OPINIÓN JOVEN

Hay qué valorarlos

Orlando Naún Rodríguez Reyes
sábado, 25 de enero de 2020 · 00:00

En estos nuevos tiempos de cambios, políticos, sociales, culturales, se han dado movimientos sociales importantes, me pregunto por qué existe tanta denigración a los activistas, esta duda me surgió hace ya algún tiempo, al ver que por todos lados surgen “activistas” ya sea porque alguien más los etiqueta de esta forma, o porque ellos mismos se autodenominan con ese nombre. Hasta estas fechas mi concepción de activista tenía cierto prestigio, podrías estar o no de acuerdo con lo que el activista demanda, pero no podías negar que tenía argumentos, que sus acciones no caen en el simple acto del reclamo y la manifestación, sino que organiza, funda, mueve, pone sus esfuerzos en la concientización de más personas y, por pura lógica idealista, es congruente con sus actos.

¿Quién es entonces un “activista”? Me empecé a preguntar. Pareciera ser que el término se ha ido denigrando y ha caído en el mismo uso mal aplicado, a mi parecer, de los términos intelectual o líder de opinión. Ya sólo porque escribas muchos libros o leas muchos libros, aunque no aportes ninguna idea nueva a la sociedad, y sólo te limites a criticar y/o repetir lo que dicen otros, no eres intelectual, pero así se usa. Sólo porque eres conductor de un noticiero, pero tus opiniones son pobres y no hay quién te siga, eso no te hace líder de opinión, pero así se usa. Además, sólo porque asistes a protestas, demandas a las autoridades tu derecho, no te hace “activista” a mi parecer, pero así se usa.

Se ha denigrado el término activista (no sólo en este hecho, en muchos otros) y se ha otorgado sin mayor cuidado. ¿Pero eso qué importa? Dirán, pues para mí mucho, porque a diferencia de los intelectuales o los líderes de opinión, los cuales el obtener este calificativo no resulta más que un prestigio, el activista busca la credibilidad y a través de esto, la confianza de la sociedad, el convencimiento de más personas con sus ideas y el logro de hacer un cambio. No sólo para beneficio propio sino para la sociedad en general (a veces nacional e incluso mundial). 

En consecuencia, la denigración de estas personas, provoca que tengan más dificultad para obtener apoyo, que no se les tome en cuenta por calificárseles de incongruentes o de poco merecedores de confianza. Es una lástima para los verdaderos activistas que muchas veces sacrifican aspectos de su vida personal, en obtener un bien común.

Por eso creo que los “buenos” activistas son el recurso más valioso del mundo, ellos han enfrentado los problemas más difíciles e importantes del mundo, incluyendo hambruna, guerra, enfermedades, pobreza, violencia, crueldad y explotación, además de trabajar con el objetivo de dirigir la evolución de la humanidad hacia la generosidad y la compasión, qué diferente sería el mundo si hubiera el doble o diez veces más de activistas progresistas de los que hay ahora, si ellos fueran completamente felices y efectivos, disfrutando sus carreras duraderas a tiempo completo o parcial. Sociedades y culturas enteras se transformarían completamente.

Valorar noticia

0%
Satisfacción
0%
Esperanza
0%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia

Comentarios