OPINIÓN

Una dieta de carne cruda y sangre

Guillermo Robles Ramírez
viernes, 17 de enero de 2020 · 00:41

El ser humano ha interactuado durante siglos con animales, teniendo como recompensa que muchos de ellos fueron domesticados para ayudar en las diferentes labores en tiempos antiguos y aquellos que fueron sustituidos por máquinas, pasaron a ser nuestras mascotas.
Sin embargo, también ha sido el mismo hombre mal agradecido con ciertas especies que fueron nobles y leales con nosotros, para convertirlos en lo más cruel que a manera personal lo considero un gusto deshumano y que muy a pesar de su prohibición en diferentes partes del mundo se continúa practicando, pero de manera clandestina.
Los conocidos deportes sangrientos, muy lejos de catalogarse como un deporte ha existido desde la humanidad en la época del Coliseo Romano siendo famoso para muchos espectadores durante el imperio de aquel tiempo. Sin embargo, a través de la historia esta práctica no se dejó a un lado sino todo lo contrario el ser humano fue experimento con cruzas de razas para ir mejorando la agresividad de lo que se conoce como el mejor amigo del hombre: el perro.
Entre los más favoritos de ellos ocupa en primer lugar el Bull Terrier, siendo su popularidad como uno de los más agresivos, pero contrario a lo que se piensa son animales muy pacíficos. Y lo mismo sucede que son perros que poseen un temperamento contrario a la de sus dueños quienes se dedican a adiestrarlos para que funcionen como máquinas para aniquilar a su oponente. Dejando la única satisfacción del ego de sus amos y una manera de ganar dinero apostando la vida de otro ser vivo estando consciente de que se trata de un “deporte” ilícito.
En Coahuila la popularidad de esta raza no ha sido la excepción, su presencia se encuentra cada más en los hogares de los coahuilenses puesto que su fama ganada a través de la historia ha significado como un símbolo de seguridad por su ferocidad para la gente extraña de quienes han adoptado esta mascota como el mejor guarura o vigilante familiar.
Pero realmente son animales muy pacíficos y cariñosos con los niños al igual con el resto de los miembros de la familia; pero hay quienes tienen la mente retorcida que los entrenan para estas batallas sangrientas haciendo dentro del clandestinaje todo un coliseo callejero.
Es una realidad que existen personas que lucran con la ferocidad e instinto de los Bull Terrier, mediante peleas de perros clandestinos.
En los municipios de Torreón, Saltillo, Arteaga, Monclova y Piedras Negras existen muchos criadores de perros para combate sangrientos para ganar dinero de manera fácil.
Después del combate el perro ganador difícilmente queda ileso para poder enfrentar una próxima pelea, terminando su vida como el peor de los criminales encadenado y en espera para procrear nuevas crías pues sus dueños tienen la creencia de que pasaran los genes de un can agresivo, y triunfador mejorando su generación para posteriormente dejarlo morir.
Para los pobladores de los municipios mencionados anteriormente guardan un secreto a voces de lugares donde se efectúan las peleas de perros que no son exclusivas de Saltillo, como son en colonias como Bellavista, Guayulera, Ojo de Agua, Satélite Norte y La Aurora, siendo lugares donde se concentra este triste “deporte sangriento”, considerados como parte integral de los colonos.
Estas peleas clandestinas son cada vez más precavidas para que no sean detectados por autoridades municipales o estatales, logrando burlar a la policía local y la ambiental. Un “deporte” clandestino que se está descuidando y parece a simple vista subestimar esta actividad que va creciendo como epidemia de peleas callejeras en zonas no solamente urbanas, sino también en sus alrededores.
La avaricia de ganar dinero sin importar el amor que estos perros puedan brindar ser sometida a pelear para hacer ganar cantidades considerables de dinero a través de las apuestas y sacrificio de la vida del mejor amigo del hombre.
No es difícil detectar a esta raza que están siendo preparado para un deporte sangriento. Solo basta observar aquellos de su raza que son sometidos al corte de orejas y rabo para tener ventajas contra sus oponentes listos para meterlos en la oscuridad del clandestinaje del coliseo callejero.
En la actualidad no existe alguna autoridad con capacidad para frenar esta barbarie, teniendo el Bull Terrier un destino de la indiferencia social, egoísmo y avaricia de sus dueños y un negocio prospero para los que se dedican a criar estos perros desde que son cachorros con comida especial incluyendo dentro de su dieta carne cruda y sangre. 

(Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018) www.intersip.org

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