Cuando el triunfo es amargo
lunes, 06 de febrero de 2012
El término de la Revolución Maderista, los seguidores de Francisco I. Madero se sintieron defraudados, pues era muy notorio que en la integración del gabinete presidencial habían sido incluidas personas que nada tenían que ver con el movimiento revolucionario y que más bien tenían una clara filiación contraria a la revolución emprendida por Madero; eran claramente enemigos irreconciliables de la Revolución.
Don Francisco I. Madero parecía un ser indefenso que intentaba gobernar al país tratando de ser equilibrado en los negocios de Estado y justo para todos; quizás pensaba que era responsable ante el país y no ante las facciones que habían participado para destruir el continuismo porfirista que había sido la principal causa del movimiento armado.
Para Madero la revolución había terminado; el siguiente paso era ordenar la vida nacional tratando de solucionar los asuntos más urgentes. Uno de ellos era el de Emiliano Zapata y para ello había que emplear la fuerza del estado, acentuando las persecuciones sobre Zapata por parte de las fuerzas federales.
Era tiempo de trabajar por México, pero no todos pensaban así, sus colaboradores sin duda pensaban en cómo preservar los privilegios adquiridos durante el porfiriato. ¿Regresar la tierra a los campesinos? Eso era sólo una promesa de la revolución, pero no era un ideal de los integrantes del gabinete Maderista.
El Águila Revolucionaria había perdido el rumbo, o más bien nunca dejaron que levantara el vuelo. Zapata iniciaba su lucha de guerrillas, ni el genio borracho militar de Huerta lograría sacarlos de las montañas del sur, nacería el PLAN DE AYALA y en la capital del país nacía el Plan de la Embajada; mientras uno buscaba el bien del campesino el otro buscaba la muerte de Madero, así moría sin haber volado el Águila Revolucionaria de Madero.
ZOPILOTES INICIAN SU VUELO
Ya don Venustiano Carranza había vaticinado que cuando una revolución transa es una revolución perdida, Madero sin duda pensando en el bien Nacional transó y entregó su gobierno a personas que eran enemigos irreconciliables de la Revolución; la buena fe de Madero fue traicionada por quienes debieron ser leales al gobierno.
Elgeneral Bernardo Reyes había recibido la promesa por parte de Madero de que sería el ministro de la Guerra, a lo cual los integrantes del gabinete de Madero se opusieron y aquella promesa quedo en la nada, Reyes inconforme se exilia en los Estados Unidos y desde San Antonio Texas, lanza en 1911 el PLAN POLIÍTICO, que tenía los mismos postulados del plan de San Luis, sólo que en este plan se desconocía a Madero como Presidente de la República y se creaba una zona libre en la frontera norte sin duda a pedimento del gobierno americano.
Don Bernardo Reyes, creía tener el apoyo del ejército Federal, lo cual no era ni remotamente cierto; Huerta ya tenía sus planes y en ellos don Bernardo no tenía ninguna posibilidad de ser el Presidente de México.
Al verse solo y abandonado en sus planes se acerca a la Villa de Linares, Nuevo León y se entrega a un humilde cabo de Rurales.
LA RENDICIÓN
El cabo de rurales platicaba con sus hombres de la aventura del general Bernardo Reyes para animar la charla de una fría noche de navidad de 1911, en Linares, Nuevo León; al filo de la madrugada se oyó frenar los cascos de un caballo en las puertas del cuartel y alguien llamo con fuerza. Franqueada la entrada apareció un hombre de mediana estatura embozado en un capote.
¿Quién es aquí la autoridad militar? Preguntó con voz solemne el desconocido. Yo, el cabo Plácido Rodríguez. Pues yo soy el general Bernardo Reyes y vengo a entregarme a las autoridades, soy el único culpable y deseo asumir toda la responsabilidad en este asunto. Pido perdón para los hombres que me siguieron, para mí nada quiero más que se me juzgue conforme a la ley.
La tropa aquella enmudeció, no sabían ni podían comprender cómo un general tan famoso se entregara a un cabo de rurales.
La fama de aquel soldado lleno de gloria en la guerra de intervención Francesa quedaba opacada en aquel fallido levantamiento armado; nadie ni el ejercito ni el pueblo había respondido a su llamado para derrocar a Madero y su destino era la prisión militar de Santiago Tlatelolco.
El águila perdida de Pascual Orozco
Pascual Orozco guardaba rencor a Madero porque al asumir la presidencia no lo había llamado para ocupar algún cargo importante que premiara el valor demostrado en los primeros meses de iniciada la revolución y había sido relegado a simple comandante de rurales en el estado de Chihuahua; sin duda al oído de Orozco llegaban las promesas y lisonjas de los Terrazas y los Creel, dueños absolutos del estado de Chihuahua y que veían perder su poder con las acciones gubernamentales de Madero; convirtieron a un inconforme en un desleal, el canto de las sirenas de que Orozco era el verdadero HÉROE de la revolución y Madero un desagradecido que no supo premiar el valor y la entrega de Pascual Orozco; así el 3 de marzo de 1912 con 100, 000 pesos de plata en su bolsa, Orozco desconoce al gobierno de Madero y sueña con llegar hasta las escalinatas del Castillo de Chapultepec.
El águila norteña levanta el vuelo
Caía la tarde del martes 18 de febrero de 1913, en Saltillo, Coahuila. El Gobernador del Estado, un hombre de 54 años de edad, de figura elevada y recia, cuyo rostro era cubierto por una barba larga y canosa, trabajaba en su despacho del palacio de gobierno, cuando un secretario le hace entrega de un telegrama que se acababa de recibir; la cólera hizo llamear los ojos de don Venustiano Carranza, que se alzó golpeando el escritorio con el puño exclamando:
Es absolutamente anticonstitucional el proceder del general Huerta, el senado no tiene autorización para hacerlo Presidente de la República y menos en las condiciones actuales.
Sin duda aquellos acontecimientos a que hacía referencia el gobernador de Coahuila, le traían el recuerdo de sus palabras proféticas en Juárez, Chihuahua: revolución que transa es revolución perdida. De inmediato se dirige al congreso local notificando la decisión de Huerta y solicitando la anuencia para solicitar un préstamo y prepararse para con las armas en la mano hacer respetar los preceptos constitucionales de la República Mexicana.
"No quiero aparecer como un revolucionario vulgar, sin causa justificada, y que solamente porque en lugar de Madero está otro que no es de su agrado personal, se lanza a una revolución que acarreará muchas desgracias y peligros."
Carranza sabía quiénes eran los enemigos y que Huerta sólo era un pelele, por ello desde Ramos Arizpe, Coahuila, hace la más enérgica protesta.
EL ÁGUILA DE LA LEGALIDAD
Ramos Arizpe, Coah. 25 de febrero de 1913.
S.E. William Taft , Washington, D.C.
La festinación con que el gobierno de usted ha reconocido al gobierno espurio que Huerta trata de implantar sobre la traición y el crimen ha acarreado la guerra civil al estado de Coahuila, que represento, y muy pronto se extenderá en todo el país. La Nación Mexicana condena el villano cuartelazo que la ha privado de sus gobernantes constitucionales; pero sabe que sus instituciones están en pie y que está dispuesto a sostenerlas, espero que vuestro sucesor obrará con más circunspección acerca de los intereses sociales y políticos de mi país.
V. CARRANZA, Gobernador Constitucional de Coahuila.
Sin duda alguna Carranza sabía de donde venía el golpe artero contra la democracia en México, pero iniciaba la lucha por el restablecimiento del orden constitucional, mismo que se vería coronado con la promulgación de la Carta Magna de 1917.
Hasta ahí el águila volvería a volar por los cielos del México que todos soñamos, una constitución, un gobierno, muchas traiciones, y nuevamente el ÁGUILA PERDERÍA SU RUMBO.
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Por Heriberto Robles Rosales


