"El colonialismo es una marca de identidad de Latinoamérica"

domingo, 25 de agosto de 2019 · 13:01

CIUDAD DE MÉXICO.- En la capa oculta bajo la belleza primera de azulejos barrocos se derraman la carne viva y roja. En otra obra, tras una seductora figura de convite que invita a otro mundo, el espectador se encuentra con escenas de antropofagia. "La belleza -dice la artista brasileña Adriana Varejáo, citando a André Bretón- será convulsiva o no será".
Adriana Varejáo está en México para inaugurar el 24 de agosto, en el Museo Tamayo, su exposición "Otros cuerpos detrás", que incluye alrededor de 17 obras, entre pintura, escultura y la última versión de la instalación "Polvo", que está formada a su vez por retratos y otras piezas, algunas sobre el lenguaje, el muy diverso lenguaje que alguna vez hubo para definir los colores de piel. El arte, dice la artista frente a la obra, sólo reconoce el rosa como color piel.
Barroco, racismo, mestizaje, colonialismo son vocablos en el lenguaje de Varejáo (Río de Janeiro, 1964), quien había desarrollado en México el proyecto "Viajeros del sur". México ha resultado clave no sólo para descubrir otros rostros del barroco, sino para definir su vocación de artista latinoamericana.
"Polvo" es una instalación que habla del mestizaje y los colores de piel. La obra partió de una investigación en torno de las pinturas de castas. Su antecedente está en la primera sala del Museo, Testemunhas oculares X, Y e Z, (Testigos oculares X, Y, Z), tres autorretratos como india, mora y china: "Mi trabajo habla mucho sobre el colonialismo, la pintura de castas es sobre esto, una administración del mestizaje, una especie de jerarquía, y castas viene de casta, de puros. Es una cuestión muy ligada a una jerarquía de poder: cuanto más lejos de la mezcla más jerárquicamente superior. Y esto es estructural de nuestras culturas, hasta hoy vemos que no hay una homogenización de los papeles".
- Enfatizas que eres artista latinoamericana...
- Antes de los 70 había una identidad latinoamericana que nos unía, había sistemas políticos y luchas que unían a América Latina. Con las dictaduras militares de América del Sur pienso que esta identidad quedó fragmentada, se diluyó. Yo nací en el 64, el año del golpe militar. Y era como si Brasil estuviera de espaldas hacia América Latina. Toda la cultura era más con Europa y Estados Unidos, que con América Latina.
Adriana Varejáo encuentra que a diferencia de lo que pasaba en los 90, cuando los artistas tenían vergüenza de ser llamados latinoamericanos, hoy las culturas marginales son más consideradas.
"Me empecé a autodenominar artista latinoamericana con mucho orgullo. También porque mi obra habla de una identidad, el colonialismo, somos colonizados todos en Latinoamérica. Esa es una marca de identidad muy fuerte; no nada más de Brasil, de todos los países".
Otras de las obras que presenta Adriana Varejáo son "Ruinas del charque" (Ruinas de carne), hechas con construcciones artificiales, representaciones de la carne y del barroco. Una fuente de inspiración fue de nuevo México, Chacagua: "Había sobre la arena ruinas contemporáneas con pedazos de azulejos. Tener esas ruinas contemporáneas me llevó a pensar en una frase de Levy Strauss, de su libro "Tristes Trópicos", que escribió cuando fue a Brasil: "Aquí todo es construcción, pero ya es ruina".
- ¿Qué es lo que te interesa del barroco?
- La primera palabra que me viene a la cabeza es artificialidad, representación. El barroco pasa como si fuera un teatro. Era una dialéctica utilizada para la persuasión; un lenguaje que operó en la colonización. Hay en el barroco elementos de otras culturas, absorbe para crear una identidad. Pero en resumen es una dialéctica, un lenguaje de persuasión. Desde un punto de vista político es un lugar desde donde me gusta investigar y hablar.
- ¿Ese colonialismo, en nuestras sociedades, sientes que es algo estructural todavía?
- Es una cosa que nos estructura. Es clarísimo. Hay un mestizaje racial, pero continúa el papel de dominador y dominante. Los papeles siguen siendo los mismos. Hay un mestizaje racial, pero no de las jerarquías. Son estructuras sociales que no rompemos. Hay un racismo estructural contra los indios y los negros en toda América Latina.
- Barroco es belleza también...
- Pienso que es una belleza convulsiva, como la frase de Bretón: "La belleza será convulsiva o no será". El barroco es así, es muy visceral. El emblema es un corazón sangrante. Aquí (en México) conocí una iglesia donde hay espejos, santos crucificados, es una masacre, una convulsión. Es teatro, es Jodorowsky.
- Hay series donde te interesan las imágenes que migran entre culturas y siglos...
- Se refiere a culturas marginales, una visión que no es eurocéntrica. También se refiere a las navegaciones de los portugueses que tenían colonias en todo el mundo.
- ¿Cuál es la relación de las obras con la antropofagia?
- Hay muchas obras de la exposición donde está presente la antropofagia. En Brasil hubo un "Manifiesto Antropófago", que inauguró la "Modernidad", que habla de la absorción del otro. Antropofagia, metáforicamente, es sobre esa cuestión: absorción de culturas, también privilegia las versiones periféricas, no una única visión de la historia. Es la historia de las culturas que están desapareciendo, las historias marginales.
- ¿Qué piensas de la figura de Jair Bolsonaro?
- Es terrible, es una sensación de retroceso inaceptable. Brasil es cada vez más un país donde hay más concentración de la riqueza en manos de poquísima gente, y no es un gobierno con una preocupación por eso. Su política en relación a las minorías, la ausencia de política social -no se habla de eso-, la economía prioriza la cuestión del agronegocio, el desmantelamiento de todo lo demás, con consecuencias para la cuestión indígena y las reservas. Es un gobierno que veo muy peligroso. Las conquistas que llevaron años... No consigo imaginar si este gobierno es reelecto. Un desastre.
- ¿Qué problemas enfrentan los artistas con este gobierno?
- Han cortado las leyes de incentivos a cultura. Las empresas que descontaban de los impuestos por apoyar la cultura, han recortado drásticamente. Es un gobierno que no ve ningún mérito en el arte, un gobierno de ignorantes, que parece que nunca entró a un museo de arte. No ve la importancia del arte y la cultura; piensa que la cultura, los artistas y el arte son enemigos.

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