Nota Verde

Los mejores amigos del hombre

EGLANTINA CANALES GUTIÉRREZ

Los mejores amigos del hombre
Hace muchos miles de años —se calculan en 30,000— dos especies se hicieron amigas, si bien la cooperación entre especies es parte de su vida, algunos porque se alimentan en los mismos lugares y se ayudan a conseguirlo, otros porque comparten madrigueras. En fin, ejemplos hay muchos. De hecho, la hermosa teoría sobre la evolución de las células incluye la simbiosis entre organismos unicelulares, que es la palabra que usamos para definir esos mecanismos de codependencia tan útiles.
Pero al caso al que me quiero referir es a esa gran historia de colaboración y amor que se dio entre dos especies, la nuestra y los ancestrales lobos, que en el camino de coordinación y acompañamiento que les permitió primero cazar juntos y después asentarse en casi todos los rincones del planeta, los convirtió en lo que hoy conocemos como perros.
Los caminos cortos de la selección artificial, permitieron cambios rápidos en la estructura de los perros, las actividades humanas, influyeron de manera definitiva en la rápida aparición de lo que ahora conocemos como razas, se estima que en la actualidad hay alrededor de 400 y seguramente el número cambiará al formarse nuevas razas a partir de cruzas y también al desaparecer algunas otras.
Los motivos de la selección estuvieron durante milenos relacionados al trabajo, así se formaron las diferentes razas, las que cazaban y dentro de ellas las que ayudan a encontrar rastros, las que ayudan atacando a las presas o las que cobran a los animales cazados, especializadas en la caza de diferentes especies encontramos una gran cantidad de razas. Después llegaron las razas de pastores, los animales de tiro, los guardianes y entre las muchas habilidades que ya tenían y desarrollaron hoy son animales muy útiles en el salvamento de personas, en la detección de minas y de drogas, como auxiliares de personas con alguna discapacidad, ahora también para detectar enfermedades.
Pero después de todo eso, los convertimos en lo que conocemos como animales de compañía, en seres que viven en nuestra casa, a los que a veces consideramos personas, a los que tratamos como tales y con los que convivimos sin comprenderlos, a los que amamos pero a veces no cuidamos como se merecen. Al hacer el cambio de animales de trabajo a animales de compañía, modificamos muchas cosas, lo peor de todo es que les perdimos el respeto y cambiaron de mejores amigos y compañeros de trabajo a ser parte de una familia en una casa de la ciudad en el mejor de los casos y a objetos molestos en el peor.
Sucede que hoy el mejor amigo del hombre se volvió un problema social en muchos casos, se volvieron seres solitarios, sin un compañero humano, vagando por las calles, maltratados, hambrientos, se volvieron una molestia, creamos programas para controlarlos, para deshacernos de ellos. Vivimos la ambivalencia del perro consentido y el perro aborrecido.
Hoy la ley nos pide más responsabilidad con nuestros perros, con esos amigos que se encontraron alguna vez hace miles de años en algún campamento. Con seres que siempre dieron lo mejor de sí mismos por sus amigos humanos, pero que a cambio no siempre reciben la mejor recompensa de quienes los aceptaron como compañeros inseparables, pero donde no siempre cumplimos el trato de amistad.

@EglantinaCG
* Secretaria de Medio Ambiente de Coahuila

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