UNA MULA DE SIETE CUARTAS

DORA ELIZABETH MOLINA

Mientras los migrantes centro y sudamericanos entran por la frontera sur de México como "Juan por su casa”, llegando a la capital para proseguir su camino hasta los estados fronterizos y de ahí solicitar a las autoridades norteamericanas licencia para trabajar o cualquier otra instancia para poder ingresar a ese país, la inseguridad se empieza a apoderar en algunas poblaciones del país.
No cabe duda que los migrantes están organizados —cuando menos los que viajan en caravana—,  ya que han logrado viajar miles de kilómetros y no ha sido precisamente a pie, pues cuentan con los recursos suficientes o un apoyo incondicional para el uso del transporte que  los acerca cada vez más a su objetivo.
Sin embargo, comerciantes y familias enteras de los estados del sur, sobre todo aquellos que ofertan trabajo por su vocación turística, empiezan a quejarse de problemas ligados a la inseguridad que provoca la gran cantidad de extranjeros pidiendo dinero que invaden las ciudades como por ejemplo en Cancún y otros pueblos de la Riviera Maya.
Robos, agresiones, violaciones y amenazas de todo tipo han sido denunciados en los últimos días o semanas y según se sabe los ciudadanos de aquellos lugares señalan a los migrantes que se han quedado estacionados en esos lugares como responsables y que han cambiado su táctica para recabar fondos para subsistir o seguir su camino.
Además del fenómeno antes mencionado, en Quintana Roo se viven tiempos de gran tensión porque mientras el crimen de todo tipo se intensifica, los policías sacan a empujones de su oficina y hasta la calle al encargado del departamento de policía de ese lugar, me refiero a Jesús Pérez Abarca.
Tengo por allá trabajando a un sobrino quien me platica que es conocido el malestar de esos trabajadores y la población en general ante el trato despótico del funcionario, a quien han acusado ante sus superiores en varias ocasiones sin resultados, por lo que los trabajadores tuvieron que ponerse de acuerdo y de plano ponerlo de "patotas en la calle”.
Dicen además que la corrupción ya es insostenible —¡fíjese!, cómo estará el infierno, que hasta los diablos se están saliendo, diría mi mamá—, pues el mentado Pérez Abarca ha impuesto cuotas por infracciones o que parecen infracciones que debe cobrar el mencionado personal, y nunca ingresan a las arcas de la correspondiente tesorería, entre muchas otras anomalías que usted ya se imaginará.
Jesús Pérez por su parte ha declarado a los medios de por allá que nada es cierto, que es pura mala voluntad que le tienen sus compinches, quienes han de ser militantes de otro partido político diferente al que lo protege en el cargo, pues nada pueden probarle y que en el supuesto caso que tengan pruebas, han de ser elaboradas maliciosamente.
Pero lo que es verdad es que a ese funcionario lo sacaron sus subalternos hartos de los malos tratos —dicen— y de estar sometidos a los caprichos de quien confunde su encargo con una especie de cacicazgo, pues supone que esa oficina con todas sus extensiones es de su propiedad y para su beneficio.
Aunque Coahuila se encuentra a miles de kilómetros del mencionado estado de Quintana Roo, cuando menos en el municipio de Saltillo no se ha dado el caso que los subalternos corran a empujones a su superior, no sé —sí sé, pero de momento no me acuerdo—  porque me recuerda la queja de maestros y trabajadores de la educación de algunos subsistemas.
Quienes solamente porque son muy educados y creen en que "hay un Dios” no han llegado a esos extremos, pero de buena fuente sé que ganas no les faltan de poner en su lugar a uno que otro funcionario que piensa y siente ser camaleón, porque como dice la canción, ante sus jefes es un ratón, pero ante los débiles es un león.
No dudo que eso pase en otras dependencias, no únicamente en el educativo, pero por lo pronto en las instancias policiacas de esta ciudad parece estar todo en orden, aunque no hay que dormirse en sus laureles, pues es un hecho que en los camellones, grandes avenidas en donde hay semáforos, parques,  periferia y centro de la ciudad se ha duplicado la cantidad de migrantes en busca de las monedas que alguien quiera darles por las buenas y que francamente ya se agotaron también.

Correo electrónico: dora_elizabeth_mg@hotmail.com   
       
Comentarios

El Diario de Coahuila - Todos los derechos reservados. (2005-2016)