Una mula de siete cuartas

Dora E. Molina Guerrero
viernes, 12 de julio de 2019 · 00:00
Tenía que suceder, -como dice la canción-, que los gobernadores de la franja fronteriza del noreste se pusieran de acuerdo para no recibir a los migrantes que están en proceso de ser aceptados o no en los Estados Unidos, pues aseguran que ya hicieron cuentas sobre el gasto que representa costear esa estadía  y de plano se baja el cero y no contiene.
En el caso de Coahuila desde hace meses el gobernador Miguel Riquelme ya había dicho que no le agradaba la idea de desviar recursos para darles casa, comida y sustento a cientos de personas que no vienen a trabajar aquí, su misión es cruzar la frontera a como dé lugar o esperar  el dictamen correspondiente, y mientras tanto ¿qué hacen?, ¿de qué viven? Y muchos piensan con ironía, que  los mantenga el gobierno, aunque parezca sentencia sesentera.
Y así es, pues mientras tanto, según dicen las autoridades, hay que instalarlos en algún sitio, por modesto que sea,  en donde puedan pernoctar, descansar y asearse, aunque sea un poco, darles ropa. Servirles cuando menos uno de los tres alimentos diarios, darles de beber y brindarles atención médica, ya que muchos viajan con menores o se encuentran enfermos.
La incertidumbre que viven, aunado con los pocos recursos económicos con los que cuentan y la larga espera, que les espera, valga la redundancia, provoca con frecuencia que incomoden a los vecinos de los municipio, porque se sienten  inseguros ya que suponen que son muchos y está latente que  puedan  darse  actos delictivos, como ha sucedido en otros estados.
Por lo pronto Miguel Ángel Riquelme Solís, Francisco Javier  García, Cabeza de Vaca y Jaime Rodríguez Calderón, gobernadores de Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León, respectivamente, han desafiado voluntades políticas tanto del gobierno federal mexicano como el del vecino país,  por lo que hay que esperar  a ver que piensan y dicen Marcelo y Andrés Manuel del mencionado acuerdo.
Pues no hay que olvidar que Marcelo  Ebrard, hizo una serie de compromisos con el gobierno de Donald Trump, entre los que bien pudo estar que cuando éste decidiera que era justo y necesario más bien dicho necesario, los cientos o miles de migrantes que tengan sus documentos en trámite se queden lo más cerca posible, pero en México.
La verdad es que es una carga económica que no cualquier país puede afrontar con éxito, lo hemos visto a los largo de los años en países, incluso desarrollados, con una economía fuerte  y organizada y han tenido que claudicar o limitar el número de personas que reciben y se quedan fuera miles que  ya no tienen nada que perder y deciden pedir exilio, pero nada más en ciertos países.
Es triste ver la desesperación de miles de personas que ya no quieren regresar a su lugar de origen, prefieren aguantar situaciones extremas,  porque si regresan  los espera la misma  miseria, la explotación,  y lo que es peor, el abuso, el conformismo y en ocasiones hasta la muerte. 
En el problema de los migrantes se escucha hablar de la gran cantidad de personas que tienen que huir con todo y su familia para poder tener un futuro, de los problemas que éstos significan en los países por los que van pasando, en otros más en los que se tienen que quedar  en tono de espera que es el caso de México y al que todos quieren ir, que es Estados Unidos.
Se escucha también de los proyectos que propone Andrés Manuel López Obrador y  en parte el gobierno de Estados Unidos y hasta dicen poder costear algunos de ellos, pero de lo que no se sabe mucho es lo que hacen los gobiernos  de los países que exportan un gran porcentaje de su población, cuál es la solución que tienen para evitar la migración. 
Al parecer  hay mucha gente preocupada por resolver la causa justa de aquellos que tienen que enfrentar el reto de la migración, mientras que lo único que se sabe de casi todos esos países, como  los de  centro y suramericanos –México no canta mal las rancheras-  es  que tienen un gobierno derrochador,  funcionarios públicos millonarios y un pueblo pobre o más que eso.
Y como existe una máxima, muy nombrada en el presente sexenio que preserva la  no intervención  en los asuntos de otras naciones, lo cual ésta más que bien, y el humanismo ésta supuestamente a todo lo que da, el problema de la migración va para largo y por lo pronto Coahuila ya dijo que no hay dinero para recibir a nadie más porque ya hay demasiados  aquí que comen en el mismo plato.
Correo electrónico: dora_elizabeth_mg@hotmail.com 

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