POR DESVÍO A CAMPAÑAS

Buscan juzgar a Peña por el caso Odebrecht

Sobornos multimillonarios por parte de Emilio Lozoya, que juzgarían al ex mandatario por cohecho

Buscan juzgar a Peña por el caso Odebrecht

El ex director de Pemex, Emilio Lozoya, está ligado al caso Odebrecht por el desvío de recursos a campañas políticas. Especial/ El Diario

El ex director de Pemex, Emilio Lozoya, está ligado al caso Odebrecht por el desvío de recursos a campañas políticas. Especial/ El Diario

Álvaro Delgado
CIUDAD DE MÉXICO (Apro).- Los multimillonarios sobornos de la empresa Odebrecht a Emilio Lozoya Austin, ex director de Pemex, se canalizaron a campañas electorales del Partido Revolucionario Institucional (PRI), entre ellas la de Enrique Peña Nieto para la Presidencia de la República, quien aún puede ser imputado por el delito de cohecho, afirma el ex fiscal electoral Santiago Nieto Castillo.
"Por cohecho, aún hoy, es posible imputarle responsabilidad a Peña Nieto”, escribe el actual jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en su libro Sin filias ni fobias: Memorias de un fiscal incómodo.
En el libro, editado por Grijalbo, Nieto Castillo revela pormenores de la investigación que realizó sobre los sobornos de Odebrecht que involucran a Peña y Lozoya, razón por la cual fue destituido en 2017 como titular de Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade).
"A pesar de que estos procesos ya han salido casi por completo del radar de la justicia, la situación podría cambiar con la alternancia en el poder federal”, advierte el funcionario del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
Historial negro
"Peña Nieto pasará a la historia como el presidente más corrupto de la era moderna de México. Reivindicó a (José) López Portillo, a (Luis) Echeverría y hasta a (Miguel) Alemán”, acusa, lapidario, el ex fiscal, quien afirma que, aun cuando los delitos electorales en la campaña de 2012 ya prescribieron, es importante acreditarlos para que queden en la historia de México.
"Acreditar que Peña Nieto recibió recursos ilícitos durante su campaña abriría un boquete monumental a la legitimidad de su gobierno de cara a la historia del país. Valdría la pena intentarlo, dado el daño que su gobierno infligió a las instituciones de la transición democrática. La Fepade debía, a mi juicio, investigar y acreditar las transferencias a la campaña electoral de 2012, y señalar que no se podía sancionar por haber prescrito los delitos, pero que éstos habían existido, y que la elección de Peña Nieto por tanto no había sido del todo legal.”
También deben investigarse, plantea, los delitos cometidos por el PRI en las elecciones locales de 2014, 2015 y 2016 que presuntamente siguen vigentes.
"Esta investigación no ha prescrito. En caso de acreditarse las transferencias monetarias a esas campañas, el probable delito prescribiría en 2026. Por eso les importa tanto a los políticos involucrados que esta indagatoria no llegue a buen puerto. Es más, que no llegue a ningún puerto.”
Y tras afirmar que el involucramiento de Peña, Lozoya y otros políticos de México y de otros países en los sobornos de Odebrecht revela las dimensiones de lo que esta empresa y su manera sucia de operar en América Latina pusieron en juego en el poder político de la región, señala que, en lugar de despedirlo como fiscal, se debió haber frenado la corrupción:
"Pero para Peña Nieto proteger a sus amigos era más importante que cumplir la ley. Yo le llamo ‘dinámica de clan’, tan ajena a la visión de Estado.”
Sin filias ni fobias: Memorias de un fiscal incómodo, que terminó con fecha de julio del año pasado y es prologado por el ex consejero electoral Jaime Cárdenas Gracia, detalla el paso de Nieto Castillo por la Fepade y su primer capítulo es precisamente Odebrecht, el caso de la trasnacional brasileña que corrompió a políticos y funcionarios en la mayoría de los países de América Latina.
El ex fiscal describe la investigación que, en febrero de 2017, inició la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delitos Federales (Seidf) de la PGR por el delito de cohecho, luego de que Marcelo Odebrecht, jefe máximo de la firma, imputó­ a Lozoya la recepción de 10 millones de dólares a cambio de cuatro contratos de Pemex.
En su libro, indica que la Fepade intervino para investigar delitos electorales y revela un dato sobre el número real de contratos que obtuvo Odebrecht: "La investigación de la Seidf  hablaba de cuatro, pero nosotros localizamos 42. ¿Dónde estaba el registro de los otros 38 contratos?”
También afirma que, además de los 10.5 millones de dólares que Odebrecht dio a funcionarios de Pemex entre 2010 y 2014, que nutrieron la campaña presidencial de Peña Nieto, entregó otros 6 millones de dólares para elecciones estatales.
"La fiscalía de Brasil, no de México, obtuvo declaraciones de Norberto Odebrecht­ (fallecido en 2014), así como de otros funcionarios imputados de la empresa, en las que se señala que el gigante brasileño realizó pagos indebidos por la suma de 10.5 millones de dólares a funcionarios de Pemex entre 2010 y 2014, en particular a un personaje siniestro: Emilio Lozoya Austin, director de la paraestatal mexicana, quien recibía los recursos para el apoyo de la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto.
"Pero no se trató del único soborno. Lozoya recibió otros 6 millones de dólares que llegaron incluso a entregarse durante el proceso electoral 2014-2015.”
Además de asegurar que los sobornos de Odebrecht llegaron a la campaña de Peña Nieto, Nieto Castillo también refiere en su libro que los recursos se canalizaron a las campañas estatales del PRI.
"Esos recursos ilícitos circularon por Chihuahua, Veracruz, Quintana Roo y el Estado de México aun antes de la elección presidencial de 2012”, subraya el funcionario.
El actual jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera de la SHCP, cuya misión es investigar operaciones ilícitas en el sistema financiero, cuenta que como fiscal electoral debió investigar a Odebrecht tras sendas denuncias de Morena y el Partido de la Revolución Democrática (PRD).
En su libro, Nieto Castillo cuenta cómo fue despedido el 16 de octubre de 2017, cuatro días después de que Raúl Cervantes —quien aseguró ante senadores que el caso Odebrecht estaba concluido— renunciara a la PGR, debido a que el diario Reforma le atribuyó haber dicho que Lozoya lo presionaba.
De por sí el funcionario se había ganado el repudio del gobierno de Peña cuando, en noviembre de 2015, solicitó una orden de aprehensión contra Arturo Escobar, acusado de comprar votos en la elección federal de ese año a través de tarjetas de descuento cuando encabezaba el Partido Verde Ecologista de México.
Nieto Castillo recuerda que Peña Nieto le pidió ser institucional, y cumplió, trabajando para legitimar a la Fepade frente a la sociedad. "No le fallé. Creo que él le falló al país por pensar que ser institucional significaba tener lealtades personales perrunas a costa de las propias instituciones. Por pensar con visión de clan y no con visión de Estado”.
Y remata: "En toda América Latina, el escándalo de Odebrecht removió a presidentes y vicepresidentes y terminó con carreras políticas. En México significó la salida de un procurador y la caída de un fiscal electoral… y con ello la caída de lo que le quedaba de legitimidad al régimen”.
Comentarios

El Diario de Coahuila - Todos los derechos reservados. (2005-2016)