OPINIÓN

Movilidad insegura e imbéciles

Guillermo Robles Ramírez
lunes, 27 de enero de 2020 · 00:00

Son los conductores de motocicletas quienes se quejan que los automovilistas no los respetan a ellos, además de incrementarse el peligro del pavimento mojado o nevado dadas por un mal clima.

A manera personal considero que son ellos, es decir, los motociclistas quienes no tienen cultura vial y por sus ansias de llegar rápido a su destino hace que no midan ni velocidad, ni respeto alguno sobre toda norma de tráfico.

Un incremento de estos vehículos de dos ruedas ha sido muy notable en la medida que negocios de comida han querido incrementar sus ventas con sus pedidos a domicilio, y no se diga con el servicio de Uber Eats y los “rappitenderos”, es decir, los que trabajan en Rappi, que además de comida dan el servicio de llevar el mandado, dinero y favores personales desde la comodidad de tu casa u oficina.

Para la ciudadanía son unos suicidas quienes se desplazan a gran velocidad, aprovechando cualquier espacio para llegar a su destino, aunque para algunos de ellos ha concluido su vida en una misión incumplida.

La mayoría de los negocios en las ciudades de Coahuila cuentan con personal que tienen que correr esa suerte, lo mismo para cobrar, para vender o para repartir comida rápida, refacciones, mensajería, etc.

Sin embargo, muchos de éstos parecen ignorar que el sacrificio de retar a la suerte pudiera ser lo último por hacer en esta vida y que después de ésta, a sus familias les espera aparte del dolor de perder a un ser querido, enfrentarse a una lucha por hacer efectivo un efímero seguro de vida que prácticamente no existe.

Las estadísticas que presenta el estado de Coahuila indican que cada año van en aumento los denominados homicidios imprudenciales, es decir, accidentes viales con pérdidas humanas.

Cada vez se incrementan los establecimientos de comida rápida que se unen a este servicio de entrega a domicilio para que las pizzerías no sean las únicas en acaparar el mercado de los flojos que no quieren salir de casa prefiriendo pedir a domicilio.

Así que ya no son los únicos, sino que también hay la competencia de las tortas, comida mexicana, japonesa, hamburguesas, entre otros más; que se han convertido en una rivalidad de entrega a domicilio en donde todos andan corriendo y tratando de demostrar sus mejores “habilidades”; esquivando vehículos a alta velocidad, así como también, burlando todo tipo de señales de tránsito sin tener ninguna conciencia de lo que pudiera pasarles o a terceros como los automovilistas y peatones.

Pero los conductores motorizados de dos ruedas que trabajan en el rubro restaurantero no son los únicos, sino un nuevo grupo ha emergido teniendo como única prisa la adrenalina de su propia juventud y la irresponsabilidad de los padres de comprarles una motocicleta tipo “scooter”, donde es muy común ver que son manejados por menores de edad a alta velocidad y sin ningún mínimo de equipamiento de seguridad, pero para aumentarle la hormona de la emoción y grado de estupidez; aparte del conductor van con acompañantes de hasta tres personas más cuando realmente el asiento solo es para el conductor.

Este nuevo grupo conductores de dos ruedas ya no son exclusivos de colonias sino cada vez es más común verlos en el centro de cada ciudad, sin que ningún elemento de tránsito los detenga, pues dentro de las “leyendas de ciudad”, se dice no son detenidos por ningún elemento de seguridad por qué son menores de edad que hacen trabajo de “halcones” para el crimen organizado, siendo este el verdadero temor para levantarles una infracción y detener el mini “scooter”.

Una apatía por parte de los agentes de tránsito, añadiéndole el temor mencionado anteriormente hace aún más peligroso para los vehículos de cuatro ruedas o transporte pesado, un obstáculo más para poder conducir y no se diga en aquellos embotellamientos o tráfico pesado que es muy común observar como estos conductores de motocicletas avanzan rápido rebasando entre dos carriles y golpeando los espejos que hay entre los dos carriles de automóviles.

Pero lo que sí es cierto es que sin importar el motivo de todos estos motociclistas ponen en peligro no solamente la vida de ellos mismos sino la de los demás resultando ser además de unos verdaderos imbéciles conductores, representan una movilidad insegura para cada ciudad. 

(Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018) 
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