Mi Punto de Vista

México atrapado en el desorden de la migración

CHOLYN GARZA

En diferentes ocasiones me he referido a la migración en este espacio. La necesidad que empuja a los seres humanos a ir en busca de oportunidades a otras tierras.
Cualquiera, en un momento determinado, puede convertirse en una más de las miles de personas que se alejan de su lugar de origen para ir al encuentro de una mejor vida para ellos y sus familias.
Lo hemos visto a través del tiempo, donde eran contratados compatriotas nuestros para realizar tareas específicas en el vecino país del norte, Estados Unidos.
Al concluir los contratos, regresaban al hogar, con su familia. Así fue durante décadas. Con el tiempo, algunos tuvieron la oportunidad de arreglar sus documentos que les permitieran permanecer legalmente en la Unión Americana.
Sin entrar en detalles, lo que se está dando actualmente en cuestión de migración, resulta verdaderamente alarmante. No son nuestros compatriotas los que hoy se están yendo, no, estamos observando una población de diversas nacionalidades que buscan cruzar hacia nuestro país vecino del norte.
Alarmante sí, porque no hay un control real de quién entra, cómo y por qué entran. Hay razones, por supuesto que debe haberlas, mas no son precisamente las que mencionan. Al menos yo no lo creo.
Las caravanas provenientes de Honduras, a las que se unen grupos de diversas nacionalidades, son cada vez más numerosas. Obviamente esa migración viene reclutada y bien aleccionada por individuos que sin duda tienen un propósito: obtener un beneficio económico.
¿Cuánto cree usted que una sola persona aporta a los bolsillos de los llamados "polleros”, "pateros”, "coyotes” o el nombre que reciban quienes  manipulan grupos de indocumentados?
Sumados y multiplicados, seguramente significa una fortuna.
Ahora pregúntese ¿Qué beneficio nos ofrece a nosotros, los mexicanos, la llegada de un gran número de personas a nuestro país? Nada o quizás muy poco.
Si comparamos beneficios con perjuicios, la respuesta es obvia: tenemos más pérdidas que ganancias.
Dicen huir de la pobreza, de la violencia en su país de origen. Nos condolemos al verlos llegar sin nada, con niños, con bebés en brazos y algunas mujeres, embarazadas.
¿Cómo les pagan a los traficantes? No nos engañemos, para los delincuentes que trafican con humanos, lo que menos les importa es la persona. Lo que ellos quieren es dinero y no los traen para ver "si logran pasar”; vienen engañados y por supuesto con una cuota de por medio.
Esa es la forma de esclavitud que hoy se vive, y hasta cierto punto se propicia y se tolera.
Lo sucedido recientemente en el sur de la frontera México-Guatemala donde un grupo numeroso de individuos, integrantes de la caravana que ya se dirige a la frontera norte, ingresaron por la fuerza, constituye un acto de provocación a las autoridades y falta de respeto a las leyes de un país que no es el suyo. La consigna o amenaza de "vamos a entrar como sea” es un llamado a las autoridades para que actúen ya conforme a derecho.
Que se dejen ya de "apapachar” a provocadores que actúan como delincuentes. México no les importa a ellos; sólo les interesa como un recurso para lograr un objetivo.
Permítame poner un ejemplo muy simple y sencillo: Si vemos a una o más personas romper la seguridad de nuestro hogar, destruyendo el portón para introducirse por la fuerza a nuestra propiedad so pretexto de pasar a la casa del vecino ¿es correcto? ¿nos aguantamos? ¿Tenemos que soportar a quienes se atreven a violentar nuestra tranquilidad? ¡Por supuesto que no!  
Porque alguien que se atreve a entrar a una propiedad con cualquier tipo de violencia no es bienvenido en ningún lado y debe ser amonestado sin que le tiemble la mano a las autoridades.
Pues bien, México es nuestro hogar, nuestra casa común y tenemos el deber de defenderlo. Quienes invadieron nuestro territorio, sin esperar autorización para ingresar, deberían ser detenidos y regresados a su país, lo mismo quien falsifica documentos y quien los acepta. No queremos más delincuencia.
¡Por favor! Detengan ya esas caravanas vengan de donde vengan. Nos ponen en riesgo a los de casa. Que arreglen las llamadas "visas humanitarias” o lo que sea para ingresar a Estados Unidos, desde su lugar de origen, con sus autoridades. Que nos dejen en paz. Qué necesidad tenemos los mexicanos de sufrir las consecuencias de una migración sin control.
¡Pobre México! Como si no tuviera sus propios problemas que resolver, ahora atrapado en el desorden de la migración.            

cholyngarza@yahoo.com
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