COYUNTURA ECONÓMICA

Fracking: de que hay, hay

Horacio Cárdenas Zardoni
lunes, 8 de octubre de 2018 · 00:00
Nos llamó mucho la atención la declaración hecha por el titular de la Secretaría de Salud del Gobierno del Estado, Roberto Bernal Gómez, en el sentido de que no existe evidencia científica de que la técnica conocida como fracking en inglés, y traducida al español como fractura hidráulica, provoque riesgos en la salud. Esto apelando a artículos "ya comprobados”, que es como el funcionario estatal califica a la información que se ha venido ventilando en los medios respecto a que sí, el proceso de extracción de gas y petróleo de esquisto, efectivamente es perjudicial, tanto para la salud de los individuos como para el medio ambiente en el que habitan.
Ni que decir que todo este asunto del gas shale ha generado apasionamiento desmesurado entre distintos grupos de coahuilenses. Por un lado están todos aquellos interesados en el desarrollo económico que podría atraer a la entidad la explotación de algunos de los yacimientos más productivos que se tienen localizados en el territorio nacional, que cumplen con las dos características señaladas por el Departamento de Energía de los Estados Unidos, de ser técnica y económicamente viables. 
Para este grupo, ninguno de los argumentos esgrimidos por los contrarios, es válido: ni la contaminación de los mantos acuíferos, ni los desechos altamente perjudiciales para el suelo, ni las emanaciones a la atmósfera, como tampoco el daño a la salud de los habitantes de las zonas aledañas a los pozos de extracción, que lo mismo afectan a los sistemas circulatorio, nervioso, que a la piel o el sistema respiratorio, además de potencialmente detonar enfermedades crónico degenerativas y malformaciones genéticas. Todo esto es poco precio comparado con las ganancias que esperan obtener de la liberación de los hidrocarburos contenidos en la pizarra.
Del otro lado están los que se oponen a ultranza a la utilización de la técnica de la fractura hidráulica, que es considerada como una de las más agresivas al medio ambiente, toda vez que consiste en literalmente disolver la piedra para extraer de ella el gas o petróleo contenido, para ellos el daño causado durante los pocos años que dure la explotación de un pozo y una región, es permanente para el medio ambiente, y a los individuos, ¿Qué necesidad de curar enfermedades que de entrada no hubieran tenido si no entran en contacto con el tal shale?
Bueno, pues entre ambas posiciones extremas, debe estar la información obtenida por los científicos, para comprobar o determinar como falsas las aseveraciones de una y otra parte. De allí la importancia de que los estudios sean lo más apegados a la estricta verdad, mejor todavía, a la evidencia científica, sin dejarse influenciar por las inclinaciones personales respecto al tema, algo que es difícil, pero precisamente para eso es el entrenamiento que reciben y los procedimientos de cada disciplina de la ciencia. Solo para traerlo a colación, el día 4 de septiembre publicamos en este mismo espacio un artículo titulado El enfermizo Shale, en el cual citábamos una investigación realizada por Christopher Collins para el Texas Observer, que bajo el nombre de "El precio de vivir cerca del gas y el petróleo no debería significar el sacrificio de su salud” reseña los hallazgos en cuanto a daños a la salud de los habitantes del Condado de Reeves, una de las regiones abiertas a la explotación intensiva de gas y aceite shale desde el año 2011, haciendo énfasis en las emanaciones a la atmósfera de metano y otros gases, que han incrementado la frecuencia de padecimientos que antes ocurrían solamente de manera marginal. 
El artículo citado tiene lo suyo de interesante, documenta hechos y sí, somos los primeros en aceptar que tiene carácter periodístico y si acaso, de divulgación, no pretende ser un estudio científico, aunque cita fuentes para dar soporte a sus aseveraciones. En opinión del Dr. Bernal este artículo no merecería ser tomado en cuenta. Pero hay otros, que sí cumplen con las características de ser rigurosamente realizados por científicos, haber sido evaluados por árbitros, y haber sido publicados por revistas indexadas, con lo cual su nivel de credibilidad, independientemente de si cubren el aspecto de reproducibilidad de la parte experimental, los hace no solo dignos, sino obligados de ser tenidos en cuenta por quienes toman las decisiones políticas en materia de gas y aceite shale. Para ello nos dimos a la tarea de hacer una búsqueda simple en la base de datos EBSCO, uno de los agregadores más eficientes de artículos científicos a nivel mundial.
Lo primero que nos llamó la atención, es que existe como tema de búsqueda "Fracking and health”, lo cual por sí mismo da idea de que es un asunto de interés reiterado, y lo segundo, que bajo este tema se localizaron no uno ni dos artículos, sino 778, cifra que dista mucho de la opinión del secretario de salud de Coahuila de que no existe ningún estudio sobre el impacto de la técnica de fracking en la salud. Cada uno de los artículos tiene su propia importancia, podemos tomar los que sean, para ejemplificar el cuidado que han puesto sus autores para analizar el tema que abordan. 
Solo como ejemplo aleatorio, nos encontramos un artículo titulado Altos volúmenes de fractura hidráulica y sus efectos en la salud humana, de Rosemary Wright y Richard Muna, con DOI 10.1097/JOM.0000000000001278 para hacerlo fácilmente localizable; otro Fractura Hidráulica y salud infantil, nueva evidencia de Pennsylvania, DOI 10.1126/sciadv.1603021, para que vea que se trabaja sobre hechos y poblaciones; este es interesante Fracking y Salud Pública, evidencia de la incidencia de gonorrea en la región Shale Marcellus, DOI   10.1057/s41271-017-0089-5, en consonancia con lo que comenta el Dr. Bernal de que se va a establecer vigilancia epidemiológica en la región donde se explote el Shale, que por sí mismo no tiene impacto en epidemias, pero las concentraciones de personas, estas sí; uno más, Whiteman v. Chesapeake, el daño a la salud humana y el ambiente visto a través de la aplicación de la fractura hidráulica, publicado en Ecology Law Quarterly. 2014, Vol. 41; este es un libro, Fracking América, Sacrificando la salud y el medio ambiente por el beneficio económico de corto plazo, tendencioso si usted quiere… pero vaya a decírselo al Departamento de Ciencia política de la Universidad de Arizona; y entrando en cosas muy médicas, Evaluación de los riesgos agudos y crónicos de los fluidos de la fractura hidráulica, DOI10.1080/15459624.2015.1029612, solo por mencionar algunos. 
Datos y documentos, los hay. La fractura hidráulica se comenzó a utilizar en gran escala en 2010, para hoy se tiene información puntual del daño a la salud en las zonas y poblaciones cercanas a las explotaciones. No cuesta trabajo encontrarlos para darse cuenta de lo que está a ojos vistas, si se desea hacerlo, claro.

Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Coahuila

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