OPINIÓN

Cada quien le hace su luchita

Guillermo Robles Ramírez

La mala situación laboral en nuestro país no es un problema ajeno a la de otro país, y aunque sorpresivamente para aquellas naciones quienes aparentan ser potencias mundiales, también pasan problemas similares.
Sin necesidad de atravesar el Océano Atlántico, el Océano Pacífico, o cualquier otro océano, sino a unos cuantos kilómetros al norte de nuestro país se encuentra EU, quien ha sufrido también problemas por la falta de empleos, así como aquellos que son rechazados por los mismos estadounidenses por su dura labor, siendo ocupados por indocumentados que a menor costo de paga por hora laboral desempeñan esos trabajos.
El desempleo de los estadounidenses nunca ha sido porque los indocumentados los sustituyeran, sino la misma modernidad, sistematización y robotización desplazó a los mismos ciudadanos de los Estados Unidos.
Muy a pesar de las medidas del presidente Donald Trump, México sigue siendo uno de los principales receptores de remesas del mundo, ocupando el cuarto lugar después de Filipinas.
Es más que obvio que esas remesas hacia nuestro país en su mayoría provienen de Estados Unidos, siendo una fuente generadora de recursos importante para México, después de las exportaciones de la industria automotriz y el rubro agroalimentario.
Es así como los mexicanos han buscado otra fuente de ingreso para poder tener una estabilidad económica. Pero ¿qué sucede con aquellos connacionales quienes no se han animado o no han podido ir a EU en busca de otros ingresos?
El aumento de empleos no se ve reflejado en los bolsillos de los mexicanos, ya que en nuestro caso el aumento o busca de nuevas formas de ingreso se ve por otro camino que las mismas autoridades han orillado a los mexicanos.
Cada vez más gente acude a la economía informal de cualquier tipo, comenzando con la piratería de todo tipo de productos y ahora nuestro país está lleno de puros productos chinos porque resultan hasta más económicos que los norteamericanos, porque deja mucho más margen de ganancia.
Pero la misma economía informal no sólo deja ganancias, sino también ahorra mucho y sin pasar con la "lacrocidad” de los múltiples impuestos que se tienen que pagar incluyendo los honorarios de un contador.
Partiendo desde esa iniciativa y motivación de tener algo propio para poder sustentar a la familia, la gente se ha diversificado en el trabajo informal de diferentes formas. Los hay de la venta de ropa al menudeo, a la ropa usada, o de puerta en puerta.
Hay quienes están iniciando un nuevo mercado en lo que es las ventas en línea, es decir, en Internet, ya sea en alguna pagina web, o creando uno mismo, como también aquellas que se hacen por medio de las redes sociales siendo Facebook quien lidera este medio de venta.
Tampoco pueden faltar los negocios piramidales o multinivel que en un principio se tenían muchas dudas sobre si realmente era negocio o no, es decir, si realmente dejaba dinero; hay quienes dicen que sí y algunas de las empresas más conocidas en este mercado son las de Avon, Mary Kay, Tupperware, entre otras, pero también los que se sumaron a la lista fueron aquellos productos dedicados al mercado de la salud, desde aparatos para hacer ejercicio, así como complementos alimenticios y antioxidantes, etc.
La crisis es el peor enemigo de cualquier población o inclusive de la comunidad como ha sucedido con los menonitas, quienes han tenido que aprender a hablar español para poder salir a las calles con sus vestimentas peculiares, con sombrero, overol de mezclilla,  vestidos coloridos y sus rasgos físicos como tez blanca,  cabello rubio y ojos azules,  conservando todas sus tradiciones como el tratar de abastecer sus necesidades sin salir de su comunidad, pero la situación no está para menos, obligándolos a tener que salir a las ciudades para vender sus productos, principalmente los quesos.
Esto con el fin de poder pagar su manutención, porque con su esquema de evitar la modernización para conservar la esencia de su religión han tenido que hacerlo de manera discreta o mínima para poder mantener su tradición como comunidad menonita.
Cada quien le hace su luchita, pero de algo sí es seguro ya que, dentro de la formalidad, no deja mucho margen, mientras haciéndolo de la manera contraria está demostrado que sí funciona y tan sólo hay que estar más atento de lo que sucede en nuestro alrededor. 
Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria "Antonio Estrada Salazar” 2018. 
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