Es un “show”, selección de candidatos

Matías Nazario, tiene vínculos con Elba Esther Gordillo y Jorge Carrillo Olea
domingo, 31 de diciembre de 2017 · 00:00
CIUDAD DE MÉXICO (Apro).- Nueve entidades federativas renovarán sus gobiernos en 2018. En seis de ellas el PRI, que busca revertir tendencias desfavorables, ya designó precandidatos; pero lo hizo mediante imposiciones directas o merced a arreglos tan poco claros que sólo han causado descontrol y descontento en sus propias filas.
Entre sorpresas, barruntos de división e inconformidades, el PRI lleva adelante su proceso de selección de precandidatos a gobernar las entidades en las que habrá elecciones en 2018. Ha habido imposiciones del precandidato presidencial José Antonio Meade, y negociaciones —que no dejaron satisfechos a algunos de los aspirantes— con personajes como Roberto Albores Guillén, Elba Esther Gordillo, Jorge Carrillo Olea, Roberto Madrazo e    Ivonne Ortega.
La consigna desde la dirigencia nacional del PRI fue obtener las precandidaturas con negociaciones tersas y en unidad. El dirigente de ese partido, Enrique Ochoa Reza, definió las tres virtudes que deben tener sus candidatos o candidatas: una trayectoria positiva, experimentada y probada en el ejercicio de la administración pública; honestidad comprobada; y un proyecto inteligente y convincente ante la ciudadanía.
Pero en varias entidades los grupos locales de poder y las ambiciones de los pretendientes rebasaron a los enviados del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, además de que hubo madruguetes e inconformidades porque algunos de los elegidos tienen un historial negro.
PRECANDIDATO DE "LA MAESTRA”
Durante meses ha habido negociaciones entre los aspirantes de Jalisco, Morelos, Puebla, Chiapas, Veracruz, Tabasco, Guanajuato, la Ciudad de México y Yucatán. En todos los casos se impusieron los poderes locales.
Así ocurrió en Morelos, donde se eligió precandidato al diputado federal Matías Nazario, quien tiene vínculos con Elba Esther Gordillo y Jorge Carrillo Olea.
Nazario fue coordinador de Comunicación Social cuando Carrillo Olea gobernó Morelos y la entidad empezó a sufrir los problemas de violencia y secuestros en los que estuvieron implicados policías estatales. Aunque el legislador no es profesor, tiene una relación cercana con Juan Díaz de la Torre, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, e influencia en la Sección 19 del gremio, en la cual basa parte de su poder político y social.
De hecho, durante los gobiernos estatales del panista Marco Antonio Adame y ahora del perredista Graco Ramírez, el diputado del PRI movilizó al gremio magisterial para protestar por los altos niveles de inseguridad y para apoyar la Reforma Educativa.
Nazario tiene el apoyo de Nueva Alianza, partido creado en 2005 por la maestra Elba Esther Gordillo, quien firmó el acuerdo para ir en alianza con el PRI y el Partido Verde. Enfrentará a Rodrigo Gayosso Cepeda, hijastro del actual mandatario, y al ex futbolista y alcalde de Cuernavaca,        Cuauhtémoc Blanco.
En Jalisco, la voluntad del gobernador Jorge Aristóteles Sandoval Díaz se impuso en la selección del precandidato, pues desde noviembre presentó ante Ochoa Reza a Miguel Castro Reynoso, secretario estatal de Desarrollo e Integración Social como el principal prospecto para que lo releve en 2018.
Pese a que los favoritos eran Eduardo Almaguer Ramírez, ex fiscal estatal, y Arturo Zamora Jiménez, secretario general de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP), Castro Reynoso resultó elegido precandidato del PRI para el gobierno de   Jalisco.
Al ser ungido por unidad, Castro Reynoso escribió en su cuenta de Twitter: "Agradezco la confianza de mi partido, por la oportunidad de encabezar un proyecto que busca darle continuidad al trabajo hecho por Aristóteles Sandoval. A partir de hoy, mi tarea es unir a las y los jaliscienses en un proyecto en común”.
Sandoval respondió en la misma red social: "No hay virtud más grande en la política que la capacidad de escuchar a la sociedad y ser sensible a sus demandas, esa virtud te acompaña @micasrey. Te felicito por tu precandidatura, unidos seguiremos impulsando el liderazgo de Jalisco”.
El aviso de la precandidatura fue hecho, vía Twitter, por Ochoa Reza. Pero desde mucho antes –desde la reunión de noviembre– la decisión estaba tomada: se impuso la voluntad de Sandoval, con quien Castro Reynoso hizo mancuerna en la elección en la que el primero ganó la gubernatura y él la Presidencia Municipal de Tlaquepaque.
Castro Reynoso inició su carrera política tutelado por Alfredo Barba Hernández, viejo dirigente de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos que tenía el control político de Tlaquepaque. En 2009, en su segundo periodo como edil, Castro hizo mancuerna con Sandoval, que era alcalde de Guadalajara, para ser contrapeso del entonces gobernador panista Emilio González.
LA IRA DE RAMÍREZ MARÍN
Otro caso en el que se impuso el poder local fue en Yucatán, donde el principal sorprendido de que se favoreciera a Mauricio Sahuí Rivero fue el presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, Jorge Carlos Ramírez Marín, quien ya se veía como precandidato.
Ramírez Marín, ex representante del PRI ante el Instituto Nacional Electoral, había trabajado arduamente por la candidatura al gobierno de su entidad; cuando supo que no era el elegido, mostró su enojo en la sesión de la Cámara dando gritos cada vez que alguien se salía del orden en su participación.
También quedó fuera Pablo Gamboa Miner, hijo del líder del PRI en el Senado, Emilio Gamboa, y quien ha sido uno de los principales apoyos y promotores de las reformas del presidente Enrique Peña Nieto. Pese a su nula experiencia política, el diputado Gamboa Miner, asiduo cliente de las revistas y páginas sociales, sigue aspirando a gobernar su entidad.
La designación de Sahuí Rivero, se comenta en los círculos políticos locales, fue fruto de las pláticas entre la ex gobernadora yucateca Ivonne Ortega y Peña Nieto, quien le pidió que desistiera de sus intenciones de ser la candidata priista a la Presidencia, para dejarle el paso libre a Meade.
Luego de ser designado precandidato, Sahuí Rivero intentó desmarcarse de Ortega, con quien dijo que tiene una relación afectiva y respetuosa, como la que tiene con los otros exgobernadores con los que ha trabajado.
Sostuvo que el único liderazgo político al que responde, respeta y reconoce es el del gobernador Rolando Zapata Bello –quien fue secretario de gobierno durante la gestión de Ortega– y que asumía la precandidatura "con la obligación esencial de seguir por el rumbo que Rolando Zapata Bello ha marcado a Yucatán”.

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