En la charla del mes del Museo del Sarape

Hablan de la Danza Tlaxcalteca del Ojo de Agua

Una buena estrategia para acercar al público a conocer las tradiciones

Hablan de la Danza Tlaxcalteca del Ojo de Agua
Integrantes de la Danza Guadalupana presentaron algunas coreografías en el Museo del Sarape y Trajes Regionales.

jueves, 29 de marzo de 2012

Como toda una tradición en el Museo del Sarape y Trajes Mexicanos se realizó la charla mensual La pieza del mes, la cual tocó a la vestimenta de la Danza Matlachín, piezas que se encuentran en exhibición.

Christian Medina, presidente de la Sociedad Mexicana de Matlachines, así como Claudia Rumayor Aguirre, directora del museo anfitrión tuvieron a su cargo la charla, en la cual compartieron con el público la importancia del danzante, el significado de cada elemento, así como diseños, usos y colores.

El grupo de Danza Guadalupana presentó algunas coreografías en las afueras del recinto y luego entró al mismo para así continuar mostrando su destreza y amor por este estilo de danza muy ligada a la religión.

Los conferencistas enseguida comentaron sobre tres atuendos diferentes del danzante: el danzante guadalupano, cuyo tono es verde; el viejo de la danza, cuya vestimenta está hecha a base de harapos y su finalidad es guardar el orden del grupo, así como la reparación de los huaraches de los danzantes, y del atuendo en color morado, donde denota la belleza de su bordado a base de chaquiras.

LOS ORIGENES

La Danza Matlachín, como lo comentaron los expositores es una herencia representativa del fervor católico que hay en el norte del país, claro ejemplo en la ciudad es la Danza del Ojo de Agua, cuyo origen se remonta a los Tlaxcaltecas en el siglo XIX como un medio de agradecimiento, fervor y penitencia hacia el patrón de la iglesia del mismo nombre, de ahí el porque cuando hay celebración se preparan varias coreografías que son acompañadas por el ritmo de un tambor, el sonido de los arcos sin flechas y el golpeteo de los huaraches que porta cada danzante.

EL VIEJO DE LA DANZA

Agregado a los demás elementos, el danzante lleva en manos una sonaja de guaje que contiene piedras de hormiguero, así como el arco y flecha de madera.

Si se habla del viejo de la danza su vestimenta es diferente pues se conforma por pantalón y camisa en harapos, lleva siempre una máscara en la cara, un muñeca igualmente harapienta y un látigo con el cual obliga a los danzantes a mantener el orden y el baile.

La charla culminó con otra danza del grupo invitado, en cuyos movimientos dejaron apreciar al público su gusto y devoción.

El atuendo del danzante

El atuendo de todo danzante se compone de nagüilla y camisa de satín, chaleco y faldilla de terciopelo negro bordado con lentejuela y chaquira, así como aplicaciones de carrizo, bolas de estambre y tiras de cuero.

Otros elementos que componen el atuendo son los huaraches, elaborados éstos en cuero y decorados con bolas de estambre, y sobre la cabeza del danzante un penacho con plumas en variedad de colores, que son puestos sobre un sombrero de terciopelo bordado.

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