Trascender, A.C.

Mejora continua

ARTURO FLORES RODRÍGUEZ
sábado, 16 de marzo de 2019 · 00:55
‘Si hacemos lo que siempre hemos hecho, no llegaremos más allá de donde siempre hemos llegado’ 
A. Einsten

Continuamente las personas expresan el deseo de ser mejores cada día, muchas de ellas se plantean al inicio de cada año sendos propósitos de año nuevo, que en la mayoría de las ocasiones para estas fechas ya cayeron en el olvido y con ello la persona vuelve a su estilo habitual de vida.
Para algunas personas el ser mejor hoy que ayer y mañana mejor que hoy implica situarse en aquello que se conoce como la cultura de la mejora continua, que si bien para muchos es un término con referencia empresarial, también tiene aplicaciones en el actuar de las personas.
La mejora continua más que un enfoque o concepto, se constituye como una estrategia, y como tal se efectúa mediante una serie de programas generales de acción y de despliegue de recursos para lograr objetivos completos. El proceso debe ser progresivo o como dirían simplemente algunos, "no es posible pasar de la oscuridad a la luz en un solo paso o brinco”.
Desafortunadamente, para muchas personas el ubicarse en la cultura de la mejora continua es difícil, en virtud de que la misma necesariamente implica el cambio y la adaptación a las nuevas circunstancias que se generan continuamente. Todo cambio genera en mayor o menor medida un cierto grado de resistencia en las personas hacia el mismo cambio, y si consideramos que la mejora continua implica un cambio constante en la persona, en ésta se genera un alto grado de resistencia hacia la cultura en mención.
Para que una persona se ubique en un estado de mejora continua necesariamente se requiere el establecimiento de un "Proceso de Mejora Continua”, entendiéndose al proceso como una secuencia relacionada de acciones o de pasos y no sólo un conjunto de ideas, es decir la materialización del discurso expresado en los hechos.
Por otra parte, el mejoramiento precisa que las acciones que emprenda la persona incrementen el valor agregado que posee y le generen además una ventaja en relación al resto de las personas, lo cual precisa que la generación de ventajas por parte de la persona debe ser la constante.
Para que una persona se ubique en un proceso de mejora continua se requiere que dicha persona posea los siguientes tres elementos: el querer mejorar, el poder mejorar (lo cual incluye el saber cómo y el tener con qué) y por último el actuar en consecuencia. Si la persona no cuenta con alguno de estos tres elementos, el proceso de mejora continua no habrá de conseguir los mejores resultados.
El querer mejorar se encuentra directamente relacionado con la actitud en la persona. El poder mejorar, como se mencionaba en el párrafo anterior, necesita del saber referente a cómo mejorar y además de que cada persona considere los elementos con lo que cuenta para obtener el mayor provecho de ellos en su proceso de mejora continua.
La mejora continua implica necesariamente modificar conductas y costumbres, las personas no obtendrán resultados distintos si continúan con sus antiguas prácticas. La mejora continua implica que la persona abandone su zona de confort, aquella en la cual se siente seguro, atendiendo principalmente a que la misma le es conocida.
La mejora continua como filosofía que las personas aplican en sí mismas  tiene por finalidad el lograr un crecimiento en éstas, lo cual es posible verificar atendiendo a indicadores que la persona establece en función de los fines que pretende lograr. La mejora continua es buscar la excelencia de la persona estableciendo las metas, los plazos para lograrlo y la evaluación de los resultados.
El ser mejor cada día depende de cada persona, lo que implica el aprendizaje de nuevos saberes y el reconocer la ignorancia de otros muchos. La mejora continua en la persona simple es la búsqueda de la excelencia en la misma.

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