MI COLUMNA

Cuando el mundo quiere

Carlos Robles Nava
viernes, 10 de agosto de 2018 · 00:00
Países del Continente Europeo, principalmente, han iniciado una intensa campaña para que la humanidad deje de usar bolsas y otros muchos productos más fabricados a base de plástico, ya que se asegura que su degradación tarda hasta más de cien años.
Además, una vez desechados esos productos se envían a los basureros y terminan finalmente al fondo de los mares y océanos, donde causan la muerte de millones de especies marinas al tragarse esos objetos de plástico.
Estos desperdicios se calcula en miles de toneladas ante la proliferación de su uso en tiendas de autoservicio y en infinidad de comercios, para que la clientela se lleve su mercancía comprada.
Hay otras naciones en donde el no uso de esas bolsas de plástico tiene recientes años, aunque no en un cien por ciento, son entre otros los Estados Unidos.
En México, por desgracia no han logrado permear los exhortos para que el comercio en general use bolsas hechas de otros materiales, mas no plástico.
Exhortos como el hecho por Jericó Abramo Masso, durante su pasada campaña política tampoco han encontrado eco en la comunidad, sucediendo cosa igual con los demás llamados.
Algunos comercios, en particular supermercados han puesto a la venta bolsas de tela para que carguen su mercancía, pero la clientela no ha dado positiva respuesta a la compra de esas bolsas de materiales que no sean de plástico.
Hay restaurantes de las principales cabeceras municipales de la entidad, que al principio en las bebidas no ponen los tradicionales popotes de plástico, al menos que el consumidor los pida, aunque son los menos.
Hay otros avances tecnológicos que se han sumado a este llamado para dejar de utilizar el plástico en bolsas y demás, aunque igual son los menos, como el que se ha dado a conocer recientemente de una empresa mexicana que descubrió en la semilla o hueso del aguacate una fórmula para crear popotes que se degradan en 240 días, o sea en ocho meses, y no en los cientos o miles de meses que comprenden cien años, que es la situación actual.
Los artículos hechos de plástico a base del hueso o semilla del aguacate, pueden ser enterrados en la tierra y tener un proceso de descomposición como el de cualquier fruta.
La empresa que se dedicará a la fabricación de plástico biodegradable aprovechando la fórmula descubierta cuando aun siendo estudiante del Instituto Tecnológico Monterrey, su ahora ejecutivo Scott Munguía, que entonces estudiaba la carrera de ingeniería química se dio cuenta que el hueso del aguacate podía transformarse en plástico biodegradable o bio-plástico. La cadena de restaurantes McDonald’s cambiará los popotes de plástico por los elaborados de papel.
Son pequeños pasos que se unen al gran esfuerzo que se está dando para ayudar al mundo a cambiar a las futuras generaciones. 
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