LEO ZUCKERMANN
Martes, 07 de Septiembre de 2010
Esta semana se publicará el reporte anual sobre competitividad del Foro Económico Mundial. Carlos Mota, analista económico, adelantó ayer en su columna de Milenio que México caerá del lugar 60 al 65 en el Índice de Competitividad Global con respecto al año pasado. Pésima noticia. No sólo porque nuestro país quedará otra vez en medio de la tabla, sino que continúa perdiendo posiciones frente a otras naciones que han demostrado mucho dinamismo competitivo en la última década: China, India y Brasil.
Ya el año pasado, los brasileños nos rebasaron al posicionarse en lugar 56, cuando en el 2007 estaban por debajo de México en el 72. Vamos a ver en qué sitio sale Brasil este año, pero me temo que estará por arriba de nuestro país y más lejos que en el 2009.
El Índice de Competitividad mencionado se calcula en cada país con "variables duras", es decir objetivas como el tamaño del mercado, y "variables de opinión" que se obtienen de encuestas de los empresarios que ahí hacen negocios. Mota afirma que en los sondeos "los empresarios mexicanos o quienes hacen negocios en México andan opinando mal del país. Lo perciben peor; no les satisfacen los cambios realizados para empujar al país hacia una mayor competitividad".
No es gratuito que así opinen. En nuestro país se están dando condiciones económicas muy preocupantes. Un cóctel con ingredientes diversos que pueden desencadenar una baja importante en el crecimiento de la economía mexicana.
El Banco de México le pregunta cada mes a los especialistas del sector privado cuáles son los factores que limitan el ritmo de la actividad económica. En la última encuesta de agosto, el 25% opinó que el factor principal era la debilidad de los mercados externos y de la economía mundial; el 19% que la falta de avances en medidas pendientes de cambio estructural en México; el 16% lo atribuyó a la debilidad del mercado interno; el 16% a la inseguridad pública y el 6% a la inestabilidad financiera internacional.
He ahí el cóctel económico explosivo: a la desaceleración real que está teniendo la economía estadounidense agréguese la falta de reformas estructurales internas y mézclese con la percepción de que la inseguridad pública ha empeorado. Resultado: un panorama cada vez más incierto sobre la economía mexicana. Los expertos están adelantando una posible desaceleración del crecimiento justo cuando el país empezaba a recuperarse de la terrible caída del año pasado, una de los peores de la historia del país, con un desplome del 6.5% del Producto Interno Bruto.
Vale la pena mencionar que en la encuesta del Banco de México, la percepción de debilidad de la economía mundial ha crecido de junio a agosto al pasar del 10 al 25% de las respuestas. Pero lo que más se ha incrementado es la sensación de un deterioro en la inseguridad pública que pasó del 2%, como factor principal de la limitación del crecimiento económico en México en diciembre del 2009, al 16% en agosto de este año.
De continuar con esta tendencia, la inseguridad se convertirá en la principal razón de por qué la economía mexicana no crece más. Otra pésima noticia ya que este tipo de variables de percepción son muy tardadas y difíciles de revertir en la opinión de los expertos.
Todo esto nos lleva a una conclusión: el gobierno tiene que dejar de echarse porras de cómo le hizo para salir rápido de la crisis del 2009 y anunciar un programa para evitar el desplome de la economía mexicana en el 2011 en caso de que la estadounidense continúe desacelerándose.