OCHO DE MAYO

El punto de quiebre

Cada día más organizaciones se suman a la jornada por la paz que tendrá lugar el domingo 8 con marchas y protestas en más de 40 ciudades mexicanas y una veintena en el extranjero. La principal de esas muestras de inconformidad será la que parta de Cuernavaca y llegue al Zócalo capitalino...
sábado, 30 de abril de 2011 · 23:56

JOSÉ GIL OLMOS

 

MEXICO, DF.- Antes de iniciar la marcha silenciosa por la paz y la justicia del domingo 8, los convocantes hacen una reflexión: 40 mil muertos en los últimos cinco años —uno cada hora en promedio—, más de 10 mil desaparecidos y miles de viudas y huérfanos están haciendo del país un camposanto…

Javier Sicilia advierte: "Están convirtiendo a los mexicanos en seres mutilados del alma, que es una forma de la muerte". Y denuncia que un mes después del asesinato de su hijo Juan Francisco y de otras seis personas en Cuernavaca, todavía no hay responsables detenidos, pese a la intervención del Ejército y las policías estatal y federal.

Ante tal estado de cosas se reunieron Javier Sicilia; el ex ombudsman capitalino, Emilio Álvarez Icaza; la presidenta de Causa Común, María Elena Morera; el ex presidente de México Unido Contra la Delincuencia Eduardo Gallo; el sacerdote Óscar Enríquez, del juarense Centro de Derechos Humanos Paso del Norte; el también sacerdote Alejandro Solalinde, del albergue oaxaqueño Hermanos en el Camino, y Julián LeBarón, quien encabeza un movimiento social contra el secuestro en Chihuahua. El propósito: definir los alcances de la marcha. Todos coincidieron en que ésta será el inicio de un movimiento nacional por la paz, la justicia y la reconstitución del país.

"Para mí —dice Solalinde— esta marcha es la mejor oportunidad que hemos tenido frente a la situación grave que vivimos, para rehacer al país que va en picada y poner un alto a la violencia, la corrupción y la impunidad. La marcha significa que México se da una oportunidad."

ESCUCHAR A LA CIUDADANÍA

Para Gallo, el acontecimiento será una catarsis para que la gente exprese su enojo, sus frustraciones y su desesperanza, y también un punto de quiebre para el movimiento ciudadano que exige soluciones a la inseguridad, el desempleo y la impunidad, y que quiere participar en la toma de decisiones.

"La gente quiere manifestar que no está de acuerdo con lo que pasa en el país; no es el que queremos ni el que esperábamos que construyera la clase política", afirma el empresario cuya hija de 25 años fue secuestrada y asesinada hace una década.

Cada uno de los convocantes a la protesta tiene claro que no se trata de una marcha más en demanda de seguridad. Su naturaleza es otra: forma parte de un movimiento nacional que quiere participar en la reconstitución del país.

"Será una marcha silenciosa porque es la forma de decir que ya no hay palabras para manifestar que estamos en el límite de un problema social mayúsculo... El mensaje es para la clase política y para los empresarios, los sindicatos, las autoridades y la sociedad: hay que asumir el papel que nos toca y construir un nuevo país. Es el momento de decir ¡ya basta!", insiste Gallo.

—¿Cuál sería el mensaje para Calderón?

—Que tiene que escuchar a la ciudadanía, y si no recibe el mensaje o no lee esa necesidad, es que no tiene nada qué hacer. Se estaría excluyendo a sí mismo de la reconstrucción de la vida de este país. No podemos seguir enfocados a la violencia, a la destrucción, a la muerte, a la militarización. Esa no es opción para nadie.

HACIA UN MOVIMIENTO NACIONAL

Los esfuerzos de los ciudadanos se multiplican en todo el país para realizar la marcha. Hasta el jueves 28 de abril se tenía prevista la participación de agrupaciones sociales y deudos de casi todos los estados, manifestaciones en 44 ciudades mexicanas y protestas en 18 de Estados Unidos, así como en Berlín, París, Barcelona, Sevilla, Buenos Aires y Santiago.

El 28 de abril el subcomandante Marcos informó que las bases indígenas del EZLN marcharán el domingo 8 en San Cristóbal de las Casas y que han llamado a los integrantes de La Otra Campaña a que se manifiesten en todo el país y en el extranjero.

Durante la semana pasada los organizadores se reunieron para definir los puntos esenciales que expondrán en el mitin del Zócalo, y al mismo tiempo vieron con preocupación el incremento de la violencia en el país: más ejecutados, desparecidos y el descubrimiento de fosas clandestinas en Tamaulipas, Durango y Sinaloa, donde se han hallado 306 cadáveres.

"Esta guerra es contra todos los ciudadanos porque quienes estamos pagando con el dolor de nuestros muertos somos nosotros. Además nos están mutilando el alma, porque nos están instalando el miedo. No podemos seguir igual. Las instancias políticas de todos los niveles no pueden seguir pensando en la violencia", dice Javier Sicilia.

Afirma que se está gestando un movimiento nacional ciudadano que quiere alzar su voz y participar en el proceso de recomposición del país.

Como ejemplo de la fuerza que puede significar una iniciativa ciudadana de tal naturaleza menciona la Marcha Nacional por la Justicia y contra la Impunidad en la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara de Diputados para detener la aprobación de la Ley de Seguridad Nacional.

De este intento legislativo que acabó en la congeladora, señala: "Parece que sólo tienen imaginación para la violencia. La Ley de Seguridad Nacional es para eso; los recursos también, pero nadie está preocupado por las víctimas ni por la ciudadanía que está en peligro de ser victimizada.

"Tampoco (los gobernantes) están preocupados por nuestros jóvenes porque no hay educación ni empleos. Los empresarios siguen arrancando los tejidos sociales al acabar con los pequeños comercios, las pequeñas relaciones de soporte mutuo que hacen posible la vida de las comunidades y los pueblos. Todo está desgarrado. Nadie piensa en los ciudadanos, en la vida civil, en la vida humana", expresa.

Por eso, afirma, la protesta es contra la clase política, contra la empresarial y contra los sindicatos, "que están podridos".

CONVOCATORIA GENERAL

—¿Convocan también a Calderón?

—Estamos convocando a todos. Lo cierto es que Calderón trae 40 mil muertos en sus espaldas y eso es algo criminal. Si el desastre no es culpa de él —sería culpa de la podredumbre que empezó con el callismo—, los 40 mil muertos sí lo son, porque declaró una guerra estúpida, mal diseñada, mal dirigida y mal planteada. Esto es grave y debe tener conciencia de que es responsable de esas 40 mil muertes. Esos muertos eran seres humanos que merecían una vida digna. Eso es un crimen. Y eso hay que decírselo a Calderón: ‘Traes 40 mil muertos y es grave tu responsabilidad’".

Aclara que si la clase política quiere firmar el pacto tendrá que someterse al juicio ciudadano, porque la cooptación del crimen organizado la alcanzó. Sobre el particular, considera que en el país debe haber un "saneamiento" político-judicial como en Colombia, donde 30% del Congreso fue a parar a la cárcel porque estaba involucrado con el narcotráfico.

"Insisto en que gran parte de la violencia está en la cooptación de las instituciones. Por eso cuando el presidente Calderón dice que los malos están afuera se equivoca, porque también están adentro. Si no pensamos en rehacer el tejido del país, en hacer verdaderamente justicia y paz de cara a la ciudadanía, al servicio ciudadano, difícilmente vamos a cambiar", dice, y advierte que al impulsar este movimiento no busca ninguna posición política.

Lo mismo aclara Alejandro Solalinde, quien puntualiza que los convocantes son personas que desde el dolor buscan el bien de México.

"Son personas de autoridad moral que no quieren que lo que ellos han sufrido les pase a otros. Es un llamado a un pacto nacional donde todos pongamos lo mejor de nosotros mismos. Quiero ser muy enfático y claro en esto: ya no desde el gobierno, no desde las instituciones, pero tampoco contra ellas porque si bien es cierto que están cansadas, por no decir corrompidas, hay que revitalizarlas desde la sociedad civil, porque es la parte más dolida y donde está la esperanza de un cambio", precisa el sacerdote.

En lo que toca al papel asumido por el poeta Javier Sicilia en el movimiento contra la violencia y contra los excesos del Estado en la lucha antinarco, el ex titular de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Emilio Álvarez Icaza indica: "El liderazgo de Javier Sicilia es diferente porque tiene otra historia, la del movimiento ciudadano de Morelos, que desde hace muchos años trabaja por la no violencia, por la paz y la justicia. Tiene la influencia de las Comunidades Eclesiales de Base y desde una perspectiva de la fe que se incorpora a los movimientos populares".

Por eso, agrega, esta movilización tiene un origen distinto y no sólo está concentrada en Sicilia: detrás se halla un movimiento civil con un largo camino en la lucha por los derechos humanos y por la justicia.

MOVIMIENTO NACIONAL

Álvarez Icaza considera que la movilización del domingo 8 será un paso hacia un movimiento civil nacional, y no sólo una protesta.

"Eso es lo que hemos discutido: que más allá de una manifestación, tiene que volverse un cauce para la participación de la gente. De ahí la idea de que la marcha empiece en Cuernavaca y termine con el pacto en Ciudad Juárez, que es el epicentro del dolor de este país. Se trata de generar mecanismos de participación de muy distintas formas. No queremos que sea una marcha más, sino la expresión de un cauce de participación ciudadana", precisa.

A su vez, Sicilia dice que dependerá de los participantes evitar que la marcha se convierta en una protesta social más:

"Espero que las redes sociales puedan articularse bajo la base de este suelo que estamos construyendo a base de unirnos, que sean las mismas redes sociales y la ciudadanía quienes formen esas comisiones para poder fiscalizar y que ese pacto que se firmará en Ciudad Juárez se cumpla y se le dé seguimiento."

Y Solalinde previene contra el peligro que implicaría el hecho de que la propia sociedad civil se pierda la oportunidad de cambio que conlleva la marcha por la paz:

"Ya lo ponderamos. Si no se acepta esta oportunidad, si la sociedad civil no comprende el alcance o la trascendencia de esta iniciativa, de este pacto nacional, lo que quedará es un país que se irá perdiendo. Quedarán más violencia, más muertos… Los ciudadanos quedaremos cautivos de un futuro incierto en el que ya ningún partido de ningún color podrá hacer algo para resolver la crisis. Seamos sinceros: ningún partido puede salvar a México."

EL PACTO DE JUÁREZ

Una de las primeras acciones previstas por este movimiento es la firma de un Pacto por la Paz y la Reconstitución del País. El objetivo es que se suscriba en Ciudad Juárez, lo que, a decir de Óscar Enríquez, puede ser muy significativo porque esa localidad es la más agraviada, la más lastimada y herida del país en la guerra contra el narcotráfico.

Enríquez presentó a los organizadores una propuesta de pacto firmada por ocho organizaciones de Chihuahua que prevé desmilitarizar la vida social y civil, el regreso del Ejército a sus cuarteles, que no haya más mandos castrenses en las policías, exigencia de justicia, alto a la impunidad, reparación de daños a las familias afectadas, preservación de la memoria histórica y refundación del país mediante un movimiento ciudadano.

El documento destaca: "La refundación del país y de nuestras ciudades debe ser desde una perspectiva de derechos humanos donde cada vida es digna y valiosa. Nos oponemos a la retórica gubernamental que concibe a las personas como desechables y las nombra ‘daños colaterales’. Queremos participar en el restablecimiento de un legítimo Estado de derecho cuya garantía de existencia corresponda al gobierno; y, por lo tanto, al secuestro y a la desaparición forzada no las nombraremos levantón. En ello insistimos: el lenguaje discrimina". (APRO)