Comentarios: El futuro del PRD

FERNANDO HINTERHOLZER DIESTEL

El más reciente enfrentamiento al interior del Partido de la Revolución Democrática entre su máximo líder Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y los líderes de las bancadas parlamentarias en la Cámara de Diputados y Senadores, Javier Gónzalez Cantú y Carlos Navarrete Ruiz respectivamente, por la negación de estos últimos de rechazar la propuesta de AMLO de no firmar las reformas al COFIPE por parte de diputados y senadores perredistas, abre de manera clara una escisión en el seno del PRD que pudiera desembocar en un rompimiento definitivo por parte de López Obrador.

Con el diferendo de hace un par de días, que dentro del PRD se ve como un principio de ruptura que se inscribe también en la disputa por la dirigencia nacional del partido, los lopezobradoristas tomaron casi como una afrenta personal, la respuesta de Navarrete Ruiz, perteneciente a la corriente de los "Chuchos", encabezada por Jesús Martínez el casi seguro nuevo líder del perredismo nacional. Les quitan su programa, les quitan el FAP, les quitan el control sobre los grupos parlamentarios. Sólo falta que les quiten en marzo, el control de la dirigencia nacional del partido.

El asunto puede trascender más allá del debate electoral y afectar los pactos que sellaron hace unas semanas Nueva Izquierda y las corrientes afines a AMLO. De hecho, en las reuniones en las que los "Chuchos" decidieron apoyar la reforma y desoír a López Obrador, hubo voces que consideraron que la carta y el tono utilizado por el líder perredista violaban totalmente esos pactos de no agresión.

El trasfondo de todo es la disputa por el control del partido, que aunque han querido civilizar y alejar los fantasmas rupturistas, hoy vuelve a una ruta de colisión. De aquí a marzo es probable que las dos alas del PRD se toleren y guarden las apariencias, pero si cosas siguen por la ruta que van, es muy probable que en marzo con el triunfo de Jesús Martínez a la dirigencia nacional perredista, se de el tan anunciado rompimiento de AMLO con el PRD.

De hecho, Carlos Navarrete, líder de los senadores perredistas, ha propuesto ya la fusión del Partido del Trabajo y Convergencia con el PRD para formar un solo partido político que contendería en las elecciones federales de 2009. Este hecho contradice seguramente los planes de López Obrador, que planea la creación de un nuevo partido, como fruto de la campaña que mantiene en buena parte del país, y que abandonaría el PRD.

La convocatoria de Navarrete revela que el proyecto es ahora cerrar el PRD y ofrecer un nuevo partido como espacio único para quienes, como militantes o simples ciudadanos, desean legítimamente una opción de izquierda para el gobierno, entendida sintéticamente como un proyecto que reivindique los derechos de los más pobres.

El PRD es necesario para el funcionamiento de la democracia nacional, como un centro de ideología bien articulada y una propuesta de gobierno razonable. No tomar en cuenta sus disputas y dejarlo desfallecer en medio de pugnas tribales es abrir el futuro a un bipartidismo que no llena las expectativas de los electores.

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