Miércoles, 08 de Septiembre de 2010
Eran épocas buenas, cuando en las tiendas se daba el pilón a clientes asiduos, en ocasiones un puñado de maíz o trigo para hacer un atole, en otras, dulces de jamoncillo del Topo Chico para los niños o en su caso, galletas con betún en diferentes colores; en la calle Mariano Escobedo y Morelos se estableció hace 70 años la tienda de Los Tachos.
Luego, otro producto de gran demanda era la leche bronca, ya para las cinco de la mañana la gente hacía fila para comprarla pues sabía que la leche de Ramos Arizpe que entregaba don José Cabello Rangel en la tienda tenía sabor y preferencia.
La familia Cabello Cabello procedente de Los Bosques de Arriba en Ramos Arizpe estaba conformada por los hermanos Gregorio, Rosita, Anastasio, Jovita, Gerónimo, Felix, Juan y Antonio, juntos decidieron hace 70 años establecer la tienda de abarrotes que hasta hoy continúa en este barrio antiguo de Saltillo gracias a sus padres, don Anastasio Cabello y doña Eugenia Cabello.
Hoy la tienda de los Tachos es atendida por Antonio Cabello después del deceso del resto de los hermanos.
CON PILÓN
Los tiempos de bonanza quedan en recuerdo, reconoce don Antonio, calles empedradas, de tierra, poco tránsito pero las tardes eran disfrutadas por los habitantes quienes salían a disfrutar del buen clima.
Antes había los carros tirados por caballos, eran los taxis que se concentraban en la plaza de Armas de Armas y que llevaban a los clientes hasta la tienda; acudían del Ojo de Agua, Águila de Oro y del centro así como del barrio Santa Anita.
Era la tienda de abarrotes del barrio donde se podía encontrar desde la venta de maíz, piloncillo, trigo y los dulces de leche.
Por la mañana el pan francés y de azúcar calientito que de inmediato se terminaba, pues las madres de familia lo compraban por su sabor inigualable.
La tienda de barrio, ofrecía el pilón a los clientes asiduos o a quienes llevaban el mandado de la semana o quincena, recuerda don Antonio.
Nunca faltaba el detalle de regalar a los cliente incluso un puñado de cacahuates, colaciones, galletas con betún o los cuadritos con azúcar y las ernestinas.
EL PAGO
Era común el pago con monedas nacionales; los Cuauhtémoc, las Águilas, Los Hidalgos y los Centenarios que eran de oro, el resto de plata limpia o cobre.
Cada litro de leche bronca costaba 5 centavos y por lo general lo que la gente pedía era el maíz, el trigo, el pan y leña.
El gusto en cafés se ofrecía de diferentes marcas Estrella, del Oso, Casero y el Colón, mientras que en cigarrillos estaban Faritos y el de hoja que se vendía listo para preparar.
Así llegó para quedarse en la preferencia de los saltillenses la tienda de abarrotes de Los Tachos, una tienda de gratos recuerdos enclavado en las calles del Centro Histórico y que precisamente hizo historia.
Por Héctor López

