está EN EL LIMBO LEGAL Y MÉDICO

Hospitalizan a Weinstein por mal cardiaco

Además sufre secuelas de una cirugía de la espalda y padece un trastorno que requiere inyecciones en los ojos para no perder la vista
lunes, 16 de marzo de 2020 · 00:00

Un día después de ser sentenciado a 23 años en prisión por abuso sexual y violación, Harvey Weinstein se encontraba en un limbo médico y legal pero, a través de un abogado, indicó que todavía está deseoso de pelear los cargos penales que enfrenta en Los Ángeles.
El ex magnate de la industria de Hollywood (de 67 años de edad), sufrió dolores de pecho el miércoles en la cárcel de Rikers Island, a donde fue inicialmente llevado tras la lectura de su sentencia, informaron las autoridades. Harvey Weinstein fue transferido al Hospital Bellevue para ser evaluado y por segunda vez desde que un jurado lo declaró culpable, el mes pasado fue hospitalizado.
La situación aún no ha desalentado a Harvey Weinstein, manifestó uno de sus abogados tras visitarlo el jueves en el Hospital Bellevue.

“No se ha rendido de ninguna manera, quiere pelear a California, y quiere ganar su apelación aquí, ese es su plan”, señaló el abogado defensor Arthur Aidala.


A pocas horas de su sentencia en Nueva York, los fiscales en Los Ángeles anunciaron que estaban comenzando el proceso de extradición, para traerlo a responder a acusaciones de que violó a una mujer y abusó sexualmente de otra en 2013. Las autoridades de Los Ángeles podrían decidir recogerlo en Rikers Island antes de que se le asigne la prisión estatal donde cumpliría su sentencia en Nueva York, pero su hospitalización hace que ese momento sea aún más incierto.


“No sabemos lo que está pasando con Harvey, cualquier cosa puede pasar”, expresó Arthur Aidala.


SUS ACHAQUES
Además de problemas cardiacos, los abogados de Harvey Weinstein han dicho que ha estado lidiando con las secuelas de una cirugía de la espalda infructuosa, a la que se sometió tras sufrir un accidente automovilístico a mediados del año pasado, y que padece un trastorno que requiere inyecciones en los ojos para no perder la vista.
 

Un demacrado Harvey Weinstein, que usó una andadera durante su juicio, permaneció en una silla de ruedas durante la lectura de su sentencia, donde escuchó a dos de sus víctimas dar declaraciones sobre cómo sus encuentros con él destrozaron sus vidas.
 

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