FERNÁNDEZ DE CEBALLOS

Arrepentido de transitar en el ambiente político

Diego analiza los factores que ha realizado mal en su carrera política
domingo, 28 de enero de 2018 · 00:00
CIUDAD DE MÉXICO (proceso).- "Yo estoy ya de salida, no tengo por qué andar cuidando moditos ni formas con nadie”, advierte Diego Fernández de Cevallos en un momento de la amplia entrevista concedida a Proceso, medio que ha registrado críticamente su biografía como candidato, legislador y litigante.
Vehemente, "El Jefe” Diego disecciona la política de México, la actual y la que él mismo ha protagonizado desde 1988. No esquiva temas: airea su amistad con Salinas, evalúa a Enrique Peña Nieto, enjuicia a Vicente Fox y a Felipe Calderón, respalda y critica a Ricardo Anaya, alerta sobre Andrés Manuel López Obrador y habla de su fortuna y de su intensa vida política.
De Peña Nieto pondera positivas sus reformas, pero añade que su saldo es oprobioso en corrupción, violencia y pobreza… un gobierno de contrastes. Calderón, su correligionario, es desleal al PAN, afirma: su comportamiento es "absolutamente deleznable”. De Fox, en quien nunca creyó, dice: "Es un hombre que está mal de la cabeza”.
A Ricardo Anaya, el candidato presidencial de su partido en alianza con el PRD, le critica no hacer política para ser incluyente, pero lo ve dotado de inteligencia, capacidad de trabajo, formación y cultura.
Y despotrica contra López Obrador: "Es un enfermo mental, un corrupto y un bribón de tiempo completo. Jamás voy a aceptarlo como el presidente que merece México”.
Reconoce que le dio dinero al empresario Carlos Ahumada a cambio de los videos de René Bejarano, y niega que se haya echado "para atrás” en las elecciones de 1994; lo que ocurrió, afirma, es que Salinas activó el aparato a favor de Ernesto Zedillo.
Asegura que corrió de su despacho a Emilio Chuayffet, secretario de Gobernación de Zedillo, por propalar la "infamia” de que Salinas le había regalado los terrenos de Punta Diamante; y cuenta que le mentó la madre a Emilio Azcárraga Milmo, el fallecido dueño de Televisa, por sabotear su campaña presidencial.
También narra que en 2006 desactivó una "felonía” de Fox contra López Obrador y que Luisa María Calderón, al tiempo que lo acusaba de traficar influencias en el Senado, le pedía favores.
Militante del PAN desde los 17 años, cuando Luis H. Álvarez era candidato panista a la Presidencia, Fernández de Cevallos se ufana de haber nacido prácticamente al mismo tiempo que su partido. Él, en 1941 y el partido, en septiembre de 1939.
"Tengo muchas cosas de qué arrepentirme, porque he cometido muchos errores, pero no tengo nada de qué avergonzarme. No he sido instrumento de nadie para dañar a nadie. He dado la cara toda mi vida, de acuerdo a mis convicciones. ¿Errores? Sí, por supuesto. Las diferencias que haya tenido fueron culpa de Proceso, culpa mía o culpa de ambos? Habría que analizarlo. Por mi parte, rectifico.”
Dueño de "muchos ranchos”, el panista ha sido un hombre rico que se ufana de su fortuna, aun después de pagar el rescate de su secuestro, hace ocho años: "Nunca he hecho declaración de bienes. Nunca. Yo he hecho ostentación de bienes, porque nada me he robado”.
–¿Le duele que lo asocien al tráfico de influencias y a la corrupción?
Calderón, la deslealtad
Litigante que inició su carrera en el despacho de Manuel Gómez Morin, el fundador del PAN, Fernández de Cevallos afirma que nunca ha vivido de la política y esa, dice, es su ventaja ante quienes sí viven de ella e incurren en conflictos de interés… como la familia Calderón.
"¿Qué dijo la señora Margarita Zavala hace dos años? Yo voy a ir en la boleta electoral, dentro de Acción Nacional o fuera del partido. ¡Lo dijo y era militante de un partido! ¿No hay ahí conflicto de interés? Cuando el ex presidente Calderón está apoyando a su señora, ¿hay o no un conflicto de interés?”
Y platica que su entonces compañera senadora, Luisa María Calderón, hermana de Felipe, promovió en 2003 una iniciativa para combatir el conflicto de intereses y la llamó "Ley Diego”, pues él era litigante al mismo tiempo que legislador. "Curiosamente cuando senadores del PRD, del PRI y del PAN criticaban mi trabajo como abogado, los mismos promotores de esa ley anti-Diego me estaban pidiendo defensa jurídica de asuntos personales y familiares”.
Sobre Felipe Calderón y sus críticas a Anaya y al actual presidente del PAN, Damián Zepeda, opina: "Este comportamiento me parece absolutamente deleznable por varias razones: por esa ingratitud que tiene para el partido que le dio todo y porque el cuento de que (el PAN) ya no es el mismo, no es suficiente. Que él se saliera de Acción Nacional (estaría) perfectamente justificado, pero que ahora apedree el tejado de la casa que lo albergó toda su vida, no me parece                      honorable.
Sobre Fox, quien llegó a la presidencia gracias al PAN, del que renegó para apoyar ahora al PRI, es más crítico aún: "(Es) de dar pena. Un tipo que despertó tanto entusiasmo, que logró un cambio tan importante para dejar atrás todo un sistema hegemónico, que abrió las puertas de la alternancia, que después desbarró en muchos aspectos. Es verdaderamente penoso.
Peña Nieto, saldo negativo
Fernández de Cevallos defiende su amistad con Peña Nieto, una que viene desde que era gobernador del Estado de México —amistad criticada por los panistas—, pero eso no implica que avale su gobierno.
Y aunque aplaude las reformas peñistas que para él son clave para el destino del país, contrasta: "Su paso por la política, como gobernador y como presidente, deja un saldo impresentable, oprobioso, en el ámbito de la corrupción, de la impunidad, de la violencia y por supuesto de la pobreza”.
 Yo no voy a decir quién es bueno y quién es malo, porque no soy López Obrador. Hay unos aspectos de altísimo valor, en otros aspectos es oprobioso, impresentable, indigno de cualquier gobierno dejar estos saldos. Mas no puedo decir que la corrupción, que la pobreza, la violencia estén a cargo o a favor de una sola persona.
–Yo digo el saldo que tiene positivo y el saldo que tiene impresentable. Saca la conclusión que quieras.
Y compara: "Es lo mismo que Salinas. Exactamente el mismo modelo de Salinas como presidente, con todas sus diferencias personales y de tiempo. Salinas fue un gran presidente de México en muchos aspectos y en otros… está su comportamiento en la elección de 1994”.
Y es que Fernández de Cevallos ha sido visto con desconfianza desde esa elección, cuando, tras resultar victorioso en el debate ante Zedillo y Cárdenas, se dijo que "desapareció” y eso se atribuyó a su relación con Salinas. Hasta Fox, en su libro A Los Pinos, escribió: "A la mera hora, se echó para atrás”.
Trae consigo y exhibe un ejemplar de la edición 1250 de Proceso, del 14 de octubre de 2000, con una entrevista de Rafael Rodríguez Castañeda con Carlos Salinas.
"Aquí está, en voz del ex presidente, para que no haya la menor duda”, dice al citar que Salinas de Gortari admitió ser el orquestador de la campaña del PRI, tras el asesinato del candidato Luis Donaldo Colosio.
–Yo soy un hombre muy apasionado en el trato con todos los seres humanos y no guardo rencores para con nadie. Si no dialogo con López es porque él no quiere. ¿Por qué puedo tratar a Cárdenas con gran afecto y reconocimiento? Porque yo no soy el juez de la conducta. Yo puedo decir lo que hizo Salinas con mi campaña y eso no quita que sea un tipo brillante y que haya hecho muchas cosas positivas para México. Yo privilegio el trato humano, pero eso no significa ser tapadera o entrar en componendas.

La mentada a Azcárraga
En la elección de ese año, apunta, fue clave Televisa. Las multitudes que iban a sus mítines no aparecían, mientras que se exaltaba a Zedillo en las pantallas. Afirma que esa parcialidad de la televisora hizo que, en Durango, le dijera a una reportera de esa empresa que, de tener enfrente a Emilio Azcárraga, le mentaría la madre.
"¿Así es que ahora soy yo el que tiene que disculparse? ¿De qué me viste la cara?”, cuenta que le dijo a Castillo Peraza. "Es por el partido”, respondió aquél. "No, señor. Ni vivo ni muerto, ni por una Presidencia ni por mil. Jamás le voy a pedir perdón a ese hijo de puta. Y me dice: ‘Pues yo te lo puedo pedir como presidente de Acción Nacional’. ‘¡No te atrevas!’ Ahí quedó”.
La noche misma de la elección, el 21 de agosto de 1994, Azcárraga envió un emisario al PAN, Gastón Melo, para invitarlo a cenar al día siguiente.
Chuayffet, "bribón y cobarde”
Fernández de Cevallos fue acusado por Santiago Oñate y Roberto Campa Cifrián, presidentes del PRI nacional y del capitalino, respectivamente, de haber recibido como regalo de Salinas unos terrenos en Punta Diamante, Guerrero. Ya era presidente Zedillo.
Chuayffet prometió que vería el asunto, pero una semana después volvió al despacho de Fernández de Cevallos para reiterarle que el gobierno nada tenía que ver. Y en una tercera conversación, el panista le ratificó: "Dile a ese hijo de puta de Zedillo que la cuenta se la voy a cobrar a él”.
"Como a los 15 días del escándalo fue Emilio a mi despacho a ofrecerme una disculpa y a decirme que en realidad lo que él había dicho en la televisión fue porque había sido obligado por el Presidente.

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