UNA MULA DE SIETE CUARTAS

Dora E. Molina Guerrero
miércoles, 15 de mayo de 2019 · 00:00
Aunque se acabaron las grandes fiestas para homenajear a los profesores, no falta por ahí quién reconozca con bombo y platillo el trabajo de quien nos enseñó a leer, escribir, a restar, sumar, quién fue don Benito Juárez y don Miguel Hidalgo, y en dónde se encontraba situado el estado de Coahuila, y  el resto del país, pasando por Matehuala.
 De los profesores, quién no extraña la administración de Humberto Moreira como secretario de Educación y luego como gobernador, en donde desde semanas antes del día quince decenas de trabajadores invadían prácticamente las instalaciones de Camporredondo para armar, adecuar y dejar bien listo el escenario de la gran fiesta.
No era suficiente el espacio porque todos los profes, los del estado y anexas querían estar en primera fila o ya de perdis, estar en el evento en donde para empezar los recibían con un buen obsequio de bienvenida. Casi siempre un portafolio, una libreta, una taza o algún objeto conmemorativo.
Nadie se quedaba sin desayunar, y eso que la gente no paraba de llegar, pues aunque imponían  su logística  de control, igual se conseguía un salvoconducto por cualquier arbusto que permitiera a los invitados y a los que no lo eran también, disfrutar del show.
Artistas de moda amenizaban el evento y se sentían muy a gusto porque los profes se sabían casi todas sus canciones, aunque fueran las de Alberto Vázquez, les mandaban besos y querían tomarse una foto con ellos y desde luego con Humberto Moreira.
Esos tiempos ya pasaron, no cabe duda, sobre todo cuando escuchamos al presidente de México decir que no quiere ir a la reunión de los G-20 que se llevará a cabo en Osaka, Japón, porque además de ahorrar, tiene mucho qué hacer en el país, ya que su meta principal es lograr el bienestar de los mexicanos, lo cual de plano sí está en chino o japonés, para el caso es lo mismo.
Desde luego hay quien dice que López Obrador, quiere mandar a Marcelo Ebrard a dicha reunión porque además de ser el secretario de Relaciones Exteriores, de no haberlo hecho tan mal hasta el momento, sabe hablar inglés, francés y un español rápido y fluido.
Como quiera Andrés Manuel tiene tiempo todavía de cambiar de opinión y viajar hasta aquel oriental país y saludar a Donald Trump, Vladimir Putin, Angela Merker y a todos los personajes de moda en la política internacional, en donde uno de los temas forzados será el de Venezuela.
Sí, porque aunque los gringos ahora digan que no debe haber intromisión de países extranjeros en los problemas de Venezuela, quien tiene que arreglar sus asuntos en forma interna —copiándole a México el discurso, pero sólo el discurso—, lo cierto es que está metido hasta el hueso de dinosaurio en forma de petróleo y gas en ese pleito, y Rusia y China también quieren opinar.
Por eso AMLO mejor pretende quedarse en casa y que Marcelo lo represente y bien en esos menesteres, sobre todo después de comprobar que sus súper delegados no le hacen caso y han logrado retrasar los censos de personas beneficiadas con los programas sociales, información que le urge, pues los reclamos van en aumento, por lo que el presidente, ya desesperado, pudo  haberles dicho, el ya clásico y popular "si no pueden renuncien”, y se escuchó un estribillo a lo lejos —sí, ya mero.

Correo electrónico: dora_elizabeth_mg@hotmail.com        

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