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Pendejismo inexplicable

ONÉSIMO FLORES RODRÍGUEZ

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Pendejismo inexplicable
A nadie en Saltillo le cabe la menor duda de que el cronista de nuestra ciudad, Armando Fuentes Aguirre, es quizás el saltillense no sólo mejor conocido en todo México, sino indudablemente también el más prestigiado y además el mejor evaluado. Esto se debe a la gran trayectoria profesional, académica, periodística, cultural, literaria, magisterial y definitivamente también a su extraordinario altruismo en bien de su ciudad, al realizar obras y acciones en beneficio comunitario a lo largo de más de 50 años de su vida.
Además, tanto su fama como su éxito se deben asimismo no sólo a la bonhomía de su carácter, sino a lo exquisito de la manufactura de su obra periodística, literaria y cultural que describe, explica, razona y critica las más complejas, delicadas y complicadas ideas, sucesos e historia de personajes y situaciones reales o ficticias que construye de una forma amena y sencilla, conjuntando como pocos autores pueden y saben hacerlo, la excelencia en la escritura y la fácil lectura que de su obra se puede hacer siempre con sencillez y desenfado.
Esas razones, aparte del genio, el estilo y la prestancia del escritor, hacen coincidir como notable común denominador un éxito rotundo en el difícil género del cuento corto, del ensayo de la obra poética, del epigrama e incluso, en el dominio de una monumental obra histórica donde nos lleva a los lectores a ver como novelas, relatos de sucesos que sucedieron en la realidad y que cimbraron al país y a nuestra propia comunidad.
Conocido en todo México por sus colaboraciones diarias en más de un centenar de periódicos, algunos de circulación nacional, así como también en la radio y la televisión y más de miles de charlas, conferencias maestras y presentaciones en universidades, instituciones y organismos gubernamentales, empresariales, sociales y culturales, Catón es pues no sólo el saltillense más conocido en el país, sino indiscutiblemente también el más reconocido y creativo que jamás hayamos podido tener, y desde luego, es además un excelente pregonero de nuestra ciudad que por donde quiera que lo llevan sus pasos, comunica la idea de su solar nativo como un lugar de gran categoría, al cual elogia y eleva con enjundia, pero sobre todo con un gran respeto, cariño y emoción. Lo dice su frase excepcional "yo no quiero ir al cielo, yo vivo en Saltillo”.
Desde hace varias décadas, siendo gobernador de Coahuila Oscar Flores Tapia, Don Armando Fuentes Aguirre fue designado Cronista Vitalicio de nuestra ciudad, en atención a ese prestigio nacional, y esa calidad de literato eximio, a ese liderazgo intelectual y a esa excelencia en hacer presente al Saltillo de ayer, sin duda alguna el de hoy, o incluso prever el de mañana.
Doy testimonio de lo que me ha pasado sólo con dos personajes inolvidables: el propio Catón y el inolvidable Don Ignacio Burgoa, al coincidir con ellos en dos aeropuertos diferentes en el país:
Con el maestro Burgoa, a quien acompañaba a tomar un café, sucedió con enfado al principio para mí, pero con admiración después, que empezaron a abordarlo interrumpiendo nuestro coloquio, personas cuyo único interés era el de tomarse una fotografía con el gran constitucionalista mexicano. De la misma manera me quedé azorado en otro aeropuerto del país cuando charlando con el maestro Fuentes Aguirre en espera del avión, que nos iba a trasladar, de repente empezaron a arremolinarse dos, tres, cinco, diez o más personas que buscaban una foto en compañía de Catón o bien su autógrafo, o más aún la dedicatoria de un libro de su autoría que llevaban consigo o que adquirían para el efecto en la librería del aeropuerto.
Este mismo suceso me tocó presenciar una vez en el aeropuerto de La Habana cuando un número grande de personas asediaban con peticiones similares al gran escritor Gabriel García Márquez.
Por su popularidad nacional, por su trabajo intelectual, por su cariño por Saltillo, por su calidad literaria, pero también por haber iniciado y sostenido como lo hace hasta la fecha, de su propio peculio, la única estación de radio cultural que sin anuncios existe en Saltillo y también por ser el creador y conservador en la antigua casa de sus padres por la calle de General Cepeda de un excepcional museo y centro cultural sobre la forma de vida de los saltillenses a principios del siglo XX; por esto además de otras evidentes miles de justificaciones más, bien conocidas por nuestra comunidad, yo tenía la certeza y creía que la decisión de Flores Tapia de hacerlo cronista de su ciudad con la aceptación unánime de los saltillenses era razón suficiente para que nadie osara cuestionar ni su calidad, ni su categoría, ni su excelencia como cronista.
Pero  "Bolas” la censura en su boca quizás, en respuesta a sus ansias protagónicas de novillero inmaduro, un inverbe politiquillo panista de esos que al igual los de todos los partidos políticos mendigan la caridad del erario público por la vía de los subsidios a los partidos políticos y que por cierto es por quienes tenemos los mexicanos que pagar los gasolinazos dado que sus sueldos, sus prestaciones y sus ingresos corren a cuenta de nuestros bolsillos vía los mencionados gasolinazos e impuestos varios, encontró eco en el cabildo "había que reglamentar al cronista”.
Para hacernos creer que merecen sus denarios los voraces partidos políticos y la cauda de politiquillos que viven del erario sin trazas de querer dejar de amamantarse de la ubre del poder, "Bolas” repito, nuestro regidor de marras quizá para demostrar que sí trabaja, salió con su domingo siete cuestionando al insigne cronista saltillense y queriéndolo "reglamentar”.
"Jesuscristo aplaca tu ira”, diría la Tía Adela recordando quizás lo que el simpatiquísimo Cabezón Raúl Garza Cabello le dijo al también entrañable y famoso locutor, el Compadre Medina cuando éste le cuestiono que había tirado a la calle la herencia de sus padres.
"Mira Compadre Medina”, le replicó el Cabezón al locutor: "tienes toda la razón al decir que a algún político corrupto se le puede acusar  de ‘enriquecimiento inexplicable’, e incluso también te asiste la razón cuando comentas que tanto a mí como a mi hermano Alfredo, se nos debe acusar de empobrecimiento inexplicable”. Pero con todo respeto y perdóname Compadre que te lo diga, tú estás en una peor situación que estos dos ejemplos extremos, porque cuando andabas jugando para regidor  por el PARM en contra del PRI  en épocas en que la hora exacta no la daba Tissot sino el señor Presidente, pues simple y llanamente tenemos que acusarte de algo más grave y esto es nada más y nada menos que de  "pendejismo inexplicable”.
Igual calificativo se merece ahora, aunque recule arrepentido el regidor panista, a quien no por su impericia debemos disculparle su grave pendejismo inexplicable.
Si de veras quisiera corregir su falta, el regidor de marras debería otorgar una subvención a cargo de su propio sueldo, así como también gestionar lo mismo del Ayuntamiento de Saltillo, del Gobierno del Estado y del Gobierno Federal con el propósito de que estas diversas entidades de su presupuesto otorgaran un apoyo económico tanto a Radio Concierto, como al gran Centro Cultural-Museo, que hoy paga en su totalidad y de su propio peculio el Cronista de Saltillo.
Lamento decir que hay poca esperanza de que este desagravio a nuestro gran cronista se lleve a efecto, pues tanto el regidor agraviante, los miembros de la comisión del cabildo que lo respaldaron así como la interminable cauda de políticos y partidos políticos abusones sólo se interesan en el presupuesto público y le son totalmente ajenas la cultura y la literatura; vaya ni siquiera les llama la atención por la ciudad que dicen representar. A todos ellos, por desgracia, sólo les preocupa y los ocupa seguir pastando como bueyes holgazanes en el ancho pesebre de la patria.
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