Al estallar la Guerra de Independencia, ella se dedicó a informar a los insurgentes de todos los movimientos que podían interesarles
Jueves, 02 de Septiembre de 2010
Este año, en que los mexicanos festejamos el Bicentenario de la Independencia, es el marco perfecto para recordar y hacerle justicia a todas las mujeres que participaron en el movimiento libertador desde diferentes trincheras.
Tal es la reflexión y exigencia que hace la diputada Esther Quintana Salinas, quien se caracteriza por su férrea lucha por la equidad de género y el reconocimiento pleno a la mujer.
Lamenta que los mexicanos ignoremos la labor destacada y dignísima de todas las féminas que participaron en la lucha de Independencia.
"Es el momento de darle a la mujer el sitio que le corresponde por ser, nada más y nada menos, la hacedora de cultura y de un país, pero como el mundo está hecho con una óptica masculina, es necesario que el liderazgo de la mujer se vea retratado de una manera contundente", planteó.
Hizo hincapié en que el talento e inteligencia no es exclusivo del varón. Es algo propio de los seres humanos.
En particular se refirió al papel de Leona Vicario, Josefa Ortiz de Domínguez y Carmen Serdán Alatriste, pero falta el trabajo de muchas mujeres anónimas, que sirvieron de correo entre los insurgentes, que hacían los alimentos o que curaban a heridos y enfermos.
"Sin ellas hubiera sido muy difícil hacer esto, por el apoyo sentimental, y además las mujeres tenemos otra visión de la vida, otro coraje, otra pasión que complementa la de los varones", puntualizó.
¿Quién fue Leona Vicario?
En el México de 1789, un 10 de abril, la capital vio nacer a María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador, conocida por todos como Leona Vicario, heroína de la Independencia de México y catalogada como la primera periodista en este país.
Leona nació en el seno de una familia acomodada económicamente, hija de padre español y madre mexicana. A los 18 años de edad perdió a sus padres y quedó bajo el cuidado de su tío, en cuyo despacho trabajaba como pasante de derecho Andrés Quintana Roo.
Tiempo después, Quintana Roo se unió a los Insurgentes y se vio forzado a separarse de Leona.
Sin embargo continuaron en contacto y apoyándose mutuamente al ser ella la que se encargaba de distribuir la correspondencia rebelde, de ayudar a los fugitivos, a sus familias y de enviar dinero a los insurgentes, así como toda la información relacionada con los movimientos políticos y militares.
Aunque inusual para la época, Leona tuvo la oportunidad de educarse de la misma manera que los varones, situación que influyó trascendentalmente a su desarrollo y formación intelectual. Es a ella a quien se le atribuye la autoría de los seudónimos de guerra utilizados por Morelos, Hidalgo, López Rayón y otros líderes del movimiento.
La determinación de su carácter y la fuerza de sus convicciones la hicieron una mujer particularmente arrojada; su apoyo incondicional a las fuerzas insurgentes la llevó a ser delatada como conspiradora y a permanecer en calidad de detenida en su propia casa y bajo la vigilancia de su tío. Naturalmente escapó y se refugió en Tacuba para unirse a un grupo de mujeres que apoyaban la causa insurgente.
Nuevamente fue aprehendida y condenada a permanecer en el Convento de Belén de las Mochas, de donde fue rescatada por un grupo de insurgentes.
Finalmente contrajo matrimonio con Andrés Quintana Roo. Como mujer casada Leona Vicario pudo disponer de la fortuna heredada por sus padres, que fue destinada a la causa insurgente. Su lucha no sólo la daba en los salones de té, en donde obtenía información que luego transmitía a través de terceros o de ella misma a los líderes del movimiento rebelde. También tomó las armas y secundó a su marido en el campo de batalla.
Cuando Quintana Roo se ve obligado a huir, deja a Leona junto con su pequeña hija, acompañadas de una carta que debía ser entregada al ser aprehendida, en donde solicitaba el indulto para su familia.
El indulto le fue concedido un año después, con la condición de que éste fuera cumplido en España. Pero Leona no dejó el país, se refugió en Toluca hasta que en el año de 1820 lograron volver a la ciudad de México.
Una vez consumada la independencia, Leona continuaba defendiendo por medio de escritos y publicaciones los actos que percibía contrarios a la República.
En 1822, el Congreso Constituyente hizo un reconocimiento a su trabajo en la causa de independencia y en retribución a los bienes que le fueron incautados por el Virreinato, le conceden varias propiedades.
Leona Vicario murió el 21 de agosto de 1842, a los 53 años de edad, en su casa en la ciudad de México. Sus restos fueron trasladados a la Rotonda de los Hombres Ilustres en el año de 1900 y veinticinco años después, llevados al monumento del Ángel de la Independencia.
El historiador Lucas Alamán señaló en vida de Leona, que ella se había unido a la causa independista exclusivamente por amor a su marido, Andrés Quintana Roo, más que por afinidad hacia los insurgentes, negándole de esta suerte cualquier vínculo destacado en la guerra de independencia. Esta versión se repitió en las crónicas oficiales posteriores, hasta el punto de que en 1828 se publicó un pasquín en el que se cuestionaban las razones que alentaron su intervención. Fueron tantas las descalificaciones contra su persona que se ve obligada a contestarlas directamente en una publicación inserta en el periódico El Federalista Mexicano. Asimismo, en 1831 escribió una carta al misógino de Lucas Alamán en los siguientes términos:
"Confiese Sr. Alamán que no sólo el amor es el móvil de las mujeres; que ellas son capaces de todos los entusiasmos y que los sentimientos de la gloria y la libertad no les son extraños... Por lo que a mí toca, sé decir que mis acciones y opiniones han sido siempre muy libres, nadie ha influido absolutamente en ellas, y en este punto he obrado con total independencia... Me persuado de que así serán todas las mujeres, exceptuando a las muy estúpidas, y a las que por efecto de su educación hayan contraído un hábito servil. De ambas clases hay también muchísimos hombres."
¿SABÍAS QUE? en 1948 su nombre fue inscrito con letras de oro en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión?
Por Daniel Valdes

