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Mi Punto de Vista

Problemas que pudieron evitarse

CHOLYN GARZA

Nadie tiene una bola de cristal para ver el futuro. Sin embargo, hay situaciones que sí se ven venir, por lo tanto se pueden prevenir. Sólo se requiere de buena voluntad, participación, liderazgo en la toma de decisiones y una buena dosis de sentido común.
Es triste y muy lamentable observar nuestras instituciones "golpeadas” de diferente manera; la mayoría —lo sabemos— el factor económico las agobia. "No hay recursos”, suele ser de un tiempo a la fecha la respuesta que se escucha.
No bastan los recursos económicos –que por supuesto son importantes- sino tomar las decisiones correctas en el momento preciso.
Hoy me voy a referir a la CLÍNICA DEL ISSSTE en Piedras Negras. Para entender el presente considero hay que remontarse al pasado; retomar lo que se hizo pero también lo que no se quiso, no se pudo o lo que se dejó de hacer.
Antes de gestionarse la construcción de la clínica del ISSSTE, las oficinas administrativas y consultorios médicos estuvieron en edificios de renta. En lo que respecta a hospitalización, era subrogada a una clínica particular donde los pacientes eran atendidos por personal médico y de enfermería adscrito a la institución de salud. Hay que reconocer que siempre hubo una buena relación entre los dueños de la Clínica México y directivos, así como con el personal del ISSSTE.
Fue a propuesta del sindicato de maestros que empezaron a pugnar porque se hiciera la clínica para los derechohabientes del ISSSTE, es decir, para los trabajadores al servicio de la Federación. La propuesta era buena, lo único malo es que no se tuvo la visión de pensar a futuro.
El terreno que el gobierno federal destinó para la construcción del edificio no era el adecuado. ¿Por qué? Por una sencilla razón: era insuficiente el espacio y el lugar no era apropiado, así de sencillo.
El terreno se encontraba ubicado en la colonia ISSSTE, obviamente una zona habitacional que tendía a crecer. La ciudad —por razones lógicas— iba a crecer como también se incrementaría el número de derechohabientes.
La clínica empezó su construcción; ya sabe usted, ceremonia para la colocación de la primera piedra y todos los buenos deseos. Se empezó a trabajar; unos cuantos castillos en la obra y repentinamente se detuvo. ¿Qué sucedió? No había presupuesto. Se dijo que se había empleado una cantidad que a muchos les pareció elevadísima para lo que se había hecho. Nadie protestó Así transcurrieron los meses sin que hubiera avance en la obra.
Sin embargo, de un torpe manejo se pudo haber encontrado una magnífica solución. Si la memoria no me falla, el licenciado Ernesto Vela del Campo, uno de los mejores alcaldes que ha tenido nuestra ciudad, ofreció donar un terreno por parte del municipio porque comprendió que el destinado por la Federación, no era el adecuado. Hasta donde recuerdo, un ex gobernador ofreció apoyar con la cantidad que dijeron habían empleado en los castillos, para no afectar el presupuesto. Había en ese entonces áreas disponibles y bien ubicadas. En la actualidad, la ciudad ha crecido y creo difícil —aunque no imposible— que se pueda encontrar un espacio para hacer una clínica que cubra las necesidades que los derechohabientes y la ciudad merecen.
Volviendo al ofrecimiento que hicieran los gobiernos de esa época, no se aceptó cambiar de lugar. ¿La explicación? Que Hacienda no autorizaba otro proyecto y el único aprobado era el que ya habían decidido. ¡Qué absurda explicación! Funcionarios federales tomando decisiones detrás de un escritorio, como han hecho siempre…, sin tomar en cuenta las necesidades reales de una población. Ante todo, haber aprovechado la buena disposición de los dos funcionarios que tuvieron más visión que quienes se empeñaron en un capricho.
Se pudo haber construido una clínica muy bien planeada, pero faltó compromiso de las autoridades federales y también de un sindicato de trabajadores que no luchó cómo lo debería haber hecho, para lograr un objetivo.
La población derechohabiente ¡Tenía que ser! creció con el tiempo y la construcción muy pronto fue insuficiente, como lo ha sido el estacionamiento.
"Esto nació muerto”, fue la expresión de un delegado del ISSSTE en una visita a la clínica. Visitas para justificar un interés que nunca existió, de ofrecer calidad en sus instalaciones.
Y si nació muerto el proyecto fue porque nunca existió una buena planeación, un estudio previo para conocer y poder evaluar los pros y los contras antes de dar la autorización. Los presupuestos que otorga el gobierno para obras a través de la Secretaría de Hacienda es dinero de los contribuyentes. No es dinero de ningún funcionario o político. Cada peso gastado debe emplearse con honestidad y la obra debe cubrir los requerimientos.
Así como no se justifica hacer obras de relumbrón, tampoco se justifica la soberbia con que actúan algunos funcionarios imponiendo sus decisiones sin tomar en cuenta las necesidades reales de una institución, en este caso, la clínica del ISSSTE en nuestra ciudad y el crecimiento de la población derechohabiente.
Ampliaciones mal planeadas, peor ejecutadas que más bien parecen parches mal pegados. Constructoras que no han efectuado un buen trabajo como tampoco ha habido una buena supervisión a las obras.  Aunque habría que preguntarnos ¿Se les paga a tiempo a quienes realizan las obras? Porque si no les pagan ¿Cómo quieren que hagan el trabajo?
No se trata de hacer remiendos en una obra. Hay que aceptar que no hubo buena planeación y se tomaron pésimas decisiones. Las autoridades del ISSSTE tienen que encontrar solución al problema existente. Tienen que venir a nuestra ciudad, no quedarse sentados cómodamente detrás de su escritorio dando órdenes a distancia. Se tiene que escuchar a los trabajadores, ver en qué condiciones están realizando su trabajo; si existen riesgos, en fin, considero que hace falta sentarse a dialogar. Y deberán hacerlo. Tengan presente que la soberbia un día le hizo daño a la institución dejando problemas que pudieron evitarse.

cholyngarza@yahoo.com
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