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Abuelas ‘prematuras’ y otras, en la ciudad

MANUEL FRAGOSO ÁLVAREZ

Abuelas ‘prematuras’ y otras, en la ciudad
Analizando el último censo presentado por el INEGI, correspondiente a la edad promedio de los saltillenses, hay un total de 725,123 habitantes, de los cuales 359,366 son hombres y 365,577 son mujeres. Asimismo, el número más alto de habitantes corresponde a los niños de 5 a 9 años con un 5.1% del total de los habitantes, y muy de cerca con un 5% los de 10 a 14 años, mientras que la población de adultos mayores o sea los de 60 a 85 años de edad, apenas representa un 4.2%. La mayor esperanza de vida se da en la población femenina, pues ésta tiende a incrementarse en general, ya que es mayor la proporción de mujeres en edades avanzadas.
Tomando como base los datos anteriores, en nuestra ciudad se ha venido presentando un problema sociológico un tanto curioso: muchas viudas y bastantes madres solteras, para poder entender este hecho, hay que analizarlo desde tres ángulos; señoras de 75 años en adelante que viven solas, señoras de 55 a 74 que se han convertido en las "ayudantes” de hijos e hijas y se encargan del cuidado de los nietos y esas jóvenes abuelas de  35 a 54 años que han tenido que entrarle a cuidar a las "bendiciones” de las hijas que apenas están en la primaria o la secundaria y ya tienen uno o dos hijos.
Al haber un índice más alto en las expectativas de vida en las mujeres, encontramos un mayor número de ellas que son viudas, como muchas tienen su casa, no es muy de su agrado irse a vivir con alguna hija o hijo, y prefieren vivir solas que, con algún familiar, por un lado, tienen sus propias costumbres y se sienten en completa libertad en su entorno, tienen sus plantas, sus pájaros y alguna mascota, además de tener algunas vecinas con las que platican. Un gran número de estas mujeres, por su misma edad no pueden realizar todas las tareas que se requieren en una casa y las que tienen un nivel económico alto pueden contar con personas que les ayuden, pero hay quienes no cuentan con ese recurso.
La crisis económica y los bajos salarios que se pagan en la entidad, así como las necesidades creadas por los medios de comunicación (celulares inteligentes, Netflix, ropa de marca, tablet, etc.) ha dado como resultado que, para que una familia complete con los gastos diarios de alimentación, educación, vestido y diversiones, tanto el padre como la madre tengan que trabajar. Esto ha llevado a que las "casas de los abuelos” se conviertan en guardería habilitadas en el cuidado de los nietos, donde mujeres (y en algunos casos hombres) de 55 a 74 años, se convierten en los "cuidadores oficiales” de los vástagos de sus hijos y ellos se encargarán de alimentarlos, llevarlos a la escuela, recogerlos y cuidarlos, sobre todo eso, cuidarlos. Sé que muchos de estos abuelos se desviven por los nietos, y se sienten muy a gusto estando a cargo de ellos, pero ¿es justo? Por comentarios hemos sabido de abuelos enfermos que, aun así, tienen que hacerlo y no solamente durante la semana laboral, sino sábados y domingos, pues los hijos les dicen, cuídenlos si no "¿cuándo vamos a descansar si ya trabajamos toda la semana?” Ustedes nada más están aquí en la casa, ni salen, ni tiene vida social, así es que ¡a cuidarlos! y sin chistar.
Y qué se puede decir de esas "abuelas prematuras” como dice una de ellas (estas cabronas que nos andan haciendo abuelas prematuras por andar con sus "calenturas”) que no solamente van a cuidar al nieto, sino que seguirán responsabilizándose de la hija y además tendrán que hacerse cargo de todo, desde: gastos médicos, pañales, alimentación, ropa, y todo tendrá que correr a cargo de los padres, que tendrán que apechugar, no sólo para el embarazo de la hija que apenas está en primaria, o secundaria y si bien les va, ya irá en la prepa. Y no les queda de otra más que tratar de ayudarla "a ver si termina la escuela” "a ver si el muchacho les sale bueno” "a ver si los papás del chico nos ayudan, aunque sea un poquito”, y lo que debería de ser un grato acontecimiento, se convierte en una carga más para la menguada economía de muchos, la madre que ya creía que había terminado vuelve de nuevo a empezar a cuidar niños "otra vez”.
Según la SEC, el 30 por ciento de alrededor de las 370 estudiantes embarazadas que estudian la secundaria, desertan de la escuela; "el resto recibe una beca por parte del Instituto Estatal de Becas, este apoyo económico que se les otorga a las menores embarazadas, tiene como finalidad que concluyan sus estudios. 
Esto de los embarazos de las niñas y jovencitas da para más, pues hay un alto índice —según datos de la SEP— de niñas de primaria y secundaria que están embarazadas, y en donde algunas de ellas presentan hasta un segundo embarazo. Caso aparte son las jóvenes de preparatoria que se embarazan y los directivos de sus escuelas hasta baby shower les hacen, les dan becas y las premian como si esto fuera un triunfo. No sé qué tal funcionaron los dispensadores de condones, que se pusieron en las escuelas a precios módicos. 
Aquí nos meteríamos en un tema bastante espinoso como lo es el aborto, pues cuando se discute sobre éste, predominan dos clases de argumentaciones: una, que favorece la decisión personal frente a cualquier otro valor y la otra, que puede definirse como más conservadora, y en la que no sólo se vela a favor del producto, sino que interviene hasta la religión, aportando sus argumentos en contra de esto y el mantenimiento del status quo.
En fin, el tema no es éste sino el hecho de que, la casa de los abuelos se ha convertido en guardería para los hijos de los hijos y esto no deja de ser un hecho, que, en muchos casos, para muchos representa un problema. Pero, como dicen opiniones hay muchas.
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