Producen energía con heces de perro

¡Y hasta wifi gratis!

Producen energía con heces de perro

Las heces de los perros pueden tener una utilidad ecológica.

Las heces de los perros pueden tener una utilidad ecológica.

ONTARIO, CANADÁ (Agencias).- Una ciudad canadiense producirá energía a partir de los excrementos de perros recogidos en los parques en la ciudad de Waterloo, en el sur de Ontario, Canadá, se acaba de poner en marcha un plan para convertir las deposiciones de perro en energía. "En las comunidades rurales, esta técnica no es nueva, yo sólo la estoy trayendo a un contexto urbano”, explica el alcalde de la ciudad, Dave Jaworsky.
La idea es que el dueño del perro recoja los excrementos de su mascota durante el paseo, pero en lugar de tirarlos en una papelera, tendrá que ponerlos en una especie de buzón verde y con una apertura con forma de perro.
Las bolsitas con las heces se almacenan en un contenedor bajo tierra durante 10-14 días, luego, todo es aspirado y llevado a una planta de procesamiento fuera de la ciudad, donde, junto con otros residuos orgánicos, tendrá lugar el proceso de digestión anaeróbica, o sea la degradación de una sustancia orgánica por microorganismos en ausencia de oxígeno. Al final de todo este proceso se obtiene el biogás, que puede ser quemado para producir energía y calor.
PARK SPARK
Antes del ejemplo canadiense, en un parque de Cambridge, se lanzó el proyecto piloto Park Spark. Aquí los dueños recogen las deposiciones de los animales en una bolsa biodegradable, la insertan en una especie de cisterna, giran una manivela para dejar salir el metano y con su combustión encienden las farolas que iluminan el parque. 
CONEXIÓN COMO PREMIO AL CIVISMO 
Hace unos años, en México, un proveedor de Internet decidió animar a las personas a recoger los excrementos de sus mascotas a cambio de obtener acceso gratuito a la red. En algunos parques de Ciudad de México se instalaron contenedores que activaban una línea wifi gratuita durante un período de tiempo determinado y en función del peso del depósito introducido.
El servicio se llamaba Poo Wi-Fi. Los recipientes eran bastante simples: el dueño del perro dejaba los excrementos dentro de ellos, los residuos se pesaban y un temporizador activaba la conexión. Por desgracia, los ciudadanos comenzaron a poner piedras en los contenedores para engañar a los sensores y "gorronear” así la conexión y por tanto el proyecto terminó.
Comentarios

El Diario de Coahuila - Todos los derechos reservados. (2005-2016)