UNA MULA DE SIETE CUARTAS

Dora Elizabeth Molina G.
sábado, 23 de marzo de 2019 · 00:09
La migración de caribeños y sudamericanos se ha convertido en un problema a corto plazo que tendrá que resolver el presidente Andrés Manuel López Obrador lo antes posible, debido al cansancio y disgusto que muestra la población de los estados fronterizos que albergan a miles de personas.
La voluntad explícita que la ciudadanía de aquellos estados y municipios mostraba al inicio de la llegada de hombres, mujeres y familias enteras con la única misión de llegar a los Estados Unidos, empieza a cambiar dramáticamente ante los excesos de algunos de los migrantes que no ven satisfechas sus necesidades diarias.
Las mismas autoridades de Tijuana y Ciudad Juárez entre otras, han informado que se han duplicado los asaltos, robos, abusos  y acoso a la ciudadanía en distintos grados, atribuidos, casi siempre con pruebas a los extranjeros que se han estacionado en esos lugares con consentimiento de las autoridades que ya no hallan qué hacer con ellos.
La desesperación de los migrantes porque se resuelva su paso al vecino país del norte es cada día más notoria, ya que no cuentan con los recursos económicos mínimos para costearse una estancia diferente a la que puede ofrecerles los gobiernos mexicanos, con la que muchos de ellos no están de acuerdo.
Aunque con toda seguridad nadie les dijo que sería fácil que el gobierno de los Estados Unidos les permitiera el paso anhelado, esos grupos dicen sentirse engañados por otros que les aseguraron que al cruzar México en prácticamente bandada organizada encontrarían una mejor y rápida respuesta del vecino país.
La cosa no ha sido así, ya que a las autoridades migratorias de aquel país, que los centro y sudamericanos estén varados en las fronteras mexicanas es uno de los cincuenta mil problemas que no les importa resolver pronto y se han dedicado a entrevistar a unos cuantos, que regresan en su totalidad nuevamente a México o a cazar migrantes que cruzan la frontera en forma ilegal.
Ni siquiera existe una vaga promesa de aquel gobierno de darles permisos temporales o de otro tipo a los migrantes, quienes afirman que desean trabajar para mejorar su situación, pero desean hacerlo únicamente en aquel país, ya que para muchos de ellos es mejor regresar a su país de origen que buscar una residencia, aunque sea temporal en México.
En la reciente visita de Jared Kushner, yerno y asesor del presidente Donald Trump, para entrevistarse con el presidente mexicano, se habló de una inversión de diez mil millones de dólares para activar la economía en el sur de México y de Centro América, con la finalidad de acabar con la creciente  migración obligada.
Sin embargo los miles de personas que a diario hacen fila frente a los cruces de las fronteras, necesitan con urgencia una respuesta de aquel país, para que se les brinde o se les niegue un permiso de trabajo o de cualquier tipo que les permita cambiar el status que tienen actualmente.
Ellos aseguran que lo que necesitan es trabajar, pero quieren hacerlo solamente en Estados Unidos, porque de lo contrario están dispuestos a regresar a sus países de origen por donde vinieron —pero no se animan, al parecer siguen esperanzados—, porque pocos o casi ninguno desean quedarse a laborar en México, aunque sea temporalmente.
Por lo pronto lejos de mejorar la mencionada situación para los vecinos de aquellos municipios, se va empeorando con la llegada de más gente, ya que se sabe que grupos de cubanos ya no quieren llegar a Miami, ahora van a aventurarse  a través de la frontera mexicana, al igual que africanos, hindúes, entre otros.

Correo electrónico: dora_elizabeth_mg@hotmail.com

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