Nuevo obstáculo en seguridad fronteriza

En el diálogo los negociadores difirieron en el número de inmigrantes que se pueden detener

Nuevo obstáculo en seguridad fronteriza

Mick Mulvaney, jefe interino de despacho de la Casa Blanca, escucha hablar al presidente Donald Trump durante una junta con el gabinete en la residencia presidencial. AP / EL DIARIO

Mick Mulvaney, jefe interino de despacho de la Casa Blanca, escucha hablar al presidente Donald Trump durante una junta con el gabinete en la residencia presidencial. AP / EL DIARIO

WASHINGTON (AP).- Negociadores chocaron el domingo en torno a si se debe limitar el número de inmigrantes que las autoridades pueden detener, creando un nuevo obstáculo para los legisladores que buscan una solución negociada sobre seguridad fronteriza para que el Congreso la apruebe la próxima semana.
La Casa Blanca no descartó un nuevo cierre parcial de gobierno de no llegar a un acuerdo.
A medida que se acerca el fin del plazo del viernes, ambas partes continúan separadas por una cuestión de cientos de millones de dólares a destinar para la construcción del muro fronterizo que prometió el presidente Donald Trump. Pero también salió a relucir una disputa relacionada con restricciones al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), la agencia federal que los republicanos ven como un emblema de la aplicación de las políticas migratorias y a la que los demócratas acusan frecuentemente de excederse.
Cifra inicial
La Casa Blanca había solicitado 5 mil 700 millones de dólares, una cifra rechazada por la Cámara de Representantes controlada por los demócratas, y el estado de ánimo entre los negociadores se ha amargado, según personas al tanto de las negociaciones que carecen de autorización para hablar públicamente acerca de conversaciones privadas.
"Uno no puede quitar un cierre gubernamental de la mesa de negociaciones, ni 5 mil 700 millones de dólares”, dijo Mulvaney a la NBC, "pero si acabas ubicándote en algún punto medio, sí, entonces lo que probablemente veas es al presidente decir, ‘Sí, ok, y buscaré el dinero por otro lado’”.
Un acuerdo en el Congreso pareció estancarse incluso después de que Mulvaney convocó a un grupo bipartidista de legisladores a Camp David, la casa de descanso presidencial en el norte de Maryland. 
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