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La educación gratuita, las escuelas públicas y el populismo

Manuel Fragoso Álvarez

Dice un dicho: "piensa mal y acertarás”, y los acontecimientos de la semana pasada en la llamada Máxima Casa de Estudios de México, léase UNAM, en donde un grupo de estudiantes que se manifestaban en las afueras del CCH, fueron brutalmente atacados por esos serviles (ser-viles) grupos llamados "porros” que han medrado en la universidad desde siempre, protegidos tanto por las autoridades, como por grupos políticos que los utilizan para sus aviesos fines. Y el "pensar mal” viene a colación por el hecho de que el Rector fue "invitado” a colaborar con esa promesa de campaña de aceptar a toooodos los que deseen entrar a la universidad sin examen de admisión, al no querer hacerlo por "las buenas”, entonces ocurrió lo que ya todos sabemos: el mismo Rector comentó que ese rechazo no le iba a gustar a muchos y por supuesto menos al que prometió tal barbaridad. La policía sabe de dónde salieron los autobuses blancos llenos de porros para dirigirse a la UNAM, quiénes los vigilaron y a dónde regresaron después de cometer sus tropelías.
Lo anterior tiene mucho que ver con tratar de ser popular y caer en el populismo (que para muchos sociólogos significa "una práctica política compuesta de argumentos falaces cuya finalidad esté dirigida a la captación de un electorado en general (el pueblo) y, en definitiva, la obtención y permanencia en el poder”. Y en ese afán se comprometen las ideologías, se venden las conciencias y se van enfilando a prácticas esperanzadoras por el pueblo, pero no viables en la realidad .
A nivel local, el Rector de la UAdeC dijo que no era posible que la universidad no cobrara, (otra de esas promesas fue que no se cobraría el ingreso a ninguna escuela), pues es de donde obtiene recursos importantes. La Secretaría de Educación y Cultura local envió oficios a sus escuelas (las públicas, las de paga son intocables) en donde se conmina a los directivos (de primarias y secundarias) a "no cobrar las cuotas de ingreso”, pues éstas no son obligatorias de pagarse por parte de los padres de familia. Pero lo que estos señores no saben (sí saben, pero se hacen…) es que las escuelas no cuentan con otras entradas de dinero extra que les ayude a solventar todos los gastos que se realizan al interior de las mismas, y que la SEC —desde hace mucho— no cubre. 
Como ejemplo algunas reflexiones-quejas de varios maestros de escuelas públicas:
Dicen: El Gobierno sólo paga el sueldo de maestros, directores y en ocasiones de intendentes, pero no paga a jardineros, fontaneros, electricistas, carpinteros, entre otros. Cuando inician los cursos, cada escuela tiene que conseguir camioneta y, además, quién vaya por los libros de texto a las bodegas, todo ello con gasolina que deberá pagar la escuela (ojo, no el Gobierno) y si la escuela no cuenta con recursos económicos, el director o directora lo tienen que hacer con recurso propio, o sea de su sueldo.
Las computadoras, sillas, escritorios para el personal, servicio de internet, impresoras, reparaciones de sanitarios (se tapan las tuberías y se saca de todo; cachuchas, camisetas, toallas sanitarias y hasta pruebas de embarazo), pintura anual, o cuando se requiera (ya ven que tenemos muchos "artistas” y pintan las paredes y los pupitres), compra de trapeadores, escobas, jabón y productos de limpieza, se tienen que adquirir con dinero de la escuela; el gobierno no se hace cargo de eso. Se usa agua de garrafones, un botiquín, toallas sanitarias, gel para las manos, papel sanitario, hojas de máquina para exámenes, copiadoras, focos, lámparas, vidrios y decenas de etcéteras más. Y todo esto lo tienen que proporcionar las escuelas, no la SEC, y entonces ¿de dónde y con qué?, si los "jefes” de la SEC piden que las cuotas no sean obligatorias. Si no fuera por las familias que pagan su cuota voluntaria y a los padres que apoyan con su tiempo, esfuerzo y trabajo para reponer lo que falta, las instalaciones estarían peor. 
Algunas escuelas (que no todas) son beneficiadas con programas que proporcionan dinero para la mejora de los planteles. Y, en caso de ser de los afortunados limitan la compra, pues te dicen en qué se debe gastar y con cuál empresa. El resultado: no hay beneficios observables. 
Hay escuelas de alta demanda, donde a los estudiantes se les pide no sólo la cuota (que los padres pagan sin chistar) sino también otros artículos que serán para su uso personal. Escuelas que cuentan con mil, o mil doscientos alumnos y que reciben las cuotas que las ayuda a funcionar mejor. Por cierto, la Secretaría suele mandar, a la fuerza, más alumnos de los que la escuela es capaz de atender.
Así que la próxima vez que vean los comerciales, noticias y publicidad donde el Gobierno (o ese intento de partido político que ve como un logro personal que no se pague nada en las escuelas públicas) te dice que no pagues, exígele que proporcion esos recursos necesarios, para que los padres de familia no tengan que mantener algunos gastos de las escuelas de sus hijos. Sólo así se podrá tener una educación de calidad.
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