Una mula de siete cuartas

Dora E. Molina Guerrero
sábado, 18 de enero de 2020 · 00:20

A más de un año de haber tomado las riendas del país, la presente administración federal sigue en polémica por los montos salariales de los altos funcionarios públicos que siguen ganando más que el Presidente de la República, pese a que ya han sido notificados que el país se encuentra desde hace meses en la modalidad de ahorro.

Cuando menos eso se sabe de los funcionarios del INE quienes al parecer están altamente cotizados en su entorno, o en la nómina que en un descuido se abultara más en el presente año, pese al mandato presidencial. Como sea el mencionado Instituto Nacional Electoral, han demostrado con pesos y centavos que la “administración” de la burocracia, digo de la democracia cuesta muchos pesos en México.

Será por eso que un grupo de morenistas está solicitando a su casi líder de partido Yeidckol Polevnsky, que saque pluma y papel para que haga cuentas, sume y reste para que les informe cómo se gastaron los más de 567 millones de pesos que le asignaron a esa organización en el 2019

Esa petición la han hecho con toda propiedad y armonía que se debe dar entre compañeros de partido, de ideología, los que visten la misma camiseta, antes de llegar ¡claro está! a una molesta e innecesaria auditoría, que se hace únicamente para estar seguros de cómo se gastaron los pesos, no por desconfianza, eso nunca se ha visto.

Como son muchos pesos, la lista de haberes y deberes ha de ser muy larga, por lo que Yeidckol  ya ha de tener su ábaco grande y otro chiquito —el grande es para sumar o restar los pesos y el chico, contar o descontar los centavos—  para hacer bien las cuentas y que todo quede bien claro, para luego no andarse preguntando ¿dónde quedó la bolita?

Lo cierto es que este año pinta bien para que el Movimiento de Regeneración Nacional, se dé una buena sacudida y se ponga a trabajar para  identificarse con las bases sociales, con el pueblo y sus necesidades, pues no hay que olvidar que Morena  sin ''El Peje'' puede desdibujarse.

Sobre todo porque Andrés Manuel ha dicho que si no se hacen las cosas como deben de ser, no tiene ningún inconveniente en renunciar a ese movimiento, además que ha asegurado, cada que se lo preguntan que una vez terminado su sexenio, se retirará a disfrutar de la tranquilidad de su rancho.

Por eso la firma del Tratado de Libre Comercio por el Senado de los Estados Unidos, uno de los reductos más difíciles para lograr el acuerdo, provocó actitudes de júbilo en el mandatario, pues es una instancia importante para fortalecer la inversión y el crecimiento económico del país.

Desde luego que se cuenta con que en Canadá —hasta el momento no se sabe lo contrario— la firma del documento será casi de inmediato para que el mencionado tratado, se consolide como el acuerdo comercial más grande del mundo, con una serie de beneficios para las tres naciones.

Y es que el presidente López Obrador no podría irse a su quinta, rancho o como se llame, sin haber dejado una estabilidad económica distinta a la que encontró de las administraciones neoliberales y conservadoras como él les llama, misma que con tratado o no le va a seguir costando mucho trabajo.

Pero mucho menor con el importante paso del comercio internacional, oportunidad buscada, negociada, peleada, sufrida, sudada y demás sobre todo en esta administración. La firma del TLC ha puesto otra vez en la pantalla a Marcelo Ebrard, que se ha revelado como uno de los cancilleres mexicanos más calificados y que no ha dejado de “chambear” ya sea por uno u otro encargo. Por cierto ya vienen llegando otra vez a cruzar el país, otra caravana de inmigrantes, por lo que Marcelo ya debe estar preparando discurso.

Correo electrónico: dora_elizabeth_mg@hotmail.com        

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