Apartado 40

¿Y quién los respalda a ellos?

PATRICIA E. GARZA VÁSQUEZ

Me tocó hacer un trámite en el SAT aquí en Saltillo la semana pasada, y llegué sin tener cita, me formé y me dieron un turno. Justo cuando me iba a sentar, escuché algo distraída a un señor hablando en voz alta, pero iba yo metida en mis pensamientos cuando de repente ese mismo señor me aventó con su cuerpo tan fuerte que casi me caigo arriba de las sillas, de suerte que estaban vacías y este acto me hizo que me molestara tanto, que le pregunté al señor que si no se había fijado, en lo que otro señor comentó que le hablaría al vigilante. El guardia llegó y le dijo de forma tranquila que se tranquilizara, a lo que el señor en cuestión comenzó a gritar qué quería que hiciera. No supe más de este incidente, pero de que me lastimó, sí lo hizo.
Tuve que regresar ya con cita unas horas más tarde, a lo que volví y terminé de hacer el trámite, y cuando me estaban atendiendo le comenté a la chica lo que había pasado en la mañana a primera hora. Me respondió que ese señor tenía ya mucho tiempo yendo sólo a tomar el café y que nunca se había puesto tan agresivo como en esa mañana, pero no todo acabó ahí, lo que no me di cuenta es que cuando el guardia fue a decirle y él se levantó, fue tras el guardia y le vació el café caliente en su cara.
Cuando me entero de esto, voy de inmediato con el vigilante y le expuse la situación, que fui yo la persona agredida por el señor en la mañana y me dice que ese indigente tiene ya cuatro años acudiendo a las oficinas por café, pero él no veía mal eso, sino lo agresivo que era, ya que en una ocasión le había escupido a una de limpieza y agredido a otra persona. Que él como vigilante no podía hacerle nada mientras trajera el uniforme. Reconozco que no le pregunté la razón, pero que ellos no podían hacer nada, que las autoridades de ahí permitían su entrada aun cuando se portaba como se portara.
No me pareció justo, y más que nada porque son vigilantes, sin ser guardias, es decir brindan una "seguridad” sin poder ejercerla, ya que puede entrar cualquiera, agredir a personal adentro y ellos como vigilantes sólo por portar el uniforme no pueden proteger o cuidar a la gente de adentro.
La pregunta es: ¿Y a ellos quién los ayuda? ¿Quién los protege de personas agresivas? Por lo que me explicó, esta persona agresiva vive en la calle y ahí se va a tomar el café, pero lo que sí supe que es cuando me aventó a mí contra las sillas, un contribuyente me dijo que estaba diciendo maldiciones cuando se servía el café y de hecho estaba peleando con alguien y obvio, conmigo remató. 
Fui y hablé con la encargada de ese piso, a exponerle la situación y me confirmó lo mismo, que tenía tiempo de estar acudiendo nada más a tomar café, pero que jamás se había puesto así de agresivo, es decir, necesitan que llegue a ese extremo, y no supe qué pasó después, lo que sí es cierto es que al vigilante recibió el café hirviendo en su cara por esa persona, que según informan padece de sus facultades mentales y puede andar agrediendo a cuanta persona se le atraviesa en su camino.
Sólo termino con esto: ¿No existen programas sociales para apoyar a estas personas y rehabilitarlas? ¡Hasta la próxima!

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