UNA MULA DE SIETE CUARTAS

Dora Elizabeth Molina G.

Mientras los concesionarios del transporte en Saltillo urgen al Municipio para que les sea otorgado un nuevo incremento en las tarifas, los usuarios esperan que esta ocasión les sea negada la petición, porque dicen que de plano no ajustan a pagarlo con el actual salario mínimo, y que la falta de dinero es una causa frecuente para dejar los trabajos.
Sobre todo aquellas personas que tienen que pagar dos camiones de ida y dos de regreso, lo cual significa poco menos del cincuenta por ciento de su ingreso diario, por lo que es condición urgente que la situación salarial se regule de tal manera que vaya pareja con los incrementos que cada año impacta la economía familiar.
Mucho se ha hablado en relación con que en ninguna empresa se paga un salario mínimo, lo cual muestra únicamente la falta de interés, sensibilidad e información de las autoridades correspondientes, porque en Saltillo muchos negocios entregan  todavía como máximo semanal entre 700 ó 750 pesos.
Aquellos que ofrecen un salario de 1,200 por semana hasta se anuncian con grandes  mantas  y  los que superan los mil quinientos ya son los más codiciados porque, como dijo un alto funcionario panista en tiempos de Vicente Fox, con esa cantidad pueden aspirar supuestamente a comprarse su propio transporte, o sea un carro.
El presidente municipal de Saltillo, Manolo Jiménez y todos los funcionarios implicados en ese tema han escuchado las quejas de la población afectada y las necesidades de los concesionarios y no han encontrado una mejor solución que no autorizar incrementos en las tarifas preferenciales, las cuales incluyen a los estudiantes, las personas de la tercera edad y por supuesto los discapacitados.
El resto de la población, entre ella los trabajadores de salario mínimo y sus familias, con toda seguridad en unos días más tendrán que apoquinar unos pesos más para ser llevados y traídos, pero eso sí, en mejores unidades —a la mejor ahora sí—, porque esa ha sido una condición para que la autorización sea oficial.
Así como se escribe parece injusto nada más para los usuarios, pero también hay que tomar en cuenta que son ellos precisamente los que destruyen, rompen y rayan las unidades que los transportan, lo cual cuesta a los dueños de los camiones y por la misma cantidad que los destructores  pagan por viaje.
El tema del transporte no únicamente en Saltillo, en el estado y en el país mismo es un problema que parece no tener una solución buena y equitativa, porque mientras a los concesionarios les falta organización, administración, capacitación y financiamientos blandos, a los usuarios les urge educación, cultura y la apertura suficiente para valorar que el servicio de dejarlos a unos cuantos pasos de sus casas o trabajos es invaluable, pues les evita caminar kilómetros y kilómetros para llegar a su destino.
Lo cierto del caso es que habrá incremento y que los concesionarios del transporte municipal seguirán ofreciendo el deficiente servicio que los caracteriza y los usuarios quejándose del mal y por lo tanto caro servicio, lo cual hace un círculo vicioso, que año con año dejan en manos de las presidencias municipales.
Los taxis han dejado de ser una alternativa que tiene la gente para compartir entre dos o tres que van por el mismo rumbo, porque por tan sólo subirse a la unidad el usuario tiene que pagar una cantidad y de ahí para adelante, porque si  el auto camina una cuadra, se tiene que pagar una tarifa mínima que es de 25 pesos —al menos en eso me quedé yo—, por lo que la gente ha dejado de usar ese servicio que está regulado por taxímetro, pero que hace igual de cara, sobre todo por las noches, una carrera por cercana que parezca.

Correo electrónico: dora_elizabeth_mg@hotmail.com  
Comentarios

El Diario de Coahuila - Todos los derechos reservados. (2005-2016)