OPINIÓN JOVEN

Se necesita un relevo generacional

ORLANDO NAÚN RODRÍGUEZ REYES

El segmento de los jóvenes ofrece muchas oportunidades a explorar. El mundo de los jóvenes no puede ser expresado con imágenes estáticas, ni medido con instrumentos fijos. Se dice que cualquier aproximación a los jóvenes como realidad estática está condenada al fracaso; no hay una condición única, ni una realidad común para todos ellos. La realidad de nosotros no es homogénea ni uniforme, sino diversa y plural.
Por ello, hoy más que nunca, se requiere la renovación y la innovación del liderazgo nacional. Los jóvenes debemos participar con libertad absoluta y con autonomía en nuevas propuestas que nos permitan crear espacios y oportunidades. Para ello, se deben de redefinir las oportunidades existentes en concordancia con los diferentes estratos socioeconómicos a los que nosotros pertenecemos. Los jóvenes mexicanos debemos convertirnos en verdaderos actores, sujetos sociales y políticos, líderes y emprendedores, con posibilidades reales de incidir y decidir en cuanto a la construcción de un proyecto de sociedad verdaderamente democrático, moderno, justo y humano.
Canalizar y capitalizar el esfuerzo y conocimiento de los jóvenes en beneficio de la población, poniendo en práctica la preparación adquirida en nuestra formación personal y profesional, así como despertar conciencia sobre la realidad social, política y económica del país, es lo que debemos de buscar a través de un nuevo proyecto generacional. Esto, a la par de fomentar y reforzar nuestro compromiso diario con México.
De acuerdo con un vigente estudio del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi), el porcentaje de muertes en mujeres jóvenes por embarazo precoz, parto y puerperio es de 9.1%, lo que representa 718 muertes anuales, y la convierte en la tercera causa de decesos entre esta población. Otros datos alarmantes los brinda la Encuesta Nacional de la Juventud, la cual señala que el 29.3% de los jóvenes cuenta con un contrato de trabajo; de éstos, sólo el 38.8% posee estabilidad laboral. Asimismo, el 37% de la población económicamente activa juvenil no cuenta con prestación social alguna y el 47.3% recibe por su trabajo, exclusivamente, un salario base.
Cifras como éstas, son las que ponen a la sociedad a reflexionar sobre la falta de oportunidades y rezago económico que impera en el país. Por cuestiones como ésta, vemos que hoy en día, los partidos políticos y los políticos hacen grandes proyectos enfocados hacia la juventud. Los jóvenes por nuestra parte, ya no somos tan ingenuos y no se nos convence de lo que simplemente se nos dice bajo un cierto toque carismático. Ya no soñamos con que los proyectos presentados realmente nos vayan a dar la existencia de un mundo lleno de oportunidades, sino que nos hemos decidido unos, a salir a buscarlas a costa de lo que sea, mientras que otros, a sentarse en la cómoda silla de la apatía y el desencanto.
Se sabe que los políticos y la política han venido haciendo grandes esfuerzos e invirtiendo mucho capital en lograr sumarse a este segmento poblacional. El problema radica en que dentro de sus promesas de un presente y futuro inmediato mejor, no nos dicen cómo acceder o hacernos acreedores a dicha fuente de oportunidades. Lo cierto, es que se anda a la caza de ideas nuevas, frescas, llenas de vigor y empuje, maquinadas en mentes nuevas que busquen incidir en la política y en la toma de decisiones; que no les dé miedo expresarse; que no estén corrompidas aún. Por ello, es que incito a que hay que ayudar a formar los nuevos cuadros integralmente preparados para dirigir al país, para contribuir a la tarea de la reconstrucción del tejido orgánico social que haga posible una auténtica democracia que sume esfuerzos.
Impera una gran necesidad por dignificar la política en México y regresarla a un estatus de flexibilidad, responsabilidad, cooperación, solidaridad, trabajo, legalidad, legitimidad, justicia y transparencia. Por ello, la insistencia en la importancia del relevo generacional, ya que los jóvenes somos los únicos capaces de dotar a la política del dinamismo que ésta necesita para ponerse de nuevo en pie.
En México necesitamos liderazgos que sumen esfuerzos, que se levanten y defiendan emblemas como el del libre mercado, la globalización, la tolerancia, el respeto y la democracia en México. No estamos ni podemos crecer solos. Tenemos que aliarnos y no cerrar los ojos ante una realidad por demás ineludible. Por ello, en el marco de una estrategia de formalización de la economía, debe de promoverse, por ejemplo, la generación de micro-financiamientos que faciliten el desarrollo inicial del joven emprendedor, logrando entre otras cosas, desestimular el trabajo informal.
Por todo lo anterior, es que reitero la idea de que los jóvenes necesitamos nuevos espacios y formas de expresión, en donde se escuchen y hagan eco nuestras inquietudes y nuestros temores. México, su clase política y sus tomadores de decisiones, necesitan darse cuenta de que sí nos interesa participar, pero que muchas veces no sabemos cómo, o no creemos que nos dejen. De ahí mi insistencia en que la clase política requiere de un revelo generacional que dé voz y deje actuar a los jóvenes, quienes tienen mucho que aportar y sí pueden deshacerse de su actual apatía y desencanto para dar paso a la energía y la creatividad. Tenemos mucho qué dar, sólo falta quién nos descubra y confíe en nosotros.
Comentarios

El Diario de Coahuila - Todos los derechos reservados. (2005-2016)