AQUÍ, LAGUNA

Olga Quriarte Ramírez
lunes, 10 de septiembre de 2018 · 00:45
¡Metidos en aguas! Sí, así estamos desde hace ya algunas horas en Coahuila, en varias de sus ciudades y poblaciones el dios Tláloc se prodiga en enviar  líquido a raudales, sobre, hay que decirlo, pobre, pero aún más escasa infraestructura  hidráulica que le permita  hacerle frente a estos fenómenos anuales.  El caso de la zona lagunera, territorio de la cuenca  endorréica que conforman los ríos Nazas y Aguanaval,  registra en estos días copiosas, intermitentes  lluvias,  cuyos saldos  son  los que hoy  ‘‘navegan’’ decenas, miles de ciudadanos afectados en sus patrimonios y sobre todo, en su movilización, y falta aún, que las lluvias que se registran en la cuenca alta del Nazas, sobre las sierras de Durango, colmen la capacidad del vaso de la Presa Lázaro Cárdenas, que obligue a desaguar el exceso y éste se trasvase a la Presa  Francisco Zarco, de la cual deberá  conducirse  por el viejo lecho del río, que reconocerá su destino final, en las tierras de la Laguna de Mayrán, en tanto que el río Aguanaval, procedente de  Zacatecas,   buscará en la zona sureste de los municipios de Viesca y Matamoros, su destino final, y ya se le espera, con medidas de prevención, mínima,  es decir, con bordos de contención  sobre  tramos de su viejo cauce que  puedan impedir  les provoque daños mayores  por  el aniego de sus aguas. Por lo pronto son las tierras urbanas, de poblaciones como Matamoros, donde se registran problemas, y no se diga, en Torreón donde la lluvia registrada a partir del jueves de la semana que concluye inició las angustias de la población afectada, sumándose a la fecha, según cifras no oficiales —pues no hay quién las aporte— más de 9 mil  viviendas afectadas con daños diversos, y en colonias como es el caso de la Santiago Ramírez, aledaña a una laguna de oxidación,  donde  este domingo hubo de desalojar a por lo menos 200 familias, una vez que la laguna se ha empezado a desbordar. En Torreón, la situación se agravó con la caída de colectores del Sistema Municipal de Agua y Saneamiento, algunos  donde se hacían reparaciones, que  ha provocado que las aguas negras se mezclen con las aguas de lluvia, lo que ha generado protestas justificadas de la población afectada, como fue el caso de los moradores de la colonia Valle Oriente, que el sábado,  al filo de las 20:00 horas cerraron paso sobre un cuerpo de la autopista Torreón-Saltillo, que sumó casi 4 kilómetros de vehículos varados hasta lograr la atención demandada, consistente en el desagüe de las aguas que había alcanzado sus viviendas. Y diremos que el alcalde Jorge Zermeño Infante, no se hizo visible el mismo jueves en el que se inició la problemática que hoy enfrenta. Y anotamos  que la versión circulante sobre tal ausencia, tenía como motivo que el alcalde no tiene el don de la ubicuidad, y atendía  a Marko Cortés, y ya saben en ello va el tema de la sucesión de la dirigencia nacional de su partido... Y fue el viernes, cuando se hizo visible en  la reunión que el Cieslag convocó para analizar desde la perspectiva academia —sólo eso— el tema de  moda, es decir, la corrupción, por cierto, ahí también reapareció en el escenario público el controversial Carlos Centeno, escoltado discretamente por ‘‘guarros’,  aún director de la Facultad de Leyes, de la UAdeC, tras superar las  heridas recibidas en singular atentado en su contra el pasado mes de junio... Por cierto, el personaje de este evento, resultó ser —cómo no había de serlo— Reyes Flores Hurtado, cuya estrella en ascenso tiene más que deslumbrados a no pocos personajes locales... Y el sábado el alcalde Zermeño Infante  se sumó a la presencia del gobernador Miguel Ángel Riquelme, que se dejó venir de Saltillo para atender de manera directa los apuros de los torreonenses. Y ahora resulta, que la extensión de los daños,  con todo y la operación del Plan DN-III, a partir del mediodía de este mismo domingo, ha hecho necesario el auxilio de la población, para ayudar al aún desconocido número de  damnificados, y menos aún el monto de los daños. Por lo pronto, el DIF Coahuila ha establecido un Centro de Acopio en las instalaciones del Edificio Coahuila,  en tanto que el DIF Torreón hace lo propio, pero en las instalaciones del gimnasio de la Ciudad Deportiva. Más lentos, pero cooperativos, alumnos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAdeC, anuncian acción similar, pero  la iniciarán hasta el martes de  la semana en curso,  para sumarse al acopio de los donativos que tengan a bien, hacer entrega los laguneros para  quienes se encuentran en desgracia por esta contingencia que el clima impone... Recordamos que ‘‘esta película’’  hace ya muchos ayeres que hemos venido escuchando; hay lluvias, hay inundaciones, hay costosos saldos, y se  anuncia que la construcción de drenaje pluvial es indispensable y que se va a realizar. La obra es además de costosa,  compleja, no sólo en términos financieros, sino también políticos, toda vez que es una obra  ‘‘que se entierra’’, no se nota, sino  sólo cuando nos hace falta, es decir, en el caso concreto de Torreón alrededor de 15 días al año, en este territorio de desierto. En esta ocasión el gobernador es Miguel Ángel Riquelme Solís,  cuyo paso como gobernante ha dado muestra de capacidad de gestión, de ejecución de obras públicas complejas  y además controversiales en su momento, y  las ha sacado adelante, callando la boca a sus detractores. Reto que por cierto, tiene que superar el alcalde de Torreón cuya ‘‘obra cumbre’’ de su   minimandato, es decir, la modernización del Paseo Colón, no ha logrado, a siete meses de inicio, terminar siquiera la primera de sus cinco etapas consideradas. Pero bien, ya se terminó ‘‘el prestigio’’ de los funcionarios responsables, es decir de Tomás Galván y Aldo Villarreal Murra... Hoy se espera que con un nuevo gobierno —el de la Cuarta Transformación—, se puedan lograr las coincidencias en  los objetivos de este orden, es decir, voluntad política expresa, por parte del  alcalde Zermeño Infante, en el caso del municipio de Torreón, y puedan emprender al menos el inicio de   esta obra pospuesta por tooodos los antecesores  de variopinto color partidista. De no ser así, la contingencia que plantean en estas lluvias —que seguirán según pronósticos meteorológicos, por lo menos los tres días siguientes— serán rápidamente ‘‘olvidados’’ por la población, y  por las autoridades, y será hasta el próximo año, para estas mismas fechas, Dios mediante, cuando vuelvan a aparecer  lluvias e inundaciones intermitentes, cuando las promesas volverán a escucharse.. Esperemos que en esta ocasión, no sea así...

Comentarios