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En Blanco 158

Rodolfo Padilla, hombre sencillo, hombre congruente

CARLOS RODRÍGUEZ

Rodolfo Padilla, hombre sencillo, hombre congruente
Falleció el 4 de enero del 2017. De esas muertes que calan hondo. Que merecen los grandes homenajes que se deben dar a los hombres sencillos. Rodolfo Padilla fue un buen maestro y un hombre cabal, gran amigo, extraordinario ser humano. Admirador apasionado y defensor a ultranza de la Revolución Cubana, del comandante Ernesto Guevara de la Serna y del comandante Fidel Castro Ruz.
Maestro por convicción, enamorado de la Educación Especial y promotor de una enseñanza de calidad con calidez. Educador admirado y respetado por sus alumnos, hijos y por todos aquellos que tuvimos la dicha de coincidir en el tiempo y el espacio. Sabía que la vida era una aventura y que había que explorarla,  y lo hizo, disfrutando cada instante y cada acción, encarando retos con una gran gallardía.
En la última etapa de su vida, comprendió el enorme valor de la familia y su importancia para el bienestar de los seres humanos. Encontró pleno apoyo en su familia (esposa, hijos y hermanos). Les dio todo su amor, atención, admiración, tiempo y respeto.
Cada que me enviaba un mensaje, terminaba diciendo: "Viva la familia” o "hasta la victoria siempre”.
Fue y siempre será uno de mis más grandes amigos, de mi persona y de muchos más. Era un deleite de vida degustar una bebida con él, analizando pasajes de la Revolución Cubana y especialmente de la vida y obra del Che, con quien le fascinaba ser comparado (muchos lo llamaban así, "El Che”).
Excelente portero, muchos años, quizá por cábala, usó la misma playera colorida de Spiderman, siempre ecuánime, independientemente del resultado del partido. Apoyó siempre desde el arco a todos los compañeros y al final de su vida, nos brindó su aliento desde la banca, gritando, aplaudiendo, dándonos un saludo y un abrazo al terminar el juego, hayamos perdido, empatado o ganado. Gran tipo, inolvidable ser persona, maestro querido.
Rodolfo me enseñó muchas cosas en la vida, no fui su alumno en el aula, pero sí en todos los espacios donde conviven los amigos. En la bohemia y en el deporte fue mi maestro y compañero. Rodolfo fue quien me llevó al equipo de la Sección 38 con quien jugué muchos años. Fue un honor ser su compañero en la cancha de futbol, donde fuimos campeones, pero más grande fue el privilegio de ser su amigo fuera de la cancha, en el campo de la vida.
La vida me concedió el honor de contar con su amistad, con su cariño y con sus enseñanzas; tuve la fortuna de hacerle en vida más de un homenaje, junto con mis compañeros de equipo, pues para todos siempre fue y será un compañero honorable, un amigo inolvidable. Pusimos en sus manos el trofeo de campeones de liga, pues él, sin jugar, era más campeón que nosotros, por su lucha contra el mismo destino. Ante cualquier adversidad muchos nos doblamos, entramos en depresión, nos negamos a luchar, Rodolfo en cambio, como muchos mexicanos, luchó siempre, dio la pelea, buscó salir adelante. Logró ser ejemplo. Siempre será recordado como un Campeón de la vida.
Apasionado del equipo Toluca, soñó en los últimos años con verlo campeón y llevar a sus hijos a ver un partido del Toluca a la Bombonera… no lo pudo concretar. Aunque soy americanista a morir, espero que este año sea campeón el Toluca, sus queridos Diablos Rojos.
Descanse en paz mi Amigo Rodo. 
Decía el Che Guevara: "En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea”.
Hasta siempre Amigo, gracias por todo…
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