DOS MIL CENTROAMERICANOS ARRIBARON A COAHUILA

La caravana migrante

¿En busca de ayuda humanitaria, o en la trama de un complot político?
domingo, 10 de febrero de 2019 · 02:00
El pasado sábado 2 de febrero, las autoridades estatales y municipales de Saltillo, recibieron la súbita noticia de que una caravana de migrantes provenientes de Honduras, El Salvador y Guatemala, integrada por casi mil 700 personas, llegaría a la capital del Estado como parte de una ruta trazada en su búsqueda por llegar a la frontera sur de Estados Unidos, esta vez, a la ciudad de Piedras Negras.
Desde que el fenómeno de las caravanas migrantes comenzó a presentarse en el pasado mes de octubre de 2018 en México, ninguna ciudad de Coahuila habría sido considerada como punto de paso o descanso para los migrantes centroamericanos, debido a que los pasos fronterizos de Eagle Pass y Del Río, Texas, no ofrecían los trámites migratorios para buscar la posibilidad de asilo político.
Sin embargo, esta situación cambió tan solo un mes atrás, luego que el Gobierno de Estados Unidos diera inicio al trámite de asilo político en la frontera de Eagle Pass, lo que llegó a oídos de los centroamericanos y por ello, ahora Coahuila entró en el mapa de ruta de las caravanas migrantes.
Hombres, mujeres, familias completas y hasta menores de edad sin acompañamiento, iniciaron un éxodo masivo hacia la frontera de Piedras Negras para tratar de conseguir la entrada a Estados Unidos y perforar la frontera de ese país en búsqueda de su sueño americano, pero hoy saben que, a pesar que ahora descansan a unos metros del río Bravo, ese sueño está muy lejos de cumplirse.
 
TRANSPORTADOS EN PLATAFORMAS
Los primeros 200 migrantes llegaron a Saltillo ese mismo sábado, horas después de que las autoridades estatales, encabezadas por el gobernador Miguel Riquelme, decidieran habilitar las instalaciones del Centro de Oficinas y Almacenamiento Gubernamental como punto de llegada para los migrantes.
A bordo de unidades de 3.5 toneladas, conocidas como "rabonas”, los migrantes arribaron desde San Luis Potosí hasta el punto programado, pero se tuvieron que hacer algunas maniobras, incluyendo arreglos económicos "por debajo del agua” para que a cambio de 5 mil pesos para cada uno, los conductores de estas unidades desviaran su camino para no dejar a los migrantes en el tramo de autopista conocido como "Los Chorros”.
Los propios conductores revelaron que personal de la Policía Federal, División Caminos, los detuvo en el Estado de San Luis Potosí para obligarles a llevar en las plataformas a decenas de migrantes y con ello evitar que caminaran largas jornadas por la red carretera del país. Estas acciones de la Policía Federal, habían sido señaladas como ilegales y peligrosas semanas atrás por los representantes de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), pero eso no le importó a las autoridades federales, pese al riesgo de caídas y lesiones graves para los migrantes.
SALTILLO, REFUGIO DE PASO
Con personal de varias Secretarías de estado trabajando horas extras, el Gobierno de Coahuila habilitó de manera inmediata las bodegas estatales para permitir el acomodo de casi mil 800 migrantes que llegaron prácticamente en dos tandas.
El primer contingente de la caravana de migrantes que atraviesa el país arribó a los límites de Saltillo y Arteaga la noche de ese sábado, luego de hacer escala en San Luis Potosí y en Matehuala. 
Estaba integrado por 150 centroamericanos a quienes se les otorgó comida caliente, café, agua, atención médica, una cobija y colchoneta para dormir.
En este operativo participaron de manera activa trabajadores del DIF Coahuila, Protección Civil, Secretaría de Salud, Seguridad Pública y de la Secretaría de Gobierno, pues su propio titular, José María Fraustro Siller, conocía ya que al domingo siguiente, esperarían la llegada de otro grupo de entre mil 800 y mil 900 migrantes.
Los centroamericanos fueron concentrados en el Centro de Oficinas y Almacenamiento Gubernamental que se localiza sobre el libramiento Óscar Flores Tapia, en los límites de Saltillo y Arteaga, que aunque no es un espacio diseñado para éste fin, cumplió el objetivo de alojar a los migrantes y protegerlos de las bajas temperaturas.
"A los primeros (migrantes) que llegaron a la Región Sureste de Coahuila se les acomodó por familias, mujeres solas, menores solos y hombres solos. También se levantaron registros de identidad, procedencia y salud para brindarles el apoyo necesarios”, informó en su momento el Secretario de Gobierno.
Para ese momento, la recepción fue supervisada por visitadores de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.
Después de una evaluación médica, se logró detectar que entre los mirantes había personas con influenza AH1N1, dengue, varicela, paludismo, además de otras enfermedades erradicadas en México como la rubeola, razón por la cual se incrementó el cerco sanitario implementado por la Secretaría de Salud, pues adicionalmente se conoció de dos casos de personas portadoras del virus de SIDA.
ALCALDES DE COAHUILA, NERVIOSOS
El fenómeno migratorio no es nuevo en la entidad, por años, las rutas de paso naturales que tiene Coahuila y la debilidad de la frontera con Estados Unidos en muchos puntos del río Bravo, han motivado el paso continuo de migrantes, a quienes la sociedad ha comenzado a aceptar como parte del paisaje urbano, por ejemplo en Saltillo, debajo de los puentes viales, en las esquinas y en los cruces ferroviarios. Sin embargo, es completamente diferente recibir en una ciudad a casi dos mil personas de manera simultánea, y los problemas que esto conlleva, que son mucho mas graves de los que puede imaginar un gobierno municipal.
Para evitar que los migrantes reanudaran su paso por Coahuila y caminaran los más de 437 kilómetros hacia la frontera con Piedras Negras, el Gobierno Estatal armó una estrategia para trasladar en camiones a los integrantes de la Caravana: con un costo aproximado de un millón de pesos, se rentaron 50 unidades para trasladarlos de manera cómoda y segura, como parte de una ayuda humanitaria.
El propio Secretario de Gobierno reveló que los gastos de estos autobuses, se solventaron con el apoyo de los alcaldes de aquellos municipios por donde se habría de trazar la ruta de migrantes, ya que nadie quería que causaran un problema social en sus municipios.
Fue así que Monclova, Sabinas, San Juan de Sabinas, Allende y Nava, se salvaron de enfrentar el éxodo masivo de migrantes.

SE COLAPSA LA FRONTERA DE PIEDRAS NEGRAS
Con la llegada de los migrantes a la ciudad de Piedras Negras, las autoridades federales activaron un protocolo de seguridad, pues de manera inmediata enviaron aeronaves con más de 750 militares y personal de la policía federal para resguardar a los migrantes, que actualmente permanecen instalados en las viejas instalaciones de una empresa abandonada de nombre MACESA, en las que se han habilitado regaderas, baños portátiles y hasta servicios de wifi y cajero móvil, para que los centroamericanos puedan retirar dinero de sus tarjetas bancarias.
El propio gobernador Miguel Riquelme y el alcalde de esa ciudad fronteriza, Claudio Bres Garza, han advertido públicamente que ya no hay espacio para más migrantes en Piedras Negras, además de expresar enfáticamente la decisión del gobierno estatal de desviar a otros destinos, mediante operativos policiacos, a las nuevas caravanas que intenten ingresar a Coahuila.

¿AYUDA HUMANITARIA, O  TRASFONDO  POLÍTICO?
Durante las acciones para mantener a los migrantes en un espacio confinado, con el objetivo de que no sean capturados por bandas de la delincuencia organizada, y que tampoco generen un problema social, algo llamó la atención de las autoridades de Coahuila.  Entre los migrantes, al menos se identificaron a 50 personas que actúan como líderes de grupo, y quienes entablan un lenguaje en clave a través de chiflidos para iniciar concentraciones y reuniones de jefes de familia.
El discurso de estas personas está perfectamente practicado, saben qué decir y cómo arengar a sus connacionales para demandar el asilo político.
Desde su llegada a Coahuila, a estas personas no les agradó el trato de las autoridades, pues a toda costa pretendían desintegrar los grupos, presionando para que los dejaran andar libremente por las calles de Saltillo, y actualmente, de Piedras Negras.
Otro punto que también ha llamado fuertemente la atención de las autoridades, es que prácticamente todos los adultos que integran la caravana, portan consigo tarjetas bancarias y teléfonos celulares de mediana capacidad, con aplicaciones como WhattsApp y Facebook.
De manera regular, estos migrantes reciben recursos económicos, aparentemente procedentes de sus países, lo que no es algo común entre quienes viajan en la búsqueda de una mejor calidad de vida, pues se supone que salen de sus países huyendo de la pobreza y la miseria extrema, tratando de obtener una mejor calidad de vida.

RECHAZAN VISA HUMANITARIA
Desde el pasado miércoles, autoridades del Instituto Nacional de Migración llegaron a Piedras Negras para evaluar las posibilidades legales de cada persona y familia migrante, ya fuera para obtener el asilo estadounidense o acceder a una visa humanitaria de México.
La solicitud de asilo político al gobierno de Estados Unidos se da prácticamente a cuenta gotas en la frontera de Eagle Pass, Texas, y solo quienes pueden demostrar fehacientemente que son perseguidos políticos y que corren riesgo de muerte, tienen una posibilidad real de completar con éxito este trámite.
Las autoridades migratorias mexicanas por su parte, comenzaron los trámites para otorgar las visas humanitarias a aquellas familias que viajan con menores de edad y que requieren un permiso especial, por un año, para transitar libremente por el país y conseguir un empleo, sin embargo, la mayoría de estas personas han decidido rechazar el apoyo de las autoridades mexicanas.
La Secretaría de Gobierno de Coahuila reveló el pasado viernes, que a una semana de haberse iniciado las negociaciones diplomáticas, al menos 50 personas han sido deportadas a sus países de origen, y de la misma manera, también dijo que muchas personas llegaron engañadas a la frontera con Estados Unidos, pues en realidad desconocían la dificultad de los trámites de ingreso para ese país a través de la solicitud de asilo.
Lo cierto es que hasta el momento, las autoridades federales y estatales en México desconocen si este movimiento de migrantes pudiera ser impulsado por la pobreza que se vive en el entorno social de los países centroamericanos, o quizá por intereses ajenos que buscan algún objetivo político internacional.
 
 
 
Por Rodolfo Pámanes

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