LA REFLEXIÓN DE ESTE VIERNES

¡Vamos a matar el corazón!

DR. JORGE FUENTES AGUIRRE
viernes, 17 de enero de 2020 · 01:12

Cada día estalla ante nosotros un acontecer estridente impugnándonos el vivir en un mundo falto de valores humanos, de conciencia moral, y del menosprecio a la dignidad de la persona humana. 
Es que el hombre le ha cortado las alas a la paloma de la paz.
Yo no entiendo de criminología ni de jurisprudencia, pero las tragedias de los demás golpean dolorosamente mi sentimiento. Este sentir interior se me desbordó con el acontecer terrible de Torreón. Estamos inundados de oír y leer que fue debido a “causas multifactoriales” y otras abstracciones que usan las autoridades para  disculparse de todo sin aceptar la realidad de nada. Yo, que no quiero apegarme a las siempre inútiles urdimbres oficiales, me limito a desahogarme sacando de mí lo que pienso.
“Mata el corazón, y morirá todo lo demás”. Tal era la proclama de los sicarios en la antigua Roma al sacrificar a los cristianos en la persecución religiosa ordenada por Nerón. En este siglo el grito de ataque ha cambiado, pero sólo un poco: “Mata a la familia, y acabarás con la sociedad”.
Es la consigna que el mundo actual esgrime para aniquilar el corazón de la comunidad humana, que es la familia, desintegrando el núcleo donde nace el amor, la fecundidad de la procreación, la formación moral de los hijos, el forjarlos en los principios del respeto a los demás en la comunidad.
Vivimos hoy día acosados por una invasión radical hacia la familia. Los dirigentes de las naciones, con perversidad estratégica, la embisten en su seno perforando su línea de flotación. Y luego nos preguntamos por qué divorcios al por mayor, por qué violencia intrafamiliar, embarazos en niñas de doce años, abortos por miles y miles, jóvenes sumidos en adicciones y actos delictivos. Y luego lamentamos tantas enfermedades psicosomáticas de cónyuges e hijos, estados de angustia, depresión, abundancia de suicidios. Tenían razón los antiguos verdugos de cristianos. La tienen también los perseguidores laicistas de principios religiosos: “Mata el corazón, y morirá lo demás”.
El panorama mundial de inobjetable deshumanización destruyendo familias por causas multifactoriales –multifactoriales en las que está ausente el factor Dios–, rebasa ya la tolerancia colectiva. Las nefastas ideologías de importación con su difusión del gobierno populista, del marxismo, de los liberales laicistas, contaminaron el ámbito religioso y espiritual del país.
Y mientras los gobiernos secularistas se empeñan en socavar la estructura hogareña, el Papa Francisco ha lanzado la voz de alarma: 
“¡Rescatemos a las familias en el mundo! Cuando nos preocupamos por nuestras familias y sus necesidades, cuando entendemos sus problemas y esperanzas, sus esfuerzos ayudan a la sociedad entera. Todos queremos tener a donde ir, se llama Hogar. Tener personas a quien amar, se llama Familia, y tener hogar y familia se llama Bendición.”  Y sigue diciendo Su Santidad:
“Educar en la solidaridad significa entonces educarnos en la humanidad. Apoyar y proteger a la familia para que eduque a la solidaridad y al respeto, es un paso decisivo para caminar hacia una sociedad más equitativa y humana. ¡Qué precioso es el valor de la familia, como lugar privilegiado para transmitir la fe!”.
Monseñor Don Francisco Villalobos, Obispo Emérito de la Diócesis de Saltillo, en su 45 Aniversario Episcopal, el 2 de abril del 2019, a los 95 años de su edad, señaló enfático la grave crisis de valores humanos que se ha abatido en nuestro medio deteriorando severamente el núcleo familiar. Dijo, cito textual:
“La vida de los jóvenes está en crisis. Hay libertinaje ocasionado por el abuso en el uso de las redes sociales, aparte de la incomunicación entre la familia. Aunado a esto, las mujeres ya tienen relaciones sexuales a muy temprana edad y muchos jóvenes llevan una vida sexual promiscua”.
¡Qué razón tiene el Obispo Villalobos Padilla! Es cierto: Es en la familia donde reside la educación en la unidad, lograda por conducto del testimonio de amor y del ejemplo. Porque el ser humano madura a través del amor, o no madura a través de nada más. Porque somos amor por esencia, por definición de Dios, por naturaleza infundida de lo sagrado.
Como cristiano, sugiero con respeto a las autoridades dejar de agredir al padre y al abuelo del pequeño adjudicándoles presuntos hechos de malhechores ante los medios. Bastante tienen ya estas personas con la profunda angustia que los abate para que el poder ventile a la luz pública tales argumentos. Hablo de tener compasión y comprensión humana.     
Como ser humano me conduelo con las familias de la maestra y del niño protagonistas del drama  de Torreón. Ya están ellos en manos de Dios, todo perdón, todo misericordia y todo Amor.
 

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