COYUNTURA ECONóMICA

El fraude, ahora con Izzi

Horacio Cárdenas Zardoni
lunes, 2 de diciembre de 2019 · 00:00

El mensaje decía textualmente “El cargo automático para tus servicios Izzi fue rechazado, realizaremos un nuevo intento. Marca 018001205000 para actualizar los datos de tu tarjeta”, así de escueto, pero también así de cuidadosamente redactado para hacer titubear a más de un ciudadano que efectivamente, tenga contratados los servicios de la empresa de televisión por cable, telefonía y datos Izzi.

Pero para no hacérsela cardiaca, déjeme adelantarle que es falso, otro esquema fraudulento como el que le comentábamos hace pocos días sobre el trámite de pasaportes.

Pero somos de la opinión que esta clase de cosas no se deberían dejar así, porque pongamos que usted no cae, pero alguien más sí lo hará, y no es nada agradable pensar que en el ambiente digital hay tantos más cuantos ardides dispuestos para robarle o extorsionarle, y que los individuos y el conjunto de la sociedad estemos indefensos ante ellos.

El mensaje de entrada puede, como lo dice la parábola bíblica, caer en terreno fértil, o en terreno rocoso donde no fructificará. Si usted no tiene Izzi, pues ya, no hay que ir más lejos, lo considerará una equivocación o algún anzuelo mal intencionado, pero hasta allí. También hay la posibilidad de que sí tenga Izzi, con esa estrategia de negocios que ha seguido la compañía, de ir absorbiendo cada vez más a las empresas cableras regionales y locales.

Lo más probable es que en algún punto de los últimos dos años, lo hayan forzado a cambiarse a Izzi, pues la que tenía antes le vendió todos sus clientes a esta, pero, esto no quiere decir que tenga domiciliado el pago a una tarjeta bancaria, y sea de los desconfiados, de lo que quedan muchísimos, que prefiera ir mensualmente a las oficinas a pagar en el cajero automático o en caja, allí sí también se desactiva el fraude, pero si es de los comodinos millennials que sí lo ha domiciliado, que no son pocos, entran en el universo de los que pueden ser defraudados por este mensaje.

Como decíamos antes, el texto es escueto a más no poder, pero su redacción es más que cuidadosa, orientada a bajarle a uno la guardia. Para comenzar no le hablan de usted, directamente le tratan de tú, como brincándose cualquier barrera que pudiera uno establecer en la relación entre el cliente y la empresa que le provee, en este caso, un servicio de telecomunicaciones. 

Luego, también se brincan cualquier frase introductoria del tipo “estimado cliente”, o directamente el nombre que la empresa hubiera tenido registrado en su contrato. 

Luego luego se puede comprobar cuando un mensaje es legítimo, cuando primero le dan sus apellidos y luego su nombre o nombres, señal de que en su poder tienen la base de datos con los nombres de los clientes, que aunque sí, puede obtenerse ilegalmente, también lo más probable es que sea uno el que aportó sus datos, también uno puede entrar en sospechas cuando tiene un nombre feo o que simplemente no le gusta, lo más probable es que a la hora de hacer un contrato de servicios, haya usado el apelativo de su gusto, y obviado el que no, si le llaman y le insisten en dirigirse a usted con ese, puede sospechar que hay algo truculento.

Ahora, está la cuestión de la hora y el día en el que se recibe el mensaje, en el caso que le comentamos, ocurrió un sábado por la tarde, a eso de las 4:30 p.m. específicamente el 23 de noviembre.

Esto puede y seguramente es una estrategia de quien está pretendiendo defraudarlo, pues ¿qué posibilidades hay de que en la empresa tengan gente trabajando en los centros de atención a esa hora y ese día?, normalmente el horario de atención al público es de lunes a viernes, si le va bien, comienzan a trabajar a las 8 de la mañana, y si le va mal, a las 9 o después, y hasta las 6, 7 u 8 de la noche, más cargado a la primera que a la última, pues son de la opinión de que ¿para qué esforzarse tanto?, cada llamada obliga a ponerse a trabajar, y eso no es algo que le agrade mucho a nadie, sobre todo cuando el tema es alguna simpleza, según los técnicos, por más que a los clientes les parezca un acertijo irresoluble. 

Bueno, y lo otro, la fecha ¿Quién se acuerda de la fecha de corte de su contrato?, salvo que tenga usted una memoria y una disciplina mental privilegiada, la mayoría de nosotros no es la clase de datos que tenemos en mente, lo normal es que pensemos de inmediato en que la fecha de corte corresponda con el inicio de mes o con la quincena, ¿pero el día 23?, pues a uno lo hacen dudar.

Además fíjese, como queriendo darle tranquilidad al cliente, que lo que menos quiere es exponerse a que le corten el servicio de cablevisión, internet o hasta el teléfono en fin de semana, le dicen que volverán a intentar hacer el cargo automático.

Cuando comienza uno a sospechar, luego de todas las cualidades que le hemos comentado de la redacción del mensaje, es cuando se pone a examinar que no hay ningún dato particular, todos son generalidades. No aparece su nombre, tampoco su número de contrato, no está tampoco algún dato de su tarjeta de crédito, como sabemos, lo usual es que le pongan en los mensajes verídicos varios asteriscos y los últimos cuatro dígitos de su plástico, nada. 

Pero aun así le queda la duda ¿y qué hace? Como en el caso que le platicábamos antes de los pasaportes, se deja llegar a las oficinas, no de la oficina de enlace de Relaciones Exteriores, sino de la compañía, para indagar sobre el mensaje, y se lleva su celular para mostrárselo a la persona que lo atienda. Lo que le dicen, por supuesto, es que no, que la empresa no tiene por política utilizar los mensajes de texto, que para cualquier comunicación con el cliente, procuran hacerlo a través del correo electrónico que proporcionó al gestionar su contrato, y además le recuerdan que efectivamente, le llegan dos al mes, uno que le dice que ya está disponible la factura, y el otro, si tiene domiciliado el cobro, que este se realizó exitosamente. El cliente, obvio, se va tranquilo de que no ocurrió nada con su servicio, pero inquieto de que estas cosas sigan ocurriendo, y que estén tan bien estructuradas, que le quitan el sueño pensando en que, afortunadamente se pudo librar de esta, ¿pero y de la siguiente? ¿Con quién se puede uno quejar de esto?, está bien difícil de responder, hasta donde lo vemos es un intento de fraude, y eso no se persigue de oficio, que además con la sofisticación del asunto, es casi imposible rastrear desde donde y quien envió el mensaje original. Lo único que se tiene es un número telefónico que para colmo da la impresión de seriedad por ser un 800 de empresa, pero nada más. 

Ya si se descuidó uno y soltó los datos de su tarjeta… entonces sí habrá delito que denunciar, sin quitarse nunca las miradas de los policías, ministerios públicos, secretarios, de qué ingenuo fue, que se dejó engatusar. ¿Cuántos de estos casos ocurrirán a diario?, imposible saber, los mensajes se mandan a miles de números de telefonía celular, a un costo mínimo o hasta nulo con los planes ilimitados, con uno o dos que caigan diario, que proporcione su número de tarjeta, le pueden hacer cargos enormes en el espacio de pocos minutos. Se lo comentamos porque anda el fraude por allí, le deseamos que no sea de los que cae.

*Facultad de Economía de la Universidad Autonóma de Cohuila

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