COYUINTURA ECONÓMICA

Petróleo: Callejón sin salida

Por Horacio Cárdenas Zardoni
sábado, 18 de enero de 2020 · 00:34

Los críticos del presupuesto de egresos de la Federación, vigente desde principios de año, hacían énfasis en que mientras que había dos áreas privilegiadas, el resto del gasto de la administración pública federal, se seguía castigando por segundo año consecutivo, en una tendencia que tiene ya importante impacto en la cobertura de los servicios y el cumplimiento de objetivos de las dependencias que han sufrido recortes.

Las áreas privilegiadas son dos, Petróleos Mexicanos y en menor medida el resto del sector energético, básicamente la Comisión Federal de Electricidad, y los programa sociales de asistencia, que desde su larga campaña, fueron bandera del presidente Andrés Manuel López Obrador. 

Está bien, después de todo, cada gobierno tiene el derecho de formular sus políticas, sus estrategias, sus modelos de desarrollo, atendiendo a la visión que tienen del mundo y al proyecto de nación que quieren insertar en el contexto global, que por más que la actual administración se haya volcado como pocas a lo interno, despreciando el aspecto internacional, es un elemento indispensable de tomar en consideración. 

Lo curioso de la selección de las áreas privilegiadas para el gasto gubernamental en el actual sexenio, es que parecen poco originales, en cuanto a que por lo menos la del ámbito energético se parece mucho, demasiado a la que en su momento tuvo la administración de José López Portillo, época en la que algunos inscriben el inicio político si no ideológico de López Obrador, y en lo tocante a lo social, no se diferencia mayormente de las propuestas asistenciales, con fuertes tintes político electorales de la administración de Carlos Salinas de Gortari, acérrimo enemigo del actual presidente, con el que sin embargo hay apreciables coincidencias en la manera de pensar y de hacer las cosas, con una intención nada difícil de visualizar, de querer perpetuar su respectivo sistema político e ideológico. 

Lo que llama la atención de la elección de los sectores de atención, es que, para bien o para mal, arroja una sombra de sospecha para los mal pensados, de que a lo mejor, las cosas como se plantearon las veces anteriores… no funcionaron como se esperaba, no se obtuvieron los resultados deseados, pese a los importantes recursos públicos invertidos, falló en soportar la continuidad del régimen en las condiciones en las que lo habían pensado. 

En el momento en el que México había logrado una plataforma de explotación de petróleo como para poder exportarlo en gran escala, se topó con que los precios de los hidrocarburos habían caído tanto, que López Portillo se enfrentó con que en vez de administrar la abundancia, tenía un problema de caja… vacía, y muchos compromisos financieros que pagar, y sí, el PRI conservó el poder, pero el país retrocedió en lo económico un par de décadas. Carlos Salinas afianzó el control del sistema en torno al programa de Solidaridad, pero contra toda recomendación, tuvo que mudar de caballo en medio del río, pues el candidato postulado sería lo que fuera, pero no era el más conveniente para el sistema, así que decidieron liquidarlo, y lo hicieron.
Como si estuviéramos hace cincuenta años, el gobierno de la República le apuesta a la reactivación de la actividad petrolera y a la empresa productiva del estado, ya de regreso como paraestatal, para regresar al país a una época de oro… que jamás lo fue tanto. 

Entre rescates, apoyos, privilegios, aislarla de la competencia, el gobierno quiere que otra vez Pemex sea el principal generador de divisas para el país, y el principal generador de ingresos para el estado. Sí, pero las condiciones de 2020 no son las mismas de 1970, tan es así que mientras que en aquellos años barril de petróleo que pusiera México en el mercado, estaba seguro de encontrar comprador aquí nomás cruzando la frontera, en la actualidad no hay garantía de que encuentre colocación, mucho menos a un precio satisfactorio. 

Por principio de cuentas, el principal cliente de hidrocarburos a nivel mundial, los Estados Unidos, para este 2020 estará cumpliendo su objetivo estratégico de no comprar un solo barril a nadie, y al contrario, estará ofreciendo sus excedentes, amenazando con inundar el mercado, sin importarle mayormente las consecuencias para los productores ávidos, entre ellos México con su desesperación.

Pero no solo está ese dato, está el informe de la Agencia Internacional de Energía, que dice que, de continuarse las tendencias de los últimos años, el crecimiento de la demanda global de petróleo se desacelerará a partir del año 2025, un año después del fin del sexenio lopezobradorista, que se habrá dedicado en cuerpo y alma a incrementar la oferta. de lo que ya no tiene mercado seguro.
La explicación que da la IEA es que los vehículos de combustión interna cada vez son más eficientes, consumiendo menos combustible para recorrer las mismas distancias, además de que la presencia de autos y camiones eléctricos se verá incrementado, con lo que la expectativa de crecimiento para los próximos cinco años, de un millón de barriles diarios, se contraerá a 0.1 millones para la década que comienza en 2030, eso sin contemplar la presión social cada vez más fuerte hacia los gobiernos y las empresas de muchos países, para reducir la huella de carbono, el cambio climático y el calentamiento global, que de concretarse, impactará en el consumo de petróleo, y por extensión obligada, en los países que le apuestan a esta industria sobre otras limpias.

En nuestro país se han levantado voces de que el gobierno federal tiene una visión miope en el tema de la energía, pues mientras hay cada vez más interés de la iniciativa privada de participar en proyectos cada vez más ambiciosos de generación de energías limpias, vale decir sin costo de inversión para la administración pública, esta se concentra en apoyar esquemas anticuados, el caso concreto del petróleo, al que le apuesta todo con una confianza ciega, haciendo caso omiso de estudios, de informes de tendencias, y otras fuentes de información que señalan que el futuro no va por allí.

Sin exagerar, estamos ante la puerta de un escenario como el que hizo naufragar al sexenio de López Portillo, con la diferencia de que la deuda de Petróleos Mexicanos se ha multiplicado exponencialmente, su viabilidad financiera y operativa están en serio entredicho, y ante un mercado cada vez más competido, en el que nuestro petróleo no es el de mayor calidad… literalmente le están echando dinero bueno al malo. 

Ante las perspectivas internacionales, no es exagerado sugerir optimistamente que a lo mejor llega la empresa a ser una productora eficiente, de lo que no va a poder vender… en una apuesta suicida, así sin más calificativos. 

 *Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Coahuila
 

Valorar noticia

0%
Satisfacción
0%
Esperanza
0%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia

Comentarios