Le cierran las puertas

Luis Alejandro dijo que las universidades del país le comentaron que no pueden fondear sus investigaciones, pues están limitados a atender a sus estudiantes y plantilla de investigadores propios

Le cierran las puertas

En el patio de una modesta vivienda de la zona centro, el saltillense Luis Alejandro Reyes Rodríguez guarda un invento que genera agua prácticamente “de la nada”. Fotos Rodolfo Pámanes / EL DIARIO

Tras encontrar el apoyo inicial en Saltillo por parte de la UAdeC, Itesm y el Coecyt, Luis Alejandro Reyes Rodríguez viajó a la Ciudad de México a tocar las puertas de las grandes instituciones que apoyan la inventiva a nivel nacional, pero en todas le han señalado que no hay recursos suficientes para mejorar y producir su invento a gran escala, además los requisitos para entrar en estas instituciones son inalcanzables para el saltillense que carece de una carrera profesional, una maestría o doctorado.
"Estuve en el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), y luego en el Instituto Mexicano de la Tecnología del Agua (IMTA), además toqué otras oficinas que se dedican a fondear este tipo de ideas, pero lamentablemente son muchos requisitos, con fondos limitados y con fechas que tardan más de un año para acceder a estos recursos”, comenta.
Destacó que al principio, creyó que lo único que valía para acceder a estos fondos nacionales era la idea patentada, pero la burocracia, los gastos y los tiempos van en contra del desarrollo intelectual de los mexicanos.
Luis Alejandro dijo que las universidades del país le comentaron que no pueden fondear sus investigaciones, pues están limitados a atender a sus estudiantes y plantilla de investigadores propios.

QUISIERA PROMOVER SU INVENTO EN EL EXTRANJERO
Reyes Rodríguez advierte que ante la negativa del gobierno mexicano por impulsar el desarrollo de esta máquina, la cual costaría en un inicio alrededor de 70 mil pesos cada una, ha pensado en salir al extranjero a buscar suerte en otros lugares, pero las limitantes son aún mayores para él.
La barrera del idioma, además de la falta de pasaporte y visa para viajar al extranjero, es lo que por ahora detiene el sueño del saltillense que tiene en sus manos la posibilidad de atajar la sequía, creando agua al aprovechar las condiciones del medio ambiente, incluso en climas muy cálidos.
"No tengo dinero para estar viajando a la Ciudad de México, la última vez que fui acudí a la embajada de Australia para presentar mi proyecto, pero lamentablemente estaba cerrado y ya no he podido viajar para promover mi invento, del cual tengo la esperanza que algún día alguien se dé cuenta de lo que puede hacer y el potencial que significa crear agua sin perforar un pozo en el desierto o en lugares alejados donde no hay infraestructura”, finalizó.

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Escrito por Rodolfo Pámanes

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