Ya empiezan a llegar los vendedores ambulantes al atrio de Catedral
Sábado, 31 de Julio de 2010
El trabajo inicia a las dos de la mañana, ya las hojas se dejaron desde unas horas antes a remojar, cocer la carne de puerco y pollo, estar con la cuchara meneando una y otra vez el champurrado para que no se pegue, en otra olla se prepara la avena que ahora tiene demanda entre los madrugadores feligreses a Catedral.
Son las cinco treinta de la mañana y las mujeres se apresuran a instalarse dentro del atrio de la iglesia; en una olla el champurrado con canela, por separado la avena y en la vaporera los tamales blancos y rojos, en esta ocasión no hay de azúcar.
Por calle Juárez, don Agustín Ledezma, desde las seis de la mañana se dedica a la venta de tunas, pese a las molestias de dolores reumáticos en las piernas, se levanta a las cinco de la mañana a trasladarse a Catedral a ofrecer su producto originario de San Luis Potosí.
Apenas termina la misa de las cinco y media y los feligreses buscan el champurrado que se vende a 10 pesos el vaso, los tamales a 40 la docena.
Sí hay venta, la gente acude atraída por el olor de los alimentos, incluso hay quienes los consumen en el lugar o los llevan a casa para el almuerzo.
Afuera de la iglesia se siente el frío, ocasión propicia para disfrutar los tamales, el champurado o la avena y luego rematar con una sabrosa tuna.
Por Héctor López

