Una mula de siete cuartas

Dora E. Molina G.
martes, 21 de enero de 2020 · 00:22

Al parecer el gobernador del Estado, Miguel Riquelme, y el alcalde de Saltillo, Manolo Jiménez, no se equivocaron en la selección de su gabinete ampliado, ya que ante la opinión de los saltillenses, los funcionarios de la presente administración se ubican entre los más honestos del país.

O cuando menos no se equivocaron mucho, sobre todo el  gobierno estatal, en donde se han dado algunos cambios necesarios, de rigurosa urgencia y necesidad, casi al principio de la administración  sobre todo en algunos subsistemas educativos que se han visto beneficiados con  la reconsideración de mando.

Aunque usted no lo crea, lo anterior se desprende de una nota informativa especial, publicada ayer por El Diario de Coahuila –pues en cual más-, en donde los resultados de una Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI dirigida a la ciudadanía arrojó los positivos resultados.

Tal vez esas opiniones lleguen hasta el propio presidente Andrés Manuel López Obrador y decida beneficiar a Saltillo o a Coahuila en general, con un mayor presupuesto, ya que él sabe y entiende ese idioma, pues no hay mejor y más implacable juez que los propios ciudadanos.

Los resultados de esa encuesta no pueden ser más actuales, buenos y oportunos, pues es la filosofía que defiende el Ejecutivo federal, en todas las instancias, o sea que queden  fuera los funcionarios corruptos de la administración pública, por lo que destacar la honestidad de los que sí lo son, según sus gobernados, hacen que Saltillo tenga una excelente noticia.

Y como Saltillo siempre ha sido un referente para los demás municipios, con toda seguridad, los presidentes municipales ya están sacando la antena para que los encuesten y saber cómo van en su quehacer público, pero sobre todo de  cómo los ven sus gobernados y que piensan de ellos.

No hay más instrumento válido para mejorar lo que se tenga que mejorar, pues ya ve usted que de repente los funcionarios de primer, segundo, tercero o del nivel que sea, nada más que sean funcionarios reconocidos, tienen a su alrededor cortesanos -diría AMLO- que siempre les dicen lo que quieren oír.

Y hablando de cosas que uno quiere oír, el presidente Andrés Manuel volvió a asegurar que quiere rifar el avión presidencial de acuerdo a los números premiados de la Lotería Nacional y que los boletos costarán 500 pesos, idea que despertó opiniones a favor y otras en contra, lo cual ya es usual en la presente administración.

En lo personal no compraré boleto alguno, no porque no me quiera sacar el premio, sino porque qué tal que me lo saque, resultaría para mí un problema innecesario, hasta de pensión porque si por un auto los estacionamientos cobran catorce pesos hora o fracción, ¡imagínese usted! Cuánto me cobrarán por un avión.

Y de ese tamaño. Doble preocupación voy a tener por aquello de la inseguridad, pues es lógico que a muchos se sientan curiosos y envidiosos y van a querer rayarlo, poncharle las llantas, romperle los vidrios o colgarse de las alas, lo cual me va a incomodar, por eso no podrá contar conmigo Andrés Manuel, en esta ocasión.

Ahora que estoy totalmente de acuerdo, en que el gobierno de Estados Unidos nos haga un trueque de avión, por ambulancias, camas, medicamentos y todo tipo de aparatos tecnológicos sofisticados que apoyen al sector salud, pues no habría avión mejor empleado, digo dinero mejor invertido que el de dar salud al pueblo que pagó con sus recursos un avión que nunca va a usar.

Correo electrónico: dora. Elizabeth_mg@hotmail.com   

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