Una mula de siete cuartas

Dora E. Molina Guerrero
jueves, 12 de septiembre de 2019 · 00:39

Con la frase “el respeto al derecho ajeno es la paz” dicha y escrita por don Benito Juárez García, plasmada en el escenario en donde se llevó a cabo una conferencia de prensa ayer, el canciller Marcelo Ebrard fue determinante al señalar que México no será tercer país seguro, lo cual ha quedado muy claro al Gobierno de Estados Unidos, y que se ha reducido en un 56 por ciento el flujo migratorio de centro, sudamericanos, caribeños y de otras naciones.
 Aunque Marcelo Ebrard  en varias ocasiones señaló que la reunión con Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos y Jared Kushner, asesor  y yerno de Donald Trump, se llevó a cabo en buenos y amistosos términos, queda la impresión de disparidad que existe siempre entre las relaciones y negociaciones entre México y aquel país.
Es un hecho que las políticas de migración implementadas por el Gobierno mexicano han dado los resultados que se esperaban, o sea disminuir las poblaciones enteras de migrantes que se organizaban en caravana para cruzar a como diera lugar el territorio mexicano y plantarse en la frontera norte a esperar una visa humanitaria u otro tipo de documento que les permitiera llegar en forma legal al vecino país.
O bien, una vez instalados en la frontera norte, esperar el momento oportuno y encontrar el cruce adecuado por vías todavía no muy vigiladas en ambas fronteras para llegar a Estados Unidos o bien de plano cruzar el río Bravo y entregarse a una patrulla fronteriza —a veces familias enteras—, con la esperanza de lograr su cometido.
Sin embargo, tal parece que una vez alcanzada la meta, el gobierno de Donald Trump se complace en  pedir más resultados, sin tomar en cuenta la logística humanística que ha emprendido la presente administración del presidente López Obrador, al tratar de disminuir la migración de gente que huye de sus países casi siempre por hambre e inseguridad.
Es por eso que se han creado fuentes de empleo, por parte del Gobierno de México, en los países vecinos de la frontera sur y se ha realizado una inversión económica importante para que aquellos que necesitan una verdadera oportunidad la encuentren sin necesidad de desplazarse y poner kilómetros y kilómetros de por medio con sus familias.
Desde luego que el canciller mexicano hizo valer esos y  todos los argumentos posibles ante aquellas autoridades, las cuales escucharon cordiales y amigables una vez más los hechos y las razones del gobierno de López Obrador, pero al parecer para ese gobierno no se ha hecho lo suficiente, lo deseable, lo que ellos consideren óptimo.
Y como Marcelo Abrard y el Presidente lo saben, al igual que el resto del pueblo mexicano, a nadie debe extrañar que de un momento a otro, el presidente Trump, o alguno de sus funcionarios, vuelva a amenazar a nuestro país con la imposición de aranceles en los porcentajes que se le antoje y a los productos que más gordos le caigan.
Por lo pronto Ebrard ha informado que tiene la seguridad de que los problemas de migración se registran con tendencias irreversibles y por lo tanto los números de personas registradas en la frontera de Chiapas, irán a la baja, porque incluso la migración de mexicanos hacia el norte ha disminuido en un siete por ciento en relación con el 2018.
Otro punto no menos importante es el tráfico de armas que ingresan a México procedentes de los Estados Unidos y que son un cáncer para el pueblo porque son aprovechadas por el crimen organizado, por lo que se pretende llegar a un acuerdo entre ambos países para que se congele ese flujo ilegal, el cual sí  ha traído muerte y destrucción a muchas familias mexicanas.
Correo electrónico: dora_elizabeth_mg@hotmail.com

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