PRODUCE HASTA 200 LITROS POR DÍA

Saltillense inventa máquina para hacer agua ‘de la nada’

Lamenta que varias instituciones nacionales le han cerrado las puertas por falta de fondos

Saltillense inventa máquina para hacer agua ‘de la nada’

En el patio de una modesta vivienda de la zona centro, el saltillense Luis Alejandro Reyes Rodríguez guarda un invento que genera agua prácticamente “de la nada”. Foto: Rodolfo Pámanes / EL DIARIO

Saltillense inventa máquina para hacer agua ‘de la nada’

Con piezas usadas y recicladas, logró hacer su primer modelo que le derivó en una patente a nivel internacional. Foto: Rodolfo Pámanes / EL DIARIO

Saltillense inventa máquina para hacer agua ‘de la nada’

La máquina tiene el potencial para generar 200 litros de agua al día, suficientes para satisfacer las necesidades de una familia de cuatro personas. Foto: Rodolfo Pámanes / EL DIARIO

Saltillense inventa máquina para hacer agua ‘de la nada’

Foto: Especial

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A sus 54 años de edad, el saltillense Luis Alejandro Reyes Rodríguez carga bajo el brazo la patente de un invento que pudiera significar un cambio radical para acabar con el problema de la falta de agua en muchas regiones del planeta, pero sobre todo en la zona desértica de Coahuila.
Con estudios de preparatoria y tres carreras técnicas, Reyes Rodríguez vive en una modesta vivienda de la Zona Centro y está al cuidado de sus padres.
Cuando ideó el primer esbozo de su invento, trabajaba como técnico en refrigeración en una cadena de supermercados, donde visualizó la idea de generar una máquina que produjera agua de la nada, aprovechando la humedad del ambiente a través de un sistema de condensación.
Desde ese momento hace ya más de 13 años, Luis Alejandro ha dedicado gran parte de su tiempo, e incluso de su trabajo, para ver funcionar su invento, el cual podría producir hasta 200 litros de agua cada 24 horas, pero la falta de fondos económicos ha sido su gran limitante.
"La idea era crear una pieza que pudiera crear agua y que no causara impacto en el medio ambiente, que pudiera ayudar a la gente más necesitada en los lugares donde es difícil conseguir este recurso natural, y también que fuera rentable comercialmente”, comentó.

INICIAN LAS PRIMERAS PRUEBAS
Luis Alejandro recordó que el primer prototipo que dibujó en un cuaderno, era a manera mecánica, pero poco a poco la idea fue mejorando y en una feria del empleo, se presentó ante funcionarios de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), quienes lo apoyaron en un inicio para que aprendiera a utilizar el software Autocad y con ello presentar su proyecto en un modelo tridimensional y virtual.
"Gracias a esta herramienta logré presentar un prototipo virtual en el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología de Coahuila (Coecyt) y acudí a una expo en Canacintra, pero a modo de exhibición, sin que fuera el invento operacional, sólo era una idea que no tenía forma”, agregó.
Para el 2006, el saltillense comenzó a comprar las piezas que darían vida a su invento, muchas de ellas de segunda mano que fue adaptando en una robusta máquina que daría paso a la creación de agua, pero no sería hasta cuatro años después cuando su sueño se hizo realidad.
"En el 2010 le di forma y en el 2011 participé con el prototipo en el Coecyt y me gané una beca para que me patentaran el invento en el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI), pero en ese tiempo tuve la oportunidad de buscar unas mejoras y decidí salirme de mi trabajo en Daimler para dedicarme de lleno a este sueño”, argumentó.
Finalmente, luego de tres años más enfrascado en trámites burocráticos y viajes a la Ciudad de México que mermaban su situación económica, Luis Alejandro Reyes logró en 2014 obtener la licencia de Modelo de Utilidad que lo avala como inventor de la máquina que produce agua de la nada. 
"Primero utilizaba esos tiempos de mis vacaciones, pero luego como me faltaban días, tuve que decidir dejar el trabajo, pero se me acabaron pronto los fondos”, narró como parte de su experiencia.

EN 2015, FINALMENTE SU IDEA COBRÓ VIDA
Ya con el respaldo de la propiedad intelectual en sus manos, el Itesm Campus Saltillo lo invitó en 2015 a un curso de emprendedores, donde aprendió algunas técnicas para poder comercializar su invento, en base a cálculos de impacto en el sector social, pero también se hicieron las primeras pruebas en las instalaciones universitarias, donde el invento finalmente demostró su efectividad.
"El Tec de Monterrey me ayudó con asesorías gratis e hice algunas pruebas en sus edificios, y en ese lugar conocí a cuatro personas que me pidieron asociarnos para hacer el equipo en serie y producirlo para su venta, lo que dejamos plasmado en una visión empresarial, pero cuando llegó el momento de invertir, ya no se concretó nada”, puntualizó.
Las primeras pruebas daban medio litro de agua por hora, pero posteriormente se han hecho mejoras que pueden garantizar el consumo de una familia para sus necesidades básicas, siempre y cuando se garantice la fuente de energía, que puede ser solar o de energía eólica.
"Cuando le encontré la forma de sacar agua, me dio mucho gusto y tuve sentimientos encontrados, pues es el alcance que puede tener una máquina como ésta”, advierte.

LA FALTA DE RECURSOS LE TRUNCA SUS SUEÑOS
Lamentablemente desde el 2014 que el IMPI le concedió la patente de su modelo de utilidad, corre el tiempo de 10 años para que lo pueda comercializar y aprovechar económicamente antes de que se libere el secreto intelectual y los planos de la máquina para generar agua.
Sin embargo, si el saltillense desea conservar su patente, tendrá que desembolsar una cantidad económica que no tiene.

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Escrito por Rodolfo Pámanes

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