la información. También destacó la asignación de mayores facultades de acción, a la Secretaría de la Función Pública, y sin embargo, dejó en claro que falta un largo camino a recorrer para erradicar la corrupción de las instituciones públicas en México.

Transparencia Internacional señala también que un mundo crecientemente interconectado en el que la corrupción adopta características específicas en cada país, no fácilmente identificables, resulta difícil de cuantificar el monto y la extensión de este fenómeno, que de acuerdo a muchos expertos, perjudica el crecimiento económico, dificulta la acumulación de capital, reduce la asistencia para el desarrollo y aumenta la pobreza y la desigualdad de ingresos.

Entonces, se observa como cada vez más gobiernos están invirtiendo recursos y esfuerzos considerables en la lucha contra la corrupción, aunque no queda claro que haya una disminución evidente, sobre todo en las naciones que como México tienen altos niveles de corrupción.

La corrupción en el sector público es un claro síntoma del fracaso de la gobernabilidad en un país. Los casos en Pemex, de la familia Fox y Bribiesca Sahagún, de la empresa ISOSA creada por Gil Díaz para manejar los impuestos de las Aduanas, en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, entre otros notables casos de corrupción.

Los factores clave que originan la corrupción se vinculan con las siguientes situaciones: Objeción de la legitimidad del Estado como guardián del interés público; el Estado de Derecho no está formalmente establecido; las instituciones de rendición de cuentas no son eficaces; el compromiso de los líderes nacionales para combatir la corrupción es débil.

La substracción de recursos al erario es, por supuesto, la consecuencia obvia, sin embargo es más dañina la ineficiencia derivada en la asignación de obra, por materiales de mala calidad o compras innecesarias.

Peor aún, cuando el administrador público divide su tiempo en dos ocupaciones básicas: hacer negocios y mantenerse en el candelero. Ante la frase lapidaria de que "un político pobre es un pobre político", y la de "mientras más obra más sobra"; ambas atribuidas al legendario político priísta Carlos Hank González, le entran al negocio para complementar su sueldo burocrático.

La participación de los ciudadanos en la lucha contra la corrupción es esencial para que ésta logre sus propósitos, la denuncia de actos de corrupción debe ser una obligación de la ciudadanía. Paralelamente si los ciudadanos reciben información sobre la actuación del gobierno, están en mejor posición para ejercer presión sobre los funcionarios públicos para que éstos cumplan con sus obligaciones.

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