COYUNTURA ECONÓMICA

La burla al poder judicial

Horacio Cárdenas Zardoni
martes, 21 de enero de 2020 · 00:53

Las semanas, los meses y los años pasan, y no hay mejora en la situación del servicio médico de la Sección 38 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, con cobertura en una buena parte del territorio del estado de Coahuila.

Al contrario, como lo pueden atestiguar los derechohabientes del sistema que abarca varias clínicas, el deterioro es patente, en perjuicio directo del estado de salud, e incluso podríamos decir que de la vida misma de quienes se confían todavía a ese recurso, que son realmente pocos ya, habida cuenta que todos los que pueden van  a consultarse y a atenderse, dependiendo de sus posibilidades económicas, con algún especialista pagado por un seguro de gastos médicos cubierto por aparte, o en cualquiera de los cada vez más consultorios anexos a las farmacias, donde además compran los medicamentos que les recetan, la mayoría de las veces, genéricos. 

La situación del servicio médico de la 38 ha ido de más a menos, no mostrando ningún repunte, ni siquiera en los momentos en los que ha sido políticamente conveniente, o cuando la presión de los profesores y trabajadores de la educación, agrupados en una asociación, han puesto a la administración pública contra la pared.

Recordamos por lo menos dos ocasiones en las que el gobernador en turno prometió la asignación de recursos económicos extraordinarios para comenzar a aliviar la crisis del servicio médico, una era por cincuenta millones de pesos en tiempos de Rubén Moreira, y otra más reciente por el orden de los veinte millones, que al parecer nunca llegaron a su destino. 

Que de todos modos la promesa era la proverbial aspirina para el enfermo terminal de cáncer, toda vez que cuando las cosas estaban verdaderamente álgidas, los cincuenta millones ofrecidos por Rubén no eran ni la cuarta parte de lo que se adeudaba a las empresas farmacéuticas por concepto de medicamentos surtidos. 

Hasta donde sabemos, el adeudo sigue sin liquidarse, tan es así, que no hay empresa que se anime a surtir a las clínicas del magisterio, pues nomás no hay fecha en que luego se les pague. 

Esto que le comentamos lo comprueban a diario los derechohabientes que acuden a recibir atención médica, a quienes los doctores diligentemente les recetan lo que necesitan, pero al llegar a la farmacia los reciben con la canción de siempre, no hay, pero dese una vuelta tal día, a ver si llega. 

Hace más o menos ocho años, la gente se creía lo que le decían, y sí, esperanzados se daban cuantas vueltas le hicieran dar, eso hasta que se hartaron, y ya dejaron de ir. Parecía increíble, pero medicamentos de diez pesos, ni esos les surtían a los pacientes, ni siquiera para que el amontonamiento, que no las filas en la farmacia, fueran menos. 

Un grupo importante de profesores y trabajadores de las instituciones afiliadas a la Sección 38 buscaron ampararse por parte de la justicia federal ante las disposiciones del gobierno y de la administración del servicio médico que los perjudicaban con cobros inconstitucionales, logrando después de la consabida lucha en tribunales esto y además la protección de que los medicamentos deberían serles surtidos. 

En un primer momento, hace como un año, se les hizo caso, y luego como que el Servicio Médico se probó de ¿qué podía pasar si volvían a lo anterior?, y viendo que nada, pues dejaron de surtirles. 

A finales del 2019 un profesor actuando individualmente, promovió un amparo sobre los mismos temas, ganándolo sin problemas pues ya había antecedentes y camino andado, igual, le dieron sus medicamentos sin costo, pero nos sospechamos que ni con el primero ni con el segundo le continúan dando la atención que debería ser para todos los derechohabientes, amparados o no amparados. 

En este inicio de año los reportes de los amparados, lo cual no deja de tener su importancia, es que se ha recrudecido hasta el extremo la carencia de medicamentos en la farmacia de la Clínica de Saltillo, no hay ni paracetamol para el dolor, prácticamente nada, puede ver uno los pocos pacientes que se acercan al mostrador de la farmacia, donde extrañamente hay más empleados dentro que los derechohabientes fuera, yéndose uno tras otro con las consabidas promesas.

Pero luego comenzó a correrse la versión de que ya ni siquiera había los insumos en el departamento de radiología. La gente que acude a atenderse de alguna lesión y requiere una placa de rayos X, se topa con que no, que los equipos están allí, pero no hay el material requerido para procesarla, así que si prefiere irse a otro sitio por su radiografía, y ellos con todo gusto se la interpretan.
Nos tocó conocer el caso de personas que llegaban a urgencias, donde por cierto hay una persona en la puerta que hace la pregunta indiscreta ¿es derechohabiente o particular?, como dando a entender que hay un trato diferenciado para aquellos a quienes puede facturarles la clínica, y aquellos que hay que atender sin cobrar, o con los costos castigados, bueno pues allí en urgencias, ni siquiera disponen del agua oxigenada, el alcohol, el algodón, las gasas y la cinta para limpiar una herida y luego cubrirla como se ha hecho toda la vida, o puede uno creerse lo que le dicen los médicos de allí, que no hace falta, y que es más sano traer la raspadura al aire, que así se cura más rápido. 

¿Entonces porque a los pacientes externos si los vendan? ¿Será porque a ellos sí les cobran la atención?

Las enojosas anécdotas terminan por aburrir, de tan repetitivas, lo que no puede cansar es el hecho de que una entidad pública, como lo es el servicio médico de la Sección 38 del SNTE, con la mayor desfachatez incumpla con los ordenamientos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, violando no uno sino dos amparos sobre la entrega de medicamentos. Este es un tema delicado, que puede servir de precedente para otras entidades públicas que continúan actuando como si el poder judicial fuera un mero membrete del que pueden hacer caso omiso. 

Pero así como está lo del poder judicial, también está el hecho de continuar con un estado de cosas que es del todo perjudicial para los derechohabientes, pero que como le representa un ingreso nada despreciable a la sección 38, estos harán hasta lo imposible por entorpecer cualquier intento de quitarles el control y el dinero que es para el cuidado de la salud de sus propios integrantes, y que ellos destinan a tantas cosas ajenas a ese único fin. 

Lo que está haciendo falta es un manotazo en la mesa, y la toma de una decisión que mientras más se tarde, más sufrimiento causa, y en casos extremos, hasta la pérdida de vidas.

*Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Coahuila

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