Comentarios: La política y la libre expresión

FERNANDO HINTERHOLZER DIESTEL

La Reforma Electoral puesta en marcha por los tres principales partidos políticos (Partidocracia) en el Congreso de la Unión, y las modificaciones a varios artículos de la Constitución General de la República y a otras leyes secundarias, como la del Cofipe, han abierto el debate de si se violan o no, los preceptos más elementales de la libertad de expresión.

La reforma al artículo 41 constitucional no sólo significa retroceso, sino que niega el concepto de opinión pública. Una definición muy clara sobre este término, nos dice que "la libertad de expresión y el derecho a la información no sólo son derechos fundamentales de cada ciudadano, sino que significan el reconocimiento y garantía de una institución política fundamental, que es la opinión pública libre, indisolublemente ligada con el pluralismo político, que es un valor fundamental y un requisito de funcionamiento del Estado democrático".

El sistema político mexicano subordinó los órganos electorales a los partidos dominantes del Congreso y le impuso nuevos límites a las libertades de expresión, tanto de los actores políticos en competencia como a los medios, así como a los particulares dispuestos a concurrir al debate político.

Y en la tarea de especificar y reglamentar esos cambios constitucionales en la legislación secundaria, en este caso, en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos (Cofipe), el sistema política ha pretendido ir más allá en la restricción de las libertades informativas y de opinión, dándole al nuevo al nuevo instituto Federal Electoral, facultades coactivas para imponerles castigos a los medios e incluso a los particulares dispuestos a concurrir al debate político contratando espacios en dichos medios.

Hoy en día, la libertad de expresión y el derecho a la información son dos elementos indispensables en nuestra incipiente democracia mexicana. A pesar de la muerte y desaparición de varios periodistas en el país, el gremio periodista lucha por preservar sus derechos y denunciar cualquier atentado a la libre expresión de la prensa.

En nuestro país es indudable que el individuo, que no dispone de los medios para expresar sus ideas y pensamientos, se ha sumido en el conformismo y la tradición, aquella que conoció desde que su opinión no contaba para la toma de decisiones de la nación de la que en simple forma constaba su soberanía.

La libertad de expresión sigue teniendo al mismo enemigo que por naturaleza adquirió: la soberbia de los que gobiernan o detentan el poder ahora la llamada Partidocracia, que cuando su generosidad lo permite, las personas podemos hacer uso de sus derechos y libertades informativas.

Posdata: hasta cuándo tolerarán las autoridades federales de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes Coahuila a servidores públicos corruptos, ineptos y lesivos como el subdirector de Comunicaciones, y al jefe de Autotransporte Federal en Torreón, es pregunta nada más.

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