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Temas: La opinión pública y la opinión publicada

FERNANDO HINTERHOLZER DIESTEL

Los medios de comunicación y la opinión pública y publicada representan a la sociedad frente al poder. Hoy en día cuando, las burocracias federales y estatales, los partidos políticos y los grupos de poder tratan de imponer a la sociedad su visión de las cosas, la opinión pública y publicada marcan su territorio y dan razón fehaciente de los acontecimientos públicos del país.

La opinión pública es fuerza gobernante en los estados contemporáneos e introduce razón y propósito en la política. Al hacerlo propicia que los ciudadanos conozcan los fines de la acción individual o colectiva, y se opongan o acepten, hagan suya o rechacen, la redistribución de valores que proponen los dirigentes, sus partidos y las alianzas, como nuevos programas o como programas alternativos de gobierno.

La opinión pública es expresión de voluntad política racional. No es imitación instantánea, ni momentáneo contagio psicológico colectivo que suele ser el efecto de los repetidos reclamos que los burócratas del consentimiento, los publicistas, los publirrelacionistas y comunicólogos políticos hacen circular entre sus diversos y complejos auditorios.

La opinión pública es la expresión de la certeza, que grandes grupos de ciudadanos tienen respecto de cómo es factible resolver un problema o aliviar un padecimiento social. Es en consecuencia un arma de lucha política: instrumento de proselitismo que se robustece frente a la propaganda que pretende desviarla y alterarla. La opinión pública sólo es susceptible de ser modificada mediante información de lo que se pretende hacer respecto del dato social en torno del cual surge y se consolida.

La opinión pública arraigada se transforma en una comunidad de voluntad. Un filosofo clásico explicaba que en la entraña de la opinión pública residen "principios sustanciales de justicia y recta razón, base moral que en calidad de convicciones sustenta la actividad política ciudadana y al mismo tiempo define las necesidades verdaderas y las claras tendencias de la realidad".

La opinión pública legitima a la autoridad con referencia a la legitimidad democrática, entendida ésta como la justificación del poder delegado por la nación, por el pueblo. De hecho hoy en día, la opinión pública forma parte ya de la incipiente democracia que se vive en México.

La opinión pública y publicada destacó hace unos días la voluntad política para sacar adelante la Ley Antitabaco promovida por el senador coahuilense Ernesto Saro Boardman, quien desde su trinchera legislativa, cabildeó y expuso los motivos e iniciativas así como la importancia que dicha legislación debe traer a la sociedad mexicana.

Mucho se escribió y se habló, finalmente, esto es una muestra de cómo la opinión pública y publicada puede llegar a ser coadyuvante a la democracia mexicana y a las formas de legislar en México.

 

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